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El primer ministro japonés aguanta al frente del Gobierno

Kan supera una moción de censura a cambio de prometer que dimitirá

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El primer ministro de Japón, Naoto Kan, sobrevivió este jueves a una moción de censura presentada por la oposición a raíz de la crisis desatada por el tsunami del 11 de marzo. A cambio de prometer que dimitirá 'una vez esté encauzada' la reconstrucción, Kan obtuvo el respaldo de los diputados 'rebeldes' de su partido, que habían asegurado que apoyarían la moción, y ganó por 293 votos en contra y 152 a favor.

Su decisión de dejar la responsabilidad 'a la siguiente generación de políticos', anunciada en un discurso televisivo minutos antes de la crucial votación, fue fruto de las negociaciones con su predecesor, Yukio Hatoyama. El ex primer ministro insinuó que la renuncia de Kan ocurrirá en cuestión de semanas, quizás a finales de este mes, cuando está prevista la aprobación de un fondo extraordinario destinado a los afectados por el seísmo, el tsunami y el accidente nuclear de Fukushima.

Tres de cada cuatro japoneses critican la gestión del accidente de Fukushima

En el periodo de gracia concedido, Kan se comprometió a concentrarse en la salida de la crisis y en reducir las divisiones internas de su formación, el Partido Democrático (PD), que llegó al poder en 2009 tras pasar 54 años en la oposición.

Según una encuesta publicada este jueves por el diario Nikkei, el 62% de la población nipona desaprueba la labor del Gobierno, mientras que el 74% considera 'insatisfactoria' la gestión de la crisis nuclear de Fukushima.

Hasta que deje el cargo, Kan se centrará en la salida de la crisis del país

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) dijo recientemente que, una vez desatado el accidente de la central atómica, el Gobierno difícilmente pudo haber hecho más de lo que hizo, pero ni los japoneses ni la oposición están de acuerdo.

Aunque en los días inmediatamente posteriores a la catástrofe los partidos políticos enterraron el hacha de guerra, las críticas han ido creciendo en intensidad, incluso entre las filas de su partido. Para la mayoría de la población japonesa, Kan mostró lentitud en su respuesta y falta de liderazgo en la que se considera la mayor tragedia del país desde la Segunda Guerra Mundial.

Su caída en picado en las encuestas se debe también al serio revés que ha supuesto la crisis para la economía nipona, una de las más endeudadas del mundo. Después de años de estancamiento, tras el tsunami, ha entrado en recesión.