Publicado: 31.10.2014 11:49 |Actualizado: 31.10.2014 11:49

Reabierta al rezo musulmán la explanada de las Mezquitas en Jerusalén

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La Policía israelí ha reabierto al rezo musulmán la explanada de las Mezquitas, tercer lugar más sagrado del islam, que ayer fue cerrado por las autoridades israelíes por primera vez en 40 años en respuesta al intento de asesinato de un rabino ultranacionalista. No obstante, Israel ha reforzadp la seguridad en todo el perímetro del casco viejo de Jerusalen ante la tensión que vive la ciudad.

Como ya es norma desde hace varias semanas, solo los mayores de 50 años podrán acceder a la mezquita de Al Aqsa para el rezo comunitario de los viernes, por lo que se espera que miles de musulmanes más lo hagan en la calle, tras la vallas que desde primera hora de la mañana cercan puertas y murallas de la ciudadela.

La ciudad ha amanecido este viernes envuelta en una tensa calma tras una noche de incidentes esporádicos entre jóvenes palestinos, colonos judíos y efectivos de la Policía en los barrios del Este de la capital, como Suafat, Beit Hanina o Abu Tor. También hubo enfrentamientos en una de las intrincadas calles que llevan a la explanada dentro del barrio árabe de la ciudad vieja, donde un palestino fue detenido y otro resultó herido leve.

La seguridad se ha redoblado ante la posibilidad de que cientos de personas se desplacen hoy a la zona de Al Aqsa después de que el jueves el movimiento nacionalista Al Fatah convocara para hoy "un día de ira" en protesta por el cierre del santuario y en defensa del mismo.

Israel decidió cerrar el jueves el acceso de los musulmanes a este recinto, por primera vez en 40 años, en respuesta al intento de asesinato la noche anterior del rabino de nacionalidad estadounidense Yehuda Glick, un importante activista de la derecha ultranacionalista y mesiánica que cuyo objetivo es cambiar el estatus de la explanada y reabrirla al rezo judío.

Glick, que se encuentra grave, fue supuestamente tiroteado en Jerusalén Oeste por un ex convicto palestino que horas después fue abatido a tiros por la Policía israelí en el barrio de Abu Tor cuando al parecer se resistía a ser detenido.

Los palestinos denunciaron que el cierre de la explanada, donde el judaísmo sitúa el templo destruido por los romanos hace 2.000 años, solo aumentaría la creciente tensión que vive la ciudad santa desde el principio del verano, con arrestos, choques y protestas casi diarios.

Esa tensión se disparó la semana pasada, después de que dos personas -entre ellas un bebé de tres meses- perdieran la vida a manos de un conductor kamikaze que arrolló a los pasajeros en un anden del tranvía de Jerusalén. Y se redobló el lunes, una vez que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció nuevas construcciones en los barrios del Este, que los palestinos reclaman como su capital. 

Desde 1967, la explanada esta bajo administración del Ministerio de Asuntos Religiosos jordano (Awqaf) y bajo control real de las fuerzas israelíes y se utiliza para el rezo musulmán, ya que las leyes judías prohíben orar sobre ella hasta que el mesías no construya el tercer templo.