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Prisión provisional sin fianza para el joven que arrojó un zapato a Erdogan

El joven de 27 años ha sido conducido al centro penitenciario Sevilla I, a la espera de juicio

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Hocman Joma, el joven de origen kurdo y con pasaporte sirio, que ayer por la noche arrojó un zapato al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, cuando éste salía del Ayuntamiento de Sevilla, ha sido condenado en primera instancia a prisión provisional sin fianza.

Así lo ha contado el abogado defensor de Joma, Luis Ocaña, quien manifestó que esta miércoles recurrirá el auto que poco antes de la 1.00 horas de hoy ha decretado la juez del juzgado de Instrucción número 11 de Sevilla, Cristina Loma.

El joven de 27 años ha sido conducido al centro penitenciario Sevilla I, a la espera de juicio.

A Hocman Joma se le imputan tres delitos, uno contra la comunidad internacional, otro de injurias, y un tercero de resistencia a la autoridad, por los que el fiscal ha pedido prisión provisional.

Sin embargo, para la defensa, que pedía libertad sin fianza, son irregulares las imputaciones de los delitos por los que ha sido enviado a prisión.

'Tirar un zapato no es un delito contra la comunidad internacional'

A juicio de la Defensa, la imputación del delito de injurias, al llamar a Erdogan 'criminal y asesino' es irregular porque 'no existe denuncia del ofendido', y el de resistencia a la autoridad también 'porque no hay parte de lesiones por parte de los agentes que le detuvieron, ni se ha producido resistencia'.

Asimismo, considera irregular la imputación del delito a la comunidad internacional, 'porque tirar un zapato no es un ejemplo de civismo, pero no es un delito contra la comunidad internacional'.

Joma fue detenido por la Policía Nacional después de arrojar un zapato al primer ministro de Turquía cuando éste salía del Ayuntamiento de Sevilla de recibir un premio y se disponía a entrar en su automóvil oficial.

El zapato no alcanzó su objetivo, dio en el automóvil y fue recogido por los escoltas del primer ministro de Turquía.

Según la policía el detenido llevaba al menos un año en la capital andaluza, aunque estaba pendiente de regularización de su pasaporte o de expulsión.