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El presidente de Ferrari pide por carta a Berlusconi que deje el Gobierno

El poderoso Luca Cordero di Montezemolo se une a las voces que exigen la dimisión de 'Il Cavaliere'

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'El primer ministro debe darse cuenta de que el único camino para salvar al país hoy es a través de un Gobierno de unidad nacional'. Es decir, o Silvio Berlusconi dimite o Italia se va a pique. La frase, empero, no viene de ninguno de los líderes de la oposición, sino de uno de los hombres más poderosos del país: Luca Cordero di Montezemolo, presidente de Ferrari y desde hace dos años gurú del think-tank moderado Italia Futura.

En una carta al diario La Repubblica, Montezemolo solicitó a Il Cavaliere que dimita y dé paso a un Ejecutivo técnico de transición que sea capaz de poner en marcha las reformas económicas que necesita el país.

'Si Berlusconi sigue anteponiendo sus ambiciones personales al bien de Italia, y su mayoría le secunda en esta peligrosa elección, se cerrará de la peor de las maneras una etapa política', dice en su misiva, en la que además propone cinco puntos básicos para sacar a Italia de la crisis.

Iniciativas que pasan por un impuesto a los grandes patrimonios, liberalizaciones en los servicios públicos, mejores condiciones fiscales para las empresas, la reforma de las pensiones y del mercado laboral para reducir la precariedad, así como el paso obligatorio de reducir los costes de la política. 'No podemos pedir más esfuerzos a los ciudadanos', advirtió el presidente de Ferrari.

Su propuesta, por extravagante que parezca, se está convirtiendo en una moda entre los grandes empresarios italianos. Hace un mes, Diego Della Valle, presidente del gigante del calzado Tod's, compró una página en los principales diarios en la que publicó una especie de Yo acuso para llamar al sentido de la responsabilidad de los políticos.

'El espectáculo indecente que muchos de ustedes están dando no es tolerable por la gran mayoría de los italianos. Su manera de guiarse por intereses personales está llevando al país al desastre y está dañando la reputación de Italia', se leía en el alegato del potentado.

Entre esos intereses está, por ejemplo, que los ministros y subsecretarios no sufrirán la reducción del 10% de su sueldo como prometió el Ejecutivo en los planes de ajustes de julio y septiembre; que el Ministerio de Defensa compró 19 vehículos Masseratti la semana pasada; o que hay 245 diputados rezando para que no haya elecciones antes de enero porque es el tiempo que necesitan cumplir para asegurarse una elevada pensión vitalicia.

Los casos de Montezemolo y Della Valle van en la línea marcada por Confindustria, la patronal italiana, que a través de su presidenta, Emma Marcegaglia, lleva meses pidiendo la constitución de un Gobierno técnico que reactive la economía hasta el final de la legislatura.