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Ratzinger ve necesario proteger a los pederastas "de sí mismos"

Benedicto XVI asegura que son "víctimas" de una enfermedad donde la "libre voluntad" no funciona

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AUDIO: Palabras del Papa sobre los abusos a menores por parte de sacerdotes pronunciadas en el avión que le ha trasladado a Reino Unido. (Fuente: audioboo.fm )

El papa Benedicto XVI reconoció hoy por primera vez que la Iglesia en su conjunto, los obispos y el Vaticano, no han sido suficientemente 'vigilantes, veloces y decisivos' a la hora de afrontar los casos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes para los que también ha dedicado unas palabras. 

Ratzinger defiende la necesidad de encontrar el modo de 'proteger' a los culpables

En ese sentido, ha explicado que los sarcedotes 'culpables' son víctimas de una 'enfermedad' en la que la 'libre voluntad' no funciona y por ello es preciso 'protegerles de sí mismos' y que la 'justa pena' sería apartarles de la posibilidad de 'acercarse a los jóvenes'. 

'Sabemos que esto es una enfermedad donde la libre voluntad no funciona' ha explicado Ratzinger, y por ello, ha proseguido, 'debemos encontrar el modo de protegerles contra sí mismos'. 

Benedicto XVI ha resaltado la dificultad de entender cómo ha sido posible lo que ha calificado como 'perversion del ministerio sacerdotal'. En esa línea ha indicado que en el momento de la ordenación, el sacerdote asume hacerse a Cristo 'a su voz, a su boca, a sus manos' y de esta manera 'servir con toda su existencia' a las personas. Por ello afirma lo difícil que le resulta entender al hombre 'que cae en esta perversión'.   

Respecto a los menores víctimas de los abusos, ha asegurado que su compromiso con ellos es encontrar la forma de ayudarles a 'superar el trauma' y que vuelvan a reconciliarse con la vida y la 'fe en el mensaje de Cristo'. 

Camino del Reino Unido, otro de los lugares donde se han registrado en los últimos años numerosos casos de curas pederastas, el Papa se ha referido así a estos escándalos para los que ha expresado su 'profunda tristeza'.

'Tengo que decir que siento una gran tristeza. Tristeza también porque la autoridad de la Iglesia no ha sido lo suficientemente vigilante, ni suficientemente veloz, ni decidida, para tomar las medidas necesarias', dijo el Papa a los periodistas que le acompañan en el avión desde Roma a Edimburgo.