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La protestas contra el régimen de Gadafi se radicalizan

Los manifestantes incendian la sede del Gobierno en Trípoli, el Ministerio de Justicia y otros edificios públicos. Los enfrentamientos en la capital dejan 61 muertos

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Las amenazas del régimen libio no han conseguido aplacar la fuerza de las protestas. Una revuelta popular contra Gadafi, en el poder desde hace más de 40 años, parecía imposible hace unos días. Hoy, como respuesta al discurso del hijo del dictador, Seif El Islam, los manifestantes han extendido las manifestaciones hasta la Trípoli, donde se han registrado varios episodios violentos, a pesar de la brutal represión.

La sede central del Gobierno y el Ministerio de Justicia en Trípoli han sido incendiados. Además, varias comisarías y otros edificios públicos también han sido víctimas de las llamas. Y es que la violencia en la capital se ha multiplicado en las últimas horas. Fuentes médicas aseguran que los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes han dejado 61 muertos.

Asimismo, la ira de los manifestantes también habría llegado al Parlamento y a alguna sedes de la televisión estatal 'La Casa del Pueblo (Parlamento) está en llamas; los bomberos tratan de apagar el fuego', ha explicado un testigo citado por Reuters.

Los manifestantes han incendiado varios edificios públicos

Por su parte, Al Yazira informa de que miembros de las propias fuerzas de seguridad han saqueado durante la mañana varios bancos y empresas estatales.  La oposición asegura que dos de las tribus más importantes del país, los Warfala y los bereberes, se han sumado a las manifestaciones, un dato que podría ser clave para el devenir de la revuelta. 

Los disturbios se originaron durante la noche tras el discurso de Saif el Islam, quien avisó de que 'estamos en un giro peligroso de la historia de nuestro país' ante lo cual el régimen seguirá aplastando la revuelta 'a cualquier precio'. 'El Ejército tiene todo el apoyo. Vamos a luchar hasta la última gota de sangre', aseguró, antes de que 'todo el mundo tome las armas y haya una guerra civil y una escisión en Libia'.

La confusión y el caos se han apoderado de otras ciudades como Jalu o Bengasi, donde la oposición parece parece haberse hecho con el control del aeropuerto. Hasta hoy, las manifestaciones se habían concentrado en la parte oriental del país. Según varios testimonios, las fuerzas de seguridad han perdido el control de Bengasi, segunda ciudad del país y foco del levantamiento contra el régimen de Gadafi.

 

Ante la radicalización de las protestas, la Unión Europea ha encendido las alarmas. Los ministros de Asuntos Exteriores están reunidos en Bruselas preparando el borrador de un comunicado. Según el diario The Guardian, las autoridades europeas tienen previsto decir que 'el Consejo de Europa condena la represión contra los manifestantes pacíficos en Libia y muestra su rechazo a la violencia y la muerte de civiles'.

Los ministros de Exteriores, además, hacen referencia al derecho de los libios a su 'libertad de expresión y manifestación de manera pacífica', ya que son 'derechos que cualquier ser humano debe tener y deben ser respetados'. Previamente, la ministra de Exteriores española, Trinidad Jiménez dijo a su llegada a la capital belga que 'estamos extremadamente preocupados por la violencia, estamos coordinando la posible evacuación de ciudadanos de la UE de Libia, en particular de Bengasi'.

Según Human Rights Watch (HRW), la represión del régimen libio habría causado 'al menos 233' muertos. La directora de la ONG para Oriente Medio y el norte de África, Sarah Leah Whitson, 'se está produciendo una potencial catástrofe para los derechos humanos en Libia, en un momento en que los manifestantes hacen frente a los disparos y a la muerte'. 'Libia está intentado imponer un apagón informativo, pero no puede esconder la matanza', añadió Whitson. 

HRW exige a Trípoli el fin del 'uso ilegal de la fuerza'

El régimen, lejos de reconocer las protestas del pueblo como legítimas, acusa a Occidente de querer desestabilizar al país para hacerse, básicamente, con el petróleo. 'La situación es gravísima, hay un plan para la desestabilización de Libia, que no es Túnez ni Egipto, aquí la situación es diferente, ya que Libia está compuesta de tribus y no de partidos políticos y organizaciones y corremos el riesgo de una guerra civil', aseguró el hijo de Gadafi.

HRW ha exigido a la a la comunidad internacional que pida públicamente a Trípoli el fin del 'uso ilegal de la fuerza contra manifestantes pacíficos' y que anuncie su intención de procesar a aquellas personas responsables de haber violado las leyes internacionales. En tanto, Amnistía Internacional, que también habla de cientos de muertos, asegura que 'parece que el líder de Libia puede haber ordenado a sus fuerzas acabar con los manifestantes a cualquier precio, y ese precio se está pagando con la vida de los libios', indicó la ONG en un comunicadio.