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Duterte El presidente de Filipinas anima a disparar "en la vagina" a las guerrillerras

Rodrigo Duterte, conocido por sus habituales discursos fuera de tono y sus comentarios sexistas y misóginos, se gana la repulsa de un buen número de organizaciones locales e internacionales, entre ellas Human Rights Watch.

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El presidente filipino, Rodrigo Duterte, durante un acto oficial en Manila. | MARK R.CRISTINO (EFE)

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, dijo este pasado lunes hay que disparar "en la vagina" a las mujeres integrantes de un grupo guerrillero del país, un comentario condenado por un buen número de organizaciones locales e internacionales.

"Decidle a los soldados: hay una nueva orden. No te mataremos. Te dispararemos en la vagina", dijo Duterte en una reunión con antiguos militantes del Nuevo Ejército del Pueblo (NEP), una guerrilla comunista que se encuentra en las listas de grupos terroristas de Estados Unidos y la Unión Europea.

Duterte, que pronunció esas palabras el día 7 aunque su contenido se reveló el lunes 12 en una transcripción oficial, añadió que las insurgentes del NEP "sin vagina, serían inútiles", un comentario que ha sido calificado de "misógino" por Human Rights Watch (HRW) y varias ONG filipinas.

Duterte "está incitando a las fuerzas estatales a cometer actos de violencia sexual durante los conflictos armados, lo que constituye una violación del derecho humanitario internacional", expresó HRW en su condena.

La organización feminista filipina Gabriela aseguró, en un comunicado, que Duterte "fomenta abiertamente la violencia contra las mujeres, contribuye a su impunidad y se confirma como el macho fascista más peligroso en el Gobierno en este momento".

El presidente filipino, de 72 años, mujeriego confeso y conocido por sus habituales discursos fuera de tono, ya ha sido objeto de polémica en numerosas ocasiones por comentarios considerados sexistas, misóginos o despectivos hacia las mujeres.

Antes de llegar a la presidencia, en junio de 2016, desató fuertes protestas por contar un chiste sobre una monja australiana violada y asesinada en un motín en una prisión en 1989 y más recientemente se mostró dispuesto a ofrecer "42 vírgenes" a cada turista que visitara Filipinas.