Publicado: 19.04.2014 18:22 |Actualizado: 19.04.2014 18:22

Los prorrusos y Kiev se toman un respiro y dan los primeros pasos para aplicar los acuerdos de Ginebra

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

La rebelde Donetsk y el Gobierno de Ucrania se tomaron hoy, en vísperas del Domingo de Resurrección, un respiro en su tensa pugna y en la operación antiterrorista declarada por Kiev en el norte de esta región minera. "Mañana es una fiesta muy importante para nosotros. Hoy todo el mundo ha ido muy pronto al mercado para comprar la mejor carne, porque mañana hay que poner una buena mesa", dijo a Efe Eduard, que se levantó con los gallos para hacer la compra antes de ponerse al volante de su coche. Tanto la Ucrania ortodoxa como la minoría católica, asentada sobre todo en las provincias más occidentales, celebran con gran fervor y cariño el último día de la Semana Santa, que coincide este año en los calendarios de las dos corrientes cristianas que conviven en este país. El Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano confirmó hoy la suspensión de la fase activa de la operación antiterrorista declarada en el norte de la región y centrada sobre todo en las ciudades de Slaviansk y Kramatorsk, bastiones de la protesta prorrusa y sus milicianos armados.

El buen tiempo y también el derbi futbolístico que se jugó hoy entre el Shakhtar y el Metallurg, los dos principales equipos de Donetsk, ayudaron a rebajar la tensión y aliviar la incertidumbre que sufre estos días el corazón industrial de Ucrania. Mañana se cumplen dos semanas desde la toma de la sede del gobierno regional de Donetsk y de la sede del Servicio de Seguridad de Ucrania en la ciudad de Lugansk, ambas ocupadas hasta el día de hoy por activistas prorrusos que exigen la celebración de un referéndum de autodeterminación para las dos regiones rusohablantes. El sano ambiente del derbi futbolístico se trasladó al Antimaidán -campamento de los que rechazan al Gobierno de Kiev- levantado frente al edificio ocupado del ejecutivo de Donetsk, donde algunos activistas formaron dos equipos para jugar un partido al son de la música rusa que suena a todas horas desde los altavoces. Cientos de personas se acercaron un día más hasta las barricadas para curiosear y mostrar su solidaridad con la demanda de convertir Ucrania en una federación, una exigencia que apoyan prácticamente todos los vecinos de esta ciudad de casi un millón de habitantes preguntados al respecto por Efe durante los últimos once días.

"No reconocemos los Acuerdos de Ginebra (que exigen el desarme de los milicianos y el desalojo los edificios oficiales que ocupan) y vamos a celebrar nuestro referéndum antes del próximo 11 de mayo", exclamó desde la tribuna montada frente al gobierno regional uno de los líderes de la autoproclamada "república popular de Donetsk". El Antimaídan de Donetsk, como se presenta a veces el movimiento popular que niega legitimidad a las nuevas autoridades ucranianas, la autoproclamada república y su brazo armado, autodenominado como la "Milicia Popular del Donbass" (región hullera), hacen caso omiso a las concesiones de Kiev y se mantienen firmes en sus demandas. Exigen al Gobierno el desarme de grupos radicales como el Sector de Derechas, la liquidación del Maidán de Kiev -como se conoce la ciudadela que se levanta desde hace cinco meses en el centro de la capital ucraniana-, la dimisión de las nuevas autoridades y la convocatoria de un referéndum de autodeterminación de la región.

La Cancillería de Ucrania anunció hoy que ya ha dado los primeros pasos para aplicar los acuerdos de Ginebra, como la suspensión de la fase activa de la operación antiterrorista y el inicio de un debate público sobre la reforma constitucional. "Ucrania llama a las partes signatarias de los acuerdos de Ginebra a que hagan el mayor de los esfuerzos para impedir una escalada en el este de Ucrania", apunta la Cancillería en un comunicado. El Servicio de Seguridad de Ucrania ha decidido interrumpir todas sus operaciones en las insurgentes regiones orientales, en particular en Donetsk, durante las fiestas de la Pascua ortodoxa, que coincide este año con la católica. La que no ha sido suspendida es la campaña de incautación de armas ilegales entre la población civil lanzada por el Ministerio del Interior. Además, el Gobierno ucraniano ha dado de plazo hasta el próximo 1 de octubre para presentar las propuestas de reforma constitucional con el objetivo de descentralizar el poder ejecutivo, como demandan los prorrusos, aunque sin llegar a romper el Estado unitario.

Kiev se propone conceder mayores competencias presupuestarias, impositivas y administrativas a las regiones, a lo que se suma la posibilidad de conceder el estatus de oficial en sus territorios al idioma ruso. El comunicado recuerda que el Ejecutivo ucraniano ha preparado un proyecto de amnistía para los participantes en los disturbios masivos en las regiones surorientales que se aplicará a aquellos que depongan las armas y desalojen los edificios oficiales ocupados. La amnistía no afectará a los militantes prorrusos que hayan cometido delitos graves. Por otra parte, el ministro de Exteriores de Ucrania, Andréi Deschitsa, se reunió en Kiev con representantes de la misión especial de la OSCE, que será la que garantice la aplicación de los acuerdos a cuatro bandas. Ambas partes destacaron la importancia de adoptar medidas urgentes para estabilizar la situación en el este del país, de mayoría rusohablante.

Los prorrusos siguen sin abandonar el ayuntamiento de Donetsk, frente al que han instalado barricadas, y lo mismo ocurre con los otros edificios oficiales en las localidades de Slaviansk y Kramatorsk, donde los insurgentes han vuelto a tomar la torre de televisión para interrumpir la emisión de la televisión ucraniana. Ucrania, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea alcanzaron el jueves en Ginebra un acuerdo que obliga, entre otras cosas, a desarmar a las milicias irregulares prorrusas y a desalojar las sedes oficiales. Moscú, acusada por Kiev de instigar la sublevación, prometió por su parte cooperar para la aplicación del acuerdo, lo que debe ser supervisado por observadores internacionales. No obstante, las milicias prorrusas insisten en que antes deben desarmarse grupos ultranacionalistas del oeste, como el Sector de Derechas, y desmantelarse la acampada en la plaza Maidán, corazón de las protestas en Kiev contra el Gobierno del ahora depuesto y huido presidente Víctor Yanukóvich.

Rusia ha devuelto a Ucrania seis buques de guerra que habían sido retenidos desde finales de marzo en el puerto de Sebastópol y el lago Donuzlav, anunció hoy la Presidencia ucraniana. Según la fuente, la Flota rusa del mar Negro desbloqueó la salida del lago Donuzlav, donde el mes pasado hundió dos barcos con el fin de que a los buques ucranianos se les acabara el suministro y cayeran en manos de la entonces república separatista de Crimea, ahora territorio ruso. Los buques, que ha izado la bandera ucraniana en sus cubiertas, se dirigen en estos momentos al puerto de Odessa, la nueva base de la Flota ucraniana del mar Negro. Entre ellos, figura el barco de desembarco "Kirovograd", la corbeta "Vinnitsa", la lancha de la guardia costera "Jersón", los remolcadores "Novoozérnoye" y "Kovel", y el buque cisterna "Górlovka".

La devolución de los buques se produce dos días después de que Ucrania, Rusia, EEUU y la Unión Europea acordaran en Ginebra un documento para estabilizar la situación en el este de este país, donde las milicias prorrusas se han sublevado contra Kiev. El pasado 15 de abril el Ministerio ruso de Defensa anunció que suspendía la devolución del armamento que Ucrania tenía en la península de Crimea para que Kiev no lo utilice contra la población del sureste del país, de mayoría rusohablante. "Tememos que ese armamento pueda ser utilizado contra la población pacífica que participa en las acciones de protesta en el sureste de Ucrania", aseguró Anatoli Antónov, viceministro de Defensa, quien matizó que esa medida no afecta a la devolución de buques de guerra y aviones. Entonces, se informó de que Rusia ya había devuelto a Ucrania 389 blindados, además de ocho helicópteros militares y tres buques de guerra.