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La política xenófoba de Sarkozy divide a su Gobierno

El ministro de Defensa denuncia el discurso "del odio, del miedo y del chivo expiatorio". El Ejecutivo francés anuncia la expulsión de extranjeros en caso de "robos y mendicidad agresiva"

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Con sus supuestas medidas para luchar contra la inseguridad, el presidente francés Nicolas Sarkozy no sólo juega con el discurso de la extrema derecha, sino que 'está tomando a los franceses por unos gilipollas'. La fórmula es de Daniel Cohn-Bendit, ex líder del Mayo del 68 y actual diputado europeo ecologista.

Después de que Sarkozy ordenara echar a los gitanos del país de los derechos humanos y planeara quitar la nacionalidad a los franceses de origen extranjero, algunos miembros de su Gobierno también creen que alguien les está tomando por unos gilipollas.

Mientras el ministro de Asuntos Exteriores, el ex socialista Bernard Kouchner, confesó que sopesaba dimitir, el titular de Defensa, Hervé Morin, denunció el discurso 'del odio, del miedo y del chivo expiatorio' del Ejecutivo. También el propio primer ministro François Fillon, fiel seguidor de Sarkozy, asumió 'sus diferencias' con la posición del presidente.

El primer ministro Fillon admite 'diferencias' con el presidente

La política de Sarkozy, denunciada como racista y xenófoba por la izquierda, también había despertado la ira de los más republicanos del campo conservador, incluso en el propio partido del jefe del Estado, la Unión por un Movimiento Popular (UMP).

Hasta la Iglesia católica que tiene poco peso en la muy laica Francia se enfrentó a Sarkozy. Y su gran enemigo Dominique de Villepin habló de 'una mancha vergonzosa y una falta moral contra la República'. Pero jamás algún miembro del Gobierno francés había mostrado claramente su desacuerdo.

El primero en disparar fue Morin el domingo, con la clase política aún de vacaciones o en sus universidades de verano. 'No estamos aquí para atizar los odios, para buscar a chivos expiatorios', dijo el ministro de Defensa, en el cargo desde la elección de Sarkozyen 2007, en la reunión de su partido, el Nuevo Centro, en la Grande-Motte (sur de Francia).

Fillon intentó restar importancia a las palabras de un ministro que nunca ha ocultado sus intenciones de presentarse a las elecciones presidenciales de 2012.

'Estoy un poco sorprendido de sus palabras', declaró Fillon a la radio France-Inter. 'Nunca le escuché la más mínima reserva hacia la política del Gobierno. Tendremos la ocasión de hablar de ello', añadió el primer ministro. Pero mientras, en otra radio, Morin reiteraba sus dudas sobre la buena conducta del Gobierno en materia de inmigración.

Hay una parte represiva que 'es necesaria', pero hay iniciativas que 'no creo que formen parte de los proyectos del Gobierno que no tienen sentido', declaró el ministro de Defensa a la emisora RMC, en alusión a la idea de encarcelar a los padres cuyos hijos hayan cometido algún delito.

Kouchner dice que piensa en dimitir por las medidas contra los gitanos

Fillon quiso mostrar la unidad de su Gobierno. En France-Inter emisora cercana al Elíseo, el primer ministro defendió la política de expulsar a la población gitana a Rumanía y a Bulgaria, porque 'su modo de vida nómada no está adaptado al mundo moderno', algo erróneo según la Liga de los Derechos Humanos. Pero al mismo tiempo, Fillon denunció los excesos de algunos miembros de la UMP y de su Gobierno en materia de inmigración.

Las dudas de Fillon y de Kouchner quien justificó su decisión de continuar diciendo: 'Es importante seguir, irse es desertar' desorientan, sin embargo, a los franceses que empezarán a pensar que realmente les están tomando por unos gilipollas, como dijo Cohn-Bendit. Porque también, unas horas después de las palabras de Fillon y Morin, el ministro de Inmigración, Éric Besson, anunció que el Gobierno reformará la legislación vigente para poder expulsar a los extranjeros que 'amenacen el orden público en actos reiterados de robo o mendicidad agresiva'.

Los excesos de las autoridades francesas, que algunos intelectuales y políticos tachan de 'vichistas' en referencia al régimen colaboracionista francés con los nazis, siguen. El ministro del Interior, Brice Hortefeux, informó de que Francia desmanteló 128 campamentos de gitanos y expulsó a 977 de sus ocupantes en un mes. 'No hacemos más que aplicar las leyes en vigor. El Gobierno dice lo que hace y hace lo que dice', justificó Hortefeux.

Asociaciones y líderes gitanos de Rumanía llamaron al boicot de productos franceses y exhortaron a una protesta internacional contra la cumbre sobre la deportación de los romaníes extranjeros convocada por el ministro francés de Inmigración, Éric Besson, para el próximo 6 de septiembre.

Seis países europeos, entre ellos España, así como Estados Unidos y Canadá, han sido invitados a participar en esta reunión sobre el derecho de asilo y la lucha contra la inmigración ilegal, que se centrará en la repatriación de cientos de gitanos rumanos y búlgaros llevada a cabo por París este mes de agosto.

En respuesta, la Alianza Cívica de los Roma de Rumanía ha publicado un manifiesto en el que justifica el boicot a “productos y servicios” franceses para recordar a los dirigentes de París que “con los derechos fundamentales no se negocia”.

El texto, que ha recibido la adhesión de líderes de comunidades gitanas de todo el país, denuncia que la cumbre “propone la estigmatización de todo el pueblo roma”, y convoca a una protesta internacional el día de su celebración.