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El presidente de Yemen renuncia a seguir gobernando a partir de 2013

Alí Abdulá Salé cede a la presión de las protestas y tampoco va a transmitir el poder a su hijo

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El presidente de Yemen, Alí Abdulá Salé, ha anunciado que no ampliará su mandato, que expira en 2013, y que no transmitirá el poder a su hijo.

'No habrá ni prolongación ni sucesión hereditaria', declaró el mandatario, que lleva tres décadas en la Presidencia del país, un día antes de la gran manifestación convocada en Saná, que ha sido bautizada como el 'Día de la rabia' y que recuerda claramente las recientes movilizaciones de Egipto y Túnez.

A la vista de las protestas que hicieron caer al presidente tunecino y amenazan a su homólogo egipcio, Saleh también se comprometió a no pasar las riendas del Gobierno a su hijo. 'Presento estas concesiones en interés del país. Los intereses del país están por encima de nuestros intereses personales', dijo Saleh al Parlamento, el consejo de Shura y miembros del Ejército.

'Pido a la oposición que congele todas las protestas previstas, manifestaciones y sentadas', dijo Saleh. El mayor partido de la oposición describió las concesiones como positivas, pero dijo que la manifestación se celebraría como estaba previsto. 'Consideramos que esta iniciativa es positiva y esperamos los próximos pasos concretos. En cuanto a nuestro plan de manifestarnos mañana, el plan se mantiene y será organizado y ordenado', dijo Mohammed al-Saadi, subsecretario del partido islamista Isah.

Yemen, ya cerca de convertirse en un estado fallido, está tratando de combatir el resurgimiento del brazo de Al Qaeda en la zona, cimentar la paz con los insurgentes chiíes en el norte y lidiar con el separatismo en el sur, todo a la vista de una pobreza aplastante que ha dejado a un tercio de los yemeníes con malnutrición crónica.

Saleh ya había ofrecido unas pequeñas concesiones sobre los límites de los mandatos presidenciales y se comprometió a subir los salarios de los funcionarios civiles y militares en unos 47 dólares al mes, una decisión no banal en un país donde cerca del 40% de la población vive con menos de dos dólares al día.

Las normas actuales de Yemen requerirían que Saleh dimitiera como presidente cuando acabe su mandato en 2013. Pero algunos miembros de su partido irritaron a la oposición a finales del año pasado al sugerir eliminar ese límite.

La oposición de Yemen trató de manifestarse contra la idea en diciembre, pero no consiguió congregar a una multitud en la calle. La semana pasada, no obstante, logró reunir a 16.000 personas para demandar un cambio de gobierno. Algunos pidieron la dimisión de Saleh.