Publicado: 07.12.2013 07:00 |Actualizado: 07.12.2013 07:00

Qunu, el pueblo perdido donde los líderes mundiales llorarán a Mandela

Obama encabeza la nómina de mandatarios que acudirán el 15 de diciembre al funeral de Estado en la localidad surafricana que el líder antiapartheid consideraba su hogar

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Cuando Nelson Mandela desandó el camino, mandó construir en su pueblo una réplica de la casa donde había vivido los dos años anteriores a su liberación. En realidad, no era una vivienda sino una prisión, tal vez lo más parecido a un hogar que el líder surafricano había pisado en casi tres décadas de encierro. Aunque nació en Mvezo, quiso que las tierras de Qunu albergasen sus restos, por lo que ordenó cavar allí su propia tumba, una forma de regresión a la infancia, su arcadia feliz.

En la lontananza, detrás de la reproducción del correccional de Victor Verster, apenas un puñado de casas blancas que serpentean el horizonte, como pastoreadas por el espíritu de Madiba. Es la misma postal de un ciento de años atrás: un valle de moqueta verde donde pastan ovejas, cuya paz es atravesada de cuando en vez por el jolgorio de los escolares de uniforme que transitan por las pistas sin asfaltar. Extraña que pronto lleguen los coches negros de cristales tintados, de los que se bajarán eso que llaman líderes mundiales: una categoría que Mandela ya había alcanzado antes de presidir la República de Suráfrica en 1994, cuatro años después de salir de la cárcel de Robben Island.

Ubicado a 32 kilómetros al suroeste de Mthatha, en la provincia del Cabo Oriental, Qunu está lejos de todo o, al menos, de los escenarios urbanos donde encarnó la lucha contra el apartheid. Sin embargo, pese a los titubeos iniciales, el presidente surafricano ha confirmado que el funeral de Estado se celebrará el 15 de diciembre en el lugar del que Mandela guardaba mejor recuerdo y donde se levanta el museo que lleva su nombre. Los homólogos internacionales de Jacob Zuma desplazarán por unos días a los curiosos que echan el freno y sacan la cámara cuando la carretera que baja hasta Ciudad del Cabo alcanza la casa del preso político probablemente más mediático de la historia.

Barack Obama ya ha confirmado que acudirá junto a su esposa, Michelle, al igual que el colombiano Juan Manuel Santos y la brasileña Dilma Rousseff, convencida de que "su ejemplo guiará a todos aquellos que luchan por la justicia social y la paz en el mundo". Las condolencias han sido sentidas en su continente, como reflejó Kosazana Lamini Zuma, presidenta de la UA, organización que engloba a todos los estados excepto Marruecos: "África está desolada". Las banderas ondean a media asta y el luto ha teñido a sus gentes, que podrán despedir a Madiba en el Union Buildings de Pretoria, sede del Gobierno. Antes, el 10 de diciembre, miles de surafricanos honrarán al primer presidente negro en el FNB Stadium de Soweto, su hogar de adopción, su frente de lucha.