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El PP utiliza la Eurocámara para atacar al Gobierno

Los conservadores y los nacionalistas censuran en Estrasburgo la gestión de Zapatero en un hemiciclo casi vacío

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El PP y el resto de grupos de la oposición intentaron ayer acorralar al presidente del Gobierno en la Eurocámara, donde José Luis Rodríguez Zapatero se sometió al último examen como responsable de la presidencia española de la Unión Europea. Jaime Mayor Oreja, portavoz del PP, lo tachó de 'parte del problema' económico de Europa y criticó su 'improvisación', enterrando el pacto con el PSOE que, durante seis meses, mantuvo a su formación en un discreto segundo plano.

El eurodiputado de CiU Ramón Tremosa le acusó de 'autárquico' y de impulsar 'la solución final' para acabar con la presencia del catalán en las instituciones comunitarias. Para ERC, su 'presidencia de turno y su Gobierno son un modelo fracasado', mientras que IU le acusó de ser la punta de lanza de un capitalismo que persigue 'desmontar el modelo social europeo'. Ante ellos, el eco. Lejos de los abarrotados y encendidos debates del Congreso de los Diputados, la Eurocámara registró menos de un cuarto de entrada con tan sólo 150 diputados de los 736, según los cálculos socialistas, los más generosos. Entre los que sí acudieron al examen final de la presidencia hubo división de opiniones: los socialistas dieron su visto bueno a la gestión del semestre y los populares se partieron entre la felicitación de su presidente, la crítica moderada de otros parlamentarios europeos y la censura sin concesiones de los españoles. Sólo las bromas sobre el Mundial de fútbol y forzados símiles taurinos quitaron hierro a la postura del PP, definida como 'agria' y 'agresiva' desde las filas socialistas.

Mayor Oreja carga contra el presidente, al que considera 'parte del problema'

Zapatero defendió su gestión, argumentando que la puesta en marcha de una nueva UE bajo el Tratado de Lisboa y el impulso definitivo al gobierno económico comunitario son logros incontestables. Sin embargo, se permitió la ironía para responder a los grupos españoles, incluido el PP y su líder parlamentario, Mayor Oreja, en quienes advirtió 'nostalgia' y ganas de 'intervenir en el Parlamento de España'. 'Lo comprendo, cuentan con mi respeto y mi aprecio... pero estamos aquí para otras cosas', alertó, cosechando uno de los escasos aplausos del debate.

El PP llegó al debate con sus cartas boca arriba y dispuesto a acapararlo. El lunes, su Comité Ejecutivo había aprobado un duro documento, titulado Fracasos de la presidencia española de la UE, que incluía una lista de críticas a cada una de las prioridades del Gobierno; un texto 'sin precedentes', según aseguró en los pasillos de la Cámara el presidente del Gobierno.

Su contenido enterró así, horas antes de la cita en Estrasburgo, el pacto de no agresión que suscribieron PP y PSOE al inicio de la presidencia. En su prólogo, Mariano Rajoy se atrevió a presumir de que 'en los últimos seis meses' se ha 'abstenido de hacer ninguna crítica, ni dentro ni fuera de España, a la acción del Gobierno' en el ámbito europeo. Sus intenciones contrastan con el estupor del PP Europeo ante la oposición sin cuartel del PP en materia económica reveladas por este periódico, que incluyen las medidas de ajuste alabadas por Nicolas Sarkozy o Angela Merkel.

'Estamos aquí para otras cosas', responde Zapatero a la oposición

Los propósitos de Rajoy desafinaron además con la posición expresada por el presidente del grupo parlamentario, el francés Joseph Daul, que destacó que la presidencia española 'ha intentado hacerse un hueco' en un nuevo mapa político que le resta importancia a las presidencias rotatorias y al que se añadían las 'grandes dificultades económicas de Europa'. 'En ese contexto, se han logrado varios avances', concedió. Entre ellos, la creación de un fondo de estabilización de la zona del euro, el progreso en la creación del servicio diplomático europeo o en la regulación financiera. El único punto débil resaltado por Daul fue la cancelación de la cumbre UE-EEUU, una 'oportunidad perdida de relanzar un partenariadotrasatlántico indispensable'.

Mientras Luis de Grandes tachaba de 'tristemente irrelevante' la presidencia española, su colega irlandés Sean Kelly le respondía que España 'no lo ha hecho tan mal', sino que la presidencia ha hecho 'un buen trabajo' en cuanto al desarrollo del Tratado de Lisboa, que establece nuevos líderes (Herman Van Rompuy y Catherine Ashton) y 'sobre todo en el ámbito financiero'.

Tan sólo 150 de los 736 eurodiputados asisten a la comparecencia

Otros parlamentarios populares, como el italiano Mario Mauro, reprocharon que 'España haya pasado de largo ante el destino de este continente en crisis', mientras que la conservadora rumana Elena Basescu destacó los 'logros importantes en un momento tan difícil', agradeciendo los 'acuerdos y resultados positivos en América Latina', protagonista de varias cumbres con la UE.

El número dos de los socialistas europeos, Ramón Jáuregui, criticó el 'sectarismo del PP', que según él intentó sin éxito hacerse con el control de un grupo parlamentario con voces más plurales. Sin embargo, en este 'debate demasiado nacional' los socialistas sí percibieron la 'frialdad' de las sillas vacías, prueba de la escasa trascendencia de undebate cuyo turno de palabra estuvo copado por diputados españoles.