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Los rebeldes entran en Sirte, uno de los últimos bastiones de Gadafi

Según los insurrectos, se han hecho con el control de una zona residencial

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Los rebeldes han entrado en Sirte, ciudad natal del depuesto coronel Muamar Gadafi. Según los insurrectos libios, se han hecho con el control de una zona residencial situada en el oeste de la localidad.

El miembro de la Alianza del 17 de febrero de Misrata, Mohamed Obeid, aseguró por teléfono que la entrada se había producido desde los flancos oeste y suroeste de la ciudad, donde todavía resisten brigadas fieles a Gadafi. Obeid agregó que quienes habían entrado en Sirte eran insurgentes de Misrata, situada a 250 kilómetros al oeste de esta localidad, que asedian Sirte desde la caída de Tripoli el pasado 23 de agosto.

'Los combatientes gadafistas se han retirado hacia el este de la ciudad donde están presentando una dura resistencia', agregó. Sirte, junto con Bani Walid, 150 kilómetros al sureste de Trípoli, Sebha, 750 kilómetros al sur de la capital y el oasis de Jufrah, entre Sebha y Sirte, son últimos focos de resistencia del régimen gadafista, que se desplomó a finales del pasado mes de agosto.

En uno de sus últimos mensajes, Gadafi había acusado a la OTAN a través de un comunicado emitido por el canal sirio Arrai de cometer 'atrocidades' en Sirte, con lo que apeló a la 'resopnsabilidad internacional' de la ONU para 'intervenir inmediatamente y parar este crimen'.

'Los combatientes gadafistas se han retirado hacia el este de Sirte'

El dictador libio sigue en paradero desconocido. Los rebeldes apuntaban a que podría refugiarse en uno de los enclaves gadafistas. Sin embargo, tras las últimas acometidas de los insurrectos, su posible ubicación continúa siendo un misterio.

La ofensiva de los insurgentes coincide con la visita del presidente francés, Nicolas Sarkozy, y del primer ministro británico, David Cameron. Los mandatarios se han dado un baño de masas en su paso por Bengasi, bastión de los rebeldes desde el inicio de la guerra civil, y aseguraron que creen en una 'Libia unida'.

Anteriormente habían estado en Trípoli, en la primera visita de unos jefes de Estado a la capital libia, donde Sarkozy defendió que Gadafi 'tiene que ser detenido' tras señalar que todos los que 'han cometido crímenes' tendrán que someterse a la justicia internacional.  La visita está marcada por el negocio de la reconstrucción y los contratos energéticos.