Publicado: 15.11.2015 23:59 |Actualizado: 16.11.2015 18:21

La psicosis se apodera de París

Una falsa alarma provoca el caos en la zona de los atentados dos días después de los ataques que se llevaron las vidas de 129 personas. Los parisinos desafían el miedo y la prohibición del Gobierno para rendir homenaje a las víctimas.

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Policías franceses toman posiciones durante el momento de pánico que se vivió en la plaza de la República de París, hoy, 15 de noviembre de 2015. EFE/Malte Christians

Policías franceses toman posiciones durante el momento de pánico que se vivió en la plaza de la República de París, hoy, 15 de noviembre de 2015. EFE/Malte Christians

PARÍS. -No habían pasado ni 48 horas del peor ataque terrorista que golpeó el viernes la capital francesa cuando el pánico se ha desatado de nuevo sobre París ante lo que ha resultado ser una falsa alarma de un nuevo tiroteo. Pese a la prohibición temporal del Gobierno de convocar manifestaciones, unas 200 personas se habían concentrado de manera espontánea en la Plaza de la República (muy cerca de la zona de los atentados) durante la tarde del domingo para rendir homenaje a las víctimas. Lo que pudo haber sido el sonido de un petardo o el estallido de una bombilla ha provocado una estampida y ha sembrado el caos en algunas de las calles de los distritos 10, 11 y 19 de la ciudad.

El sábado, la mayoría de los parisinos prefirió quedarse en sus casas, gran parte de los comercios permanecieron cerrados ante el miedo, y el metro y otros transportes públicos estaban inusualmente vacíos para las noches de fin de semana de la capital francesa. Pero el domingo, que amaneció soleado y con buena temperatura, animó a muchos a salir y a recuperar poco a poco la normalidad de la vida diaria de la ciudad. Las terrazas de los cafés volvieron a llenarse, no sólo de turistas, y sobre las 18.00 horas de la tarde una multitud rodeada de policías armados coreaba "¡No tenemos miedo!" frente a un manto de velas y flores delante de la estatua de Mariana, principal punto de reunión tras los atentados contra Charlie Hebdo.

Al ver a la gente correr, los coches y las motos han comenzado a circular en dirección contraria. Algunos han chocado entre sí, otros abandonaban sus vehículos

"Habíamos salido del metro de Belleville y nos dirigíamos a la Plaza de la República por la calle Faubourg du Temple cuando vimos a un montón de gente que subía corriendo y gritando y hemos empezado a correr también sin entender muy bien qué estaba pasando" dice Blanca Cambronero, una española que ha venido el fin de semana para visitar a una amiga que vive en París. "Todo el mundo estaba aterrado, la gente miraba a los lados para ver si alguien estaba disparando, no sabíamos dónde ir ni qué hacer y nos hemos metido en un portal junto a otras 20 o 30 personas".



La estampida ha provocado el pánico también entre el tráfico. Durante la huida, los coches y las motos en el lugar, al ver a la gente correr, han comenzado a circular por calles en dirección contraria tratando de buscar una salida rápida. Algunos han chocado entre sí y otros conductores, presos del miedo, han abandonado sus vehículos en mitad de la vía y han buscado un lugar en el que refugiarse.

"Nosotros no hemos visto a nadie, pero sí hemos escuchado los disparos", dice una pareja de franceses escondidos en un portal de la rue Civiale. Otro joven que también se encuentra en en el edificio relata a los demás, agolpados en el descansillo: "Eran dos jóvenes y tenían armas".

"¿Pero los has visto?", le preguntan. "Yo no, pero otros chicos que iban conmigo en la calle me han dicho que sí", contesta.

"No es mi intención minimizar la situación, pero hay un poco de paranoia en el barrio", añade uno de los vecinos del bloque, asomado a la puerta de su vivienda. En el interior, detrás de la puerta principal de salida a la calle, otro vecino ha sacado dos colchones para proteger la entrada ante posibles ataques.

Unos 15 minutos más tarde, alguien avisa de que parecía una falsa alarma y todos abandonan el edificio. El miedo y la psicosis están presentes, pero eso no impidió que unas horas más tarde varias decenas de personas regresaran a los lugares de la tragedia para encender una vela y continuar con el duelo.