Publicado: 26.03.2016 18:01 |Actualizado: 26.03.2016 18:01

Polvo explosivo, desatascante de tuberías y quitaesmalte de uñas, el material de las bombas de Bruselas

Un piso situado en el barrio de clase media de Schaerbeek sirvió como laboratorio para los hermanos El Bakraoui. La facilidad para disponer de estos ingredientes muestra el riesgo de que se produzcan más grandes ataques en toda Europa.

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Personal de emergencias atiende a los heridos en la explosión del metro en Bruselas. REUTERS/Francesco Calledda

Personal de emergencias atiende a los heridos en la explosión del metro en Bruselas. REUTERS/Francesco Calledda

BRUSELAS.- Un bloque de pisos vacío en una calle tranquila se convirtió en el lugar perfecto para que los tres presuntos atacantes de Bruselas preparasen las bombas caseras de metralla que utilizaron el martes en los atentados del aeropuerto y el metro, en los que murieron 31 personas en Bruselas.

En un edificio que estaba siendo reformado, sin vecinos cerca que pudieran ver cómo traían grandes cantidades de productos químicos para el hogar y con fuerte olor, además de una maleta de clavos, para fabricar el polvo explosivo blanco e inestable conocido como TATP, o triperóxido de triacetona, que utilizaron en los ataques.

"Aunque alguien los hubiera detenido, podrían haber dicho que iban a emplear estos productos en la reforma", dijo Hassan Abid, un funcionario del ayuntamiento de la ciudad que estaba tratando de determinar por qué las autoridades no tuvieron conocimiento de los hombres que vivían ilegalmente en el quinto piso. Los investigadores belgas no responden a preguntas sobre el caso.



Tras haberse mudado dos meses antes, los hermanos belgas Khalid y Brahim El Bakraoui usaron el piso situado en el barrio de clase media de Schaerbeek como un laboratorio y escondite desde el cual Brahim y otros dos hombres tomaron un taxi en la mañana del martes hacia el aeropuerto para cometer sus ataques.

El hecho de elegir explosivos de bajo coste -entre sus ingredientes se encuentran líquidos para desatascar tuberías y quitaesmalte de uñas- un claro conocimiento sobre química y la posibilidad de fabricarlos en un piso a 15 minutos en coche desde el aeropuerto, podría ofrecer pistas a los investigadores sobre los métodos de fabricación de bombas de Estado Islámico (EI), que tratan de entender cómo el grupo con base en Siria pudo construir una red violenta para radicalizar a jóvenes belgas.

La facilidad para disponer de estos ingredientes, en comparación con los explosivos utilizados por grupos militantes más antiguos como el IRA en Irlanda del Norte o ETA en España, pone de relieve el riesgo de que se produzcan más grandes ataques en toda Europa.

Varios heridos en el aeropuerto de Zaventem. REUTERS/RTL Belgium

Varios heridos en el aeropuerto de Zaventem. REUTERS/RTL Belgium

Sin embargo, la necesidad de instalaciones para la fabricación de cierta cantidad de TATP (polvo explosivo) durante varias semanas y su fecha de caducidad para el uso de su mezcla final de tan sólo unos días hacen que los fabricantes de bombas se hayan vuelto vulnerables a los intensos esfuerzos de búsqueda de los detectives.

La policía francesa y belga ha conseguido encontrar y neutralizar "fábricas" de bombas, la más reciente el jueves en el barrio residencial parisino de Argenteuil. Los militantes han utilizado identidades falsas y lugares catalogados como vacíos por las autoridades municipales para para evitar los controles de residencia.

La policía de Bruselas no consiguió localizar el piso de Schaerbeek a tiempo, pero acudió poco después de los ataques, ayudada por el taxista que sin saberlo transportó a los tres hombres al aeropuerto. 

"Madre de Satán"

El TATP es un explosivo altamente volátil. Los insurgentes palestinos que experimentaron con él en la década de 1980 lo apodaron "la madre de Satán" porque el polvo blanco cristalino puede detonarse fácilmente con un cigarro, una cerilla o un exceso de calor. También pierde su potencia al tiempo que se descomponen los productos químicos.

Fue utilizado en los atentados con bomba de 2005 en Londres y en los atentados de París del pasado 13 de noviembre, así como en una serie de intentos frustrados en Europa desde 2007, por lo que parece el tipo de explosivo elegido por el Estado Islámico.

Sin embargo, a diferencia de las armas de fuego de contrabando también usadas en los ataques de París que mataron a 130 personas, el TATP no ofrece pistas evidentes a los agentes de inteligencia europeos que permitan rastrearlos debido a que la compra de los ingredientes se realiza fácilmente en cualquier ferretería local o farmacia y rara vez llama la atención.

Fabricar una bomba TATP, aunque conlleva un proceso más largo que los explosivos a base de fertilizantes utilizados por otros grupos militantes europeos, es barato y simple, y sus recetas y vídeos de aficionados a la química abundan en internet. Fue descubierta por un químico alemán en el siglo XIX y es muy potente, incluso en pequeñas cantidades.

Todos sus ingredientes -la acetona que se encuentra en productos de limpieza; el peróxido de hidrógeno que se encuentra en el blanqueador de madera; y el ácido sulfúrico usado para desatascar tuberías de cocina- estaban disponibles en cualquier droguería belga esta semana por un precio inferior a los 40 euros.

Los clavos y tornillos se pueden añadir para aumentar el impacto de la bomba y pueden ir en bolsas pegadas con cinta adhesiva a los cinturones suicidas.

Los escáneres de los aeropuertos no pueden detectarlos, llevando a las autoridades a depender de los perros rastreadores. Aunque las bombas pueden tener un olor fuerte -el taxista que llevó a los atacantes dijo que durante el trayecto al aeropuerto olía a productos químicos- había pocos perros de este tipo el martes en la zona de embarque del aeropuerto de Bruselas, donde hicieron detonar los explosivos ocultos en maletas sobre carros de equipaje, según varios testigos, incluido un trabajador del aeropuerto.