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La popularidad de Berlusconi se desploma

Sólo el 29% del electorado italiano confía aún en su gestión de Gobierno, según un sondeo 

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En los buenos tiempos, cada vez que Silvio Berlusconi se mantenía en silencio durante varios días sólo podía significar que algo se estaba cocinando en los fogones de su mansión de Arcore, en Milán, y del Palazzo Grazioli, su residencia romana. Pero tras las derrotas en las elecciones municipales de principios de junio y el referéndum del lunes, el silencio del primer ministro italiano lo único que transmite son interrogantes.

A las voces discordantes dentro de su propio partido, el Pueblo de la Libertad (PdL); el tira y afloja de la Liga Norte, su socio en el Gobierno; y la presión de una oposición resucitada, ayer se añadió el veredicto de las encuestas. La popularidad de Il Cavaliere está en su momento más bajo desde 2009 y el centroizquierda ganaría hoy unas elecciones generales.

Una coalición de la izquierda ganaría hoy las elecciones en Italia

El diario La Repubblica publicó ayer el primer sondeo después del referéndum y los datos son desastrosos para Berlusconi y la derecha a la que representa. Sólo el 29% de los italianos sigue confiando en su gestión y su popularidad ha caído 11 puntos en seis meses, 19 si se toma como referencia enero de 2010.

A la pérdida de confianza en él como líder se une el ascenso del centroizquierda en intención de voto y, a día de hoy, una coalición entre el Partido Democrático (PD), Italia de los Valores (IdV) e Izquierda Ecología y Libertad (SeL) ganaría las elecciones por tres puntos de diferencia con respecto al PdL y la Liga. Además, según el mismo sondeo, la teoría de los vasos comunicantes, por la que si el PdL bajaba en intención de voto subía la Liga y viceversa, ya no funciona.

Dentro del PdL siguen sonando con fuerza las voces que reclamaban un cambio de rumbo tras las municipales, pero las recriminaciones más fuertes llegan de la parte de la Liga. El próximo domingo los pesos pesados de la Liga Norte, con su líder Umberto Bossi a la cabeza, se encontrarán con las bases del partido, que llevan meses reclamando el fin de la alianza con Berlusconi, al que ven más preocupado por sus juicios que por las reformas que les había prometido.

Las bases de la Liga Norte reclaman el fin de la alianza con 'Il Cavaliere'

La papeleta para Bossi es doble. Sabe que sin el PdL nunca volverá al Gobierno, pero si no toma una decisión, no podrá parar los rumores de sucesión en su partido. Por eso se espera que de allí salga un ultimátum. Ayer, el ministro de Interior, Roberto Maroni, dijo que no sabía si el Gobierno caerá el domingo, pero que 'hace falta tomar decisiones con coraje'.

Mientras, el PD de Pier Luigi Bersani valora presentar otra moción de censura. La Italia de los Valores de Antonio Di Pietro no está por la labor porque si esa maniobra saliera mal se iría al traste la confianza del electorado que han recuperado. El berlusconismo está en las últimas y Di Pietro prefiere dejar que caiga solo. Porque Il Cavaliere puede estar callado, pero desde hace 17 años cada vez que le han dado por muerto ha resurgido con fuerza.