Publicado: 14.07.2016 11:40 |Actualizado: 08.08.2016 12:25

La posible abdicación del emperador japonés Akihito abre interrogantes sobre la monarquía nipona

La ausencia de un descendiente varón del príncipe heredero Naruhito y la depresión crónica que afecta a su esposa y futura emperatriz, la princesa Masako, son cuestiones clave para el futuro de la dinastía.

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El emperador de Japón Akihito, con la emperatriz Michiko, saluda antes subir al tren bala que lo llevó el pasado julio a su residencia de verano en Nasu. REUTERS/Issei Kato

El emperador Akihito de Japón saluda a su salida en limusina de su residencia de invierno en la Hayama Imperial Villa, al sur de Tokio. /EFE

TOKIO.- La posible abdicación del emperador japonés Akihito ha puesto el foco sobre cuestiones clave para el futuro de la dinastía, como la ausencia de un descendiente varón del príncipe heredero Naruhito o la depresión crónica que afecta a su esposa y futura emperatriz, la princesa Masako. El anuncio revelado en la víspera sobre la posible renuncia de Akihito, de 82 años, ha cogido por sorpresa al país asiático, donde ningún emperador ha abdicado en los últimos dos siglos aunque anteriormente sí fue una práctica frecuente entre los representantes de la dinastía reinante más antigua del mundo.

El emperador tiene previsto renunciar "en los próximos años" debido al empeoramiento de su salud, dijeron fuentes de la Casa Imperial nipona a los medios nacionales, que añadieron que Akihito habría comunicado esta decisión a sus allegados y a sus colaboradores más cercanos hace varios años. La primera consecuencia de su abdicación sería el acceso al trono de su hijo, el príncipe heredero Naruhito, de 56 años, aunque este supuesto no está recogido por las leyes que regulan la sucesión al Trono de Crisantemo, por lo que sería necesaria su revisión.

El artículo 16 de la Ley de la Casa Imperial nipona sólo contempla la sucesión en caso de muerte del emperador, aunque también permite que éste ceda su poder de forma temporal a otro miembro de la familia imperial si el heredero es menor de edad o si el emperador queda incapacitado para desempeñar sus funciones.



Esta normativa fue adoptada en 1947 con la intención de evitar que Hirohito, padre del actual emperador, abdicara para asumir su responsabilidad en el papel de Japón antes y durante la II Guerra Mundial, recuerda hoy el diario nipón Nikkei en un artículo titulado "La Casa Imperial podría afrontar su mayor reforma en décadas". Otra cuestión llamativa es el papel de futura emperatriz que recaería sobre la esposa de Naruhito, la princesa Masako, quien desde 2003 ha reducido al mínimo sus apariciones públicas y compromisos oficiales debido a una depresión inducida por el estrés.

Masako, de 52 años y conocida popularmente como la "princesa triste", ha mejorado su condición en los últimos años y ha participado en varios actos oficiales e incluso viajado al extranjero, aunque está por ver si podría mantener ese perfil tan bajo como próxima emperatriz. Asimismo, el hecho de que Naruhito y Masako no hayan tenido hijos varones hace que la línea sucesoria imperial japonesa recaiga en Hisahito, de 9 años, hijo del príncipe Akishino (segundo vástago del soberano nipón) y su esposa, la princesa Kiko.

Este tema generó un amplio debate nacional e incluso una malograda propuesta legislativa para permitir el acceso de mujeres al Trono de Crisantemo

Este tema generó un amplio debate nacional e incluso una malograda propuesta legislativa para permitir el acceso de mujeres al Trono de Crisantemo, una discusión que podría reabrirse cuando Akihito ocupe el cargo de emperador, según han señalado expertos y medios nipones. El origen de la noticia sobre la próxima renuncia de Akihito también ha causado cierta confusión en Japón.

Un alto cargo de la Agencia de la Casa Imperial nipona ha afirmado que las filtraciones sobre la próxima renuncia de Akihito "no son ciertas", mientras que el Ejecutivo no ha querido pronunciarse al respecto. En cualquier caso, la información ha salido a la luz en un momento marcado por la contundente victoria del partido del primer ministro nipón, Shinzo Abe, en las elecciones a la Cámara Alta del Parlamento nipón celebradas el domingo.

El Partido Liberal Demócrata (PLD) de Abe y sus socios de Gobierno han logrado respaldos suficientes en las dos cámaras para sacar adelante la controvertida reforma de la Constitución nipona para aumentar las competencias nacionales en materia de Defensa, uno de los principales objetivos políticos del líder conservador. Esta modificación amenaza al espíritu pacifista que ha caracterizado a Japón desde 1945, según los críticos de la iniciativa, y también contrasta con el discurso antibelicista y de defensa de la Carta Magna que ha mantenido Akihito durante su reinado.

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