Publicado: 29.12.2013 20:03 |Actualizado: 29.12.2013 20:03

Las protestas islamistas ponen en jaque al Ejército egipcio

Un nuevo atentado deja cuatro soldados heridos. La tercera jornada de la 'semana de la ira' convocada por Hermanos Musulmanes transcurre con relativa tranquilidad

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El Ejército egipcio ha recibido este domingo un nuevo atentado que causó heridas graves a cuatro soldados en la provincia de Al Sarquiya, mientras continúan las protestas de los islamistas en la denominada "semana de la ira". En el tercer atentado registrado esta semana en el país, un coche bomba estalló cerca de una sede de la Inteligencia militar en la zona de Anshas, en el delta del Nilo. Una fuente de seguridad explicó que los uniformados heridos protegían el edificio y que la explosión provocó el derrumbe parcial de uno de los muros de la sede castrense.

Anshas es un área estratégica desde donde los grupos extremistas preparan sus operaciones contra la ciudad de Ismailiya, en el canal de Suez, y cruzan incluso a la península del Sinaí. En esta jornada, las fuerzas de seguridad desactivaron además una bomba en una facultad de la Universidad de Al Azhar en la ciudad septentrional de Damieta y otra cerca de una escuela en Al Arish, capital de la provincia del Norte del Sinaí.

Hace cuatro días, el Gobierno declaró "grupo terrorista" a los Hermanos Musulmanes basándose en el artículo 86 del Código Penal y los responsabilizó del grave atentado el martes pasado contra una sede policial, que causó 16 muertos en la ciudad de Mansura. Las autoridades egipcias han advertido de un probable aumento de los atentados, pero han reiterado que reforzarán su lucha contra el terrorismo.

En el marco de sus operaciones contra los extremistas, el Ejército egipcio ha detenido este domingo a tres destacados miembros de grupos radicales en el norte del Sinaí. Otra bomba estalló el pasado jueves al paso de un autobús en El Cairo, cerca de una sede de la Seguridad Nacional y una comisaría, causando cinco heridos.

La cofradía se ha desvinculado y condenado los atentados contra las fuerzas de seguridad, que se han incrementado desde la destitución del presidente egipcio, el islamista Mohamed Mursi, tras el golpe de Estado del pasado 3 de julio. La mayoría de esos atentados han sido reivindicados por grupos yihadistas con base en el Sinaí como "Ansar Beit al Maqdis", que reclamó la autoría del ataque de Mansura.

En respuesta a la decisión gubernamental contra los Hermanos Musulmanes, la coalición islamista que engloba a los partidarios de Mursi, convocó una "semana de la ira". La tercera jornada de protestas transcurrió relativamente tranquila, aunque volvieron a registrarse disturbios en algunas universidades, entre la policía y estudiantes de tendencia islamista.

Los choques más graves tuvieron lugar como ya es habitual en la Universidad de Al Azhar en El Cairo, donde fueron detenidos 27 alumnos, después de que ayer los disturbios acabaran con un muerto y una veintena de heridos. Los estudiantes trataron de posponer con sus protestas los exámenes y lanzaron piedras a la policía, según el Ministerio del Interior, que califica de "terroristas" a los alumnos por su pertenencia a los Hermanos Musulmanes.

A quienes formen parte del grupo islamista, propaguen sus ideas o se unan a sus manifestaciones les espera una condena de cinco años de prisión, de acuerdo con el artículo 86 del Código Penal. Egipto está avisando también de la decisión contra los Hermanos Musulmanes a los países árabes que firmaron un acuerdo en 1998 para combatir el terrorismo. Al respecto, el secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, dijo hoy en rueda de prensa que cada país tiene potestad para decidir cómo va a afrontar la medida adoptada por Egipto contra la cofradía. Algunos países árabes, como Qatar, Libia o Jordania, han señalado que la clasificación de la Hermandad como grupo terrorista es un asunto interno de Egipto.

Entre protestas y atentados, Egipto prosigue con la aplicación de la hoja de ruta de la fase transitoria y ha convocado un referéndum sobre la nueva Constitución los próximos 14 y 15 de enero. El presidente interino egipcio, Adli Mansur, se comprometió hoy a cumplir con el plazo de seis meses dado tras el referéndum para organizar las elecciones presidenciales y parlamentarias. En manos del presidente ha quedado la decisión sobre el orden de los comicios y sobre el sistema parlamentario. Mansur señaló en un comunicado que en sus contactos con los gobernadores de las distintas provincias, la mayoría abogaron por la celebración de las presidenciales primero.