Publicado: 18.11.2015 17:21 |Actualizado: 18.11.2015 23:31

Así quedó el escudo con el que la Policía entró a la sala Bataclan

"Era el infierno del Dante", relata uno de los agentes del grupo que irrumpió en el teatro donde fueron asesinadas cerca de 90 personas.

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Agentes de la Policía y la Brigada de Intervención francesa (BRI) posan con el escudo, trufado de impactos de bala, que utilizaron para entrar en la sala Bataclan de París y liberar a los rehenes tomados por varios yihadistas.- AFP PHOTO / KENZO TRIBOUIL

Comandos de la Policía y la Brigada de Intervención francesa (BRI) posan con el escudo, trufado de impactos de bala, que utilizaron para entrar en la sala Bataclan de París y liberar a los rehenes tomados por varios yihadistas.- AFP PHOTO / KENZO TRIBOUILLARD

PARÍS.- Más de 20 impactos de bala pueden contarse en el escudo que la Policía francesa utilizó para irrumpir en la sala Bataclan de París y liberar a los cientos de rehenes que aún quedaban con vida cuando los terroristas entraron disparando a discreción.

La mayor de las matanzas que sacudieron la capital gala el 13-N, con casi cien personas asesinadas cuando asistían a un concierto, llegó a su fin cuando cuando varios grupos de intervención de la Policía gala irrumpieron en el teatro. "Era el infierno del Dante", ha relatado uno de los policías que participó en el operativo a AFP.

Estado del escudo utilizado. AFP

Según relata, cuando entraron al teatro no encontraron a ningún terrorista. Sólo una amalgama de personas, algunas muertas, otras heridas, pidiendo ayuda. "Llegamos ante una puerta trasera tras la que un terrorista grita. Son dos, con cinturones de explosivos que amenazan con accionar. Quieren que retrocedamos, amenazan con decapitar a rehenes, hablan de Siria", recoge la agencia francesa, que ha entrevistado a varios de los hombres que componían la primera columna que entró al lugar de la tragedia. Los mismos que entraron en el Hyper Cacher de París el pasado enero, cuando Amedy Coulibaly, de 32 años, tomó varios rehenes después de matar a una policía municipal.

El grupo de asalto encaró un pasillo de unos 15 metros, relatan. Entre ellos y los terroristas, un número indeterminado de personas que, a medida que avanza la columna ─ "estilo oruga" ─ se refugiaban detrás del grueso escudo. 

"Cuando ya no había rehenes entre nosotros se ordenó el segundo asalto". "Vimos una sombra, disparamos y explota", relata el policía.  La pesadilla había acabado. Los yihadistas habían hecho estallar sus cinturones bomba.