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Gobierno ultra Protestas en Austria ante la entrada de los ultras en el Gobierno

"No dejéis gobernar a los nazis", era una de las pancartas más exhibidas en una de las marchas, que transitaba por la principal avenida de la ciudad, en dirección al antiguo Palacio Imperial, donde tiene lugar la jura del nuevo Ejecutivo.

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Protestas en Viena ante la entrada de los ultras en el Gobeirno. REUTERS/Heinz-Peter Bader

Varias manifestaciones simultáneas han reunido este lunes en Viena a unas 3.500 personas en protesta contra la constitución del nuevo Gobierno entre el Partido Popular austríaco (ÖVP) y los ultranacionalistas del FPÖ. "No dejéis gobernar a los nazis", era una de las pancartas más exhibidas en una de las marchas, que transitaba por la principal avenida de la ciudad, en dirección al antiguo Palacio Imperial, donde este lunes tiene lugar la jura del nuevo Ejecutivo.

"El FPÖ es un partido de naturaleza fascista y por eso estamos aquí", dijo a Efe Katherina, una estudiante de 23 años que portaba una pancarta con ese mensaje. "Tengo miedo de que Austria evolucione en la mala dirección con menos democracia", agregó.

Las protestas, vigiladas por unos 1.500 agentes de Policía, según la agencia APA, han provocado bloqueos de tráfico en el centro de la ciudad.

Han quedado cortados los accesos y se han desalojado los alrededores de la sede de la Presidencia, donde los nuevos ministros, siete del ÖVP y seis del FPÖ, jurarán sus cargos en el nuevo Ejecutivo liderado por el canciller popular Sebastian Kurz. "Es bastante malo la tolerancia que ha logrado el FPÖ, al transmitir que es un partido de centro, aunque en verdad no lo es. Se presenta como apto para el Gobierno pero es de extrema derecha", advierte uno de los manifestantes, Benjamin, en relación al éxito electoral de los ultras, terceros en los comicios de octubre.

Sobre las posturas hacia la Unión Europea, este estudiante de periodismo asegura que Austria podría colocarse más cerca de los países críticos con el club comunitario, como Hungría y República Checa, y alejarse de las políticas de Francia o Alemania. "Creo que ya va en esa dirección porque Sebastian Kurz defiende una de las líneas (políticas) sobre migración más extremas de Europa. Y por eso lo ha votado la gente", afirmó.

"Es una situación extremadamente peligrosa y debemos construir resistencia en las calles", dijo por su parte David, quien recordó que el FPÖ controlará tanto el Ministerio de Defensa como Interior.

Protestas en Viena ante la entrada de los ultras en el Gobeirno. REUTERS/Heinz-Peter Bader

Las protestas y la reacción ante la entrada en el Gobierno del FPÖ están siendo mucho más tibias que las registradas en 2000, cuando ese partido cerró un pacto con el ÖVP que se prolongó durante seis años en dos agitadas legislaturas.

En aquel momento, las masivas protestas obligaron a los miembros del Ejecutivo a entrar en la sede de la Presidencia por túneles subterráneos, algo que ha quedado descartado en esta ocasión.

En nuevo canciller ha asegurado que las protestas son legítimas y que su Ejecutivo siembre entablará diálogo con todo el mundo. "Gracias a dios vivimos en un país donde uno se puede manifestar", subrayó.

El ÖVP ganó las elecciones con el 31,47 % de los votos, seguido de los socialdemócratas con el 26,86 y el FPÖ con el 25,97. El Gobierno de conservadores y ultranacionalistas tendrá 113 de los 183 escaños.

En su programa de Gobierno destacan políticas más restrictivas respecto a la inmigración, apoyar una Unión Europea con menos competencias pero más eficacia, y adoptar ventajas fiscales para familias y trabajadores.

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