Publicado: 24.08.2015 19:27 |Actualizado: 24.08.2015 19:27

El presidente de Guatemala se niega a dimitir tras ser acusado de corrupción

Pérez Molina rechaza haber participado en La Línea, una trama de corrupción aduanera. La fiscalía cree que es el cabecilla junto a su exvicepresidenta Roxana Baldetti, ya en prisión.

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El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina. / EFE

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina. / EFE

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, acusado de corrupción desde el pasado viernes, ha defendido hoy su inocencia. El mandatario, que ha dejado claro que no renunciará al puesto, niega haber participado en La Línea, una estructura criminal de corrupción aduanera de la que la fiscalía le acusa de ser el cabecilla junto a su ex vicepresidenta, Roxana Baldetti, ya en prisión.

El Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), un ente de la ONU creado en 2007 para descubrir estructuras clandestinas dentro del Estado, le solicitaron hace tres días un antejuicio por dicho caso. No obstante, Pérez Molina rechazó ayer categóricamente estas acusaciones y apuntó hacia el empresariado como uno de los involucrados en la trama, al tiempo que denunció la existencia de una "estrategia intervencionista" de sectores extranjeros.

"Si a ciertos sectores de la comunidad internacional y a algunos grupos del poder del país no les parecen adecuados los candidatos a dirigir Guatemala, primero deberán de hacer a un lado sus intereses particulares y por fin ver con el interés del pueblo y de la nación guatemalteca", sostuvo el presidente guatemalteco, quien manifestó que la situación "no es aceptable" porque su objetivo es "dictarnos qué o no hacer y quebrantar la democracia".



Pérez Molina argumentó que las acusaciones de la fiscalía son "graves" y sostuvo que no recibió dinero alguno, mientras que señaló al sector empresarial como origen de los pagos. No obstante, dijo sentir la necesidad de "pedir perdón" porque estos hechos habían sucedido dentro de su Gobierno y por funcionarios "cercanos" o a los que él mismo designó.

El escándalo, que ha provocado la dimisión de varios ministros y altos cargos de su Gobierno, ha desatado la ira en las redes sociales. La líder indígena Rigoberta Menchú, por ejemplo, aseguró en Twitter que es "nocivo" que una persona así gobierne el país. "Otto Perez Molina le salió lo chafa, es insólito que un criminal gobierne un país y lo peor es que se trata de nuestro país".

En repetidas ocasiones desde el pasado 16 de abril, cuando se desarticularon las estructuras más bajas de La Línea, Menchú solicitó la renuncia del presidente por entender que había participado en dicha red criminal.