Publicado: 28.03.2014 07:00 |Actualizado: 28.03.2014 07:00

Por primera vez, en las europeas votaremos por nuestras vidas

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Alexis Tsipras
(Líder del partido griego Syriza y candidato de la Izquierda Europea)

La lucha por la dignidad humana es la última barricada frente al ataque del neoliberalismo y del neoconservadurismo. La última barrera frente a la demolición de los derechos humanos y de la ciudadanía.

Las Marchas de la Dignidad son la respuesta colectiva de un pueblo a la extrema situación de urgencia social que han provocado la austeridad y la recesión. Son la respuesta colectiva al desempleo de millones de personas y a los desahucios que ejecutan los bancos, dejando a miles de personas sin vivienda, y condenando a la pobreza a las y los pensionistas. Son la respuesta a los recortes en gasto social, a las privatizaciones de empresas rentables, arrebatando al Estado fuentes de ingresos anuales estables. Las Marchas son la movilización colectiva y decisiva contra las políticas y los políticos responsables de la histórica regresión que sufre Europa actualmente.

Pero no existe lucha por la dignidad humana que no defienda la igualdad de género y los derechos de las mujeres, y la opción de ser madre es uno de estos derechos; con la ley que prohíbe el aborto, el Gobierno de Rajoy intenta retrotraer al Estado español a los oscuros años anteriores a 1978, cuando el aborto era un crimen y se castigaba con pena de cárcel. Pero no lo logrará, porque las mujeres españolas tienen la solidaridad de todas y todos nosotros.

La lucha del pueblo español es la lucha de todas y todos nosotros. Es la lucha del pueblo griego, portugués y chipriota para recuperar su soberanía nacional y popular. Es una lucha por la dignidad y la vida de cada persona, independientemente de donde viva: al norte, al sur, al este o al oeste de Europa. Es la lucha de todas y todos nosotros por la Democracia y el bienestar en Europa.

El resultado político de las movilizaciones de los ciudadanos frente a la oscura Europa del neoliberalismo y de la austeridad se juzgará, en gran parte, en las elecciones europeas de mayo. Las correlaciones políticas pueden y deben cambiar con el voto de los ciudadanos, para que termine de una vez por todas el austericidio.

En las elecciones europeas de mayo votamos por primera vez por nuestras vidas, lo que las hace diferentes a las anteriores elecciones. Por eso, todas y todos tenemos que participar: tenemos que votar, para no dejar a otros decidir sobre nuestras propias vidas.

¡A participar y votar por la Izquierda Europea!