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La rebelión popular y Obama acorralan a Mubarak

Cientos de miles de egipcios vuelven a tomar la calle para exigir la salida del presidente. EEUU negocia con el Ejército un Gobierno de transición encabezado por el vicepresidente Suleimán

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En un encomiable acto de valor y compromiso, cientos de miles de manifestantes egipcios se volvieron a echar ayer a las calles de Egipto desafiando a los matones del régimen para exigir la salida de Hosni Mubarak. La presión ya resulta estereofónica para el todavía presidente: por un lado, la infatigable protesta que ayer volvió a ser un éxito, y por otro, los llamamientos desde Washington para que ceda el poder.

El presidente de EEUU, Barak Obama, fue bastante explícito: 'El futuro de Egipto debe ser decidido por el pueblo egipcio' en una transición que debe comenzar 'ya' y llevar a unas elecciones 'limpias e imparciales'. '[Mubarak] debería preguntarse; ¿cómo puedo dejar un legado que permite a Egipto pasar por este proceso de transición? Espero que acabe tomando la decisión correcta'. Mubarak se ha convertido en un apestado para EEUU. El plan que negocia la Casa Blanca con el Ejército egipcio es formar un Gobierno de transición encabezado por Omar Suleimán, el actual vicepresidente. Según The New York Times, Obama no está dispuesto a continuar teniendo un aliado tan incómodo hasta las próximas presidenciales en Egipto, previstas para septiembre.

Los manifestantes no dejarán la plaza Tahrir hasta lograr la marcha del tirano

'Hemos discutido con los egipcios diferentes formas de avanzar en el proceso, pero todas las decisiones las deben tomar los egipcios', confirmó Tommy Vietor, uno de los portavoces de la Casa Blanca.

El mensaje de EEUU es que hay sólo dos opciones. Una es que Mubarak se retire y facilite así las negociaciones. Otra es que se aceleren las negociaciones mientras él prepara su salida. Lo que EEUU no piensa seguir tolerando es que Mubarak no renuncie ni que las negociaciones avancen.

Los manifestantes en El Cairo fueron más claros en sus intenciones. '¡Fuera, fuera, fuera!', fue el grito más coreado ayer. Tras 11 días consecutivos de protestas, los egipcios que exigen el fin del régimen de Mubarak siguen con una voluntad inquebrantable. 'Nosotros nos quedamos, tú te vas', era otra de las consignas más repetidas en la calle.

Los matones del régimen intimidan a la gente en los barrios de El Cairo

Convocados en 'el día de la despedida', miles de egipcios volvieron a salir en las principales ciudades de Egipto y sobre todo en la capital. La plaza Tahrir ha alcanzado un nivel superior en la epopeya que cada día escriben los manifestantes. Tras lograr conquistar la plaza a la Policía una semana atrás y defenderla a sangre y fuego contra el asalto de los matones de Mubarak el pasado miércoles, no la van a entregar hasta que el presidente egipcio deje el cargo.

Ayer hubo dos Cairos. Uno en la plaza, donde todo eran parabienes, y otro fuera, en el que los matones de Mubarak campaban a sus anchas. Para acceder a las inmediaciones del Museo Egipcio y la plaza Tahrir había que pasar varios controles del Ejército, primero, y de los propios manifestantes, después. El Ejército se empleó a fondo para evitar que ningún periodista pudiera acceder a la plaza. En el puente Qasr sobre el Nilo, un hombre vestido de paisano señalaba a los militares que controlaban la entrada a las personas que sospechaba que eran extranjeros.

En la mezquita de Mustafá Mahmud, en el barrio de Mohandesín, la tensión era total durante el rezo del viernes. Muchos miembros de los Hermanos Musulmanes intentaban controlar la seguridad en los alrededores. Mientras, les acechaban los partidarios a nómina de Mubarak. Los matones formaban varios tipos de grupos. Algunos resultaban indescifrables y parecían tan peligrosos para la prensa como para los manifestantes anti-Mubarak. Otros eran claramente identificables, por sus retratos del rais egipcio.

Obama: 'Espero que [Mubarak] acabe tomando la decisión correcta'

Debido a la caída en desgracia de su líder a ojos de Washington, los radicales han añadido a su lista de pancartas y cánticos insultos contra EEUU. America go to hell, era la pancarta más repartida entre los partidarios de Mubarak. En su afán por igualar las protestas de unos y otros, los afines al Gobierno llamaron a su convocatoria 'el día de la lealtad'.

Tras acabar el rezo se produjeron algunos ataques liderados por los matones del régimen contra los manifestantes que se dirigían a la plaza Tahrir. Algunos, como Ahmed y sus tres amigos, tenían claro lo que iba a pasar. 'Van a crear problemas por aquí, pero si intentan entrar en la plaza les van a matar', decía orgulloso de pertenecer al movimiento revolucionario. Su aspecto, más propio de una banda de pop europea, les delataba ante sus enemigos.

Convertida en el mejor escenario, por allí se dejaron ver algunos personajes en busca de protagonismo. Nadie entendió exactamente el motivo de la visita del ministro de Defensa a la plaza. Mohamed Hussein Tantawi estuvo un rato saludando a los militares, aunque más bien parecía que estaba de campaña electoral. Algo parecida fue la visita de Amr Musa, el secretario general de la Liga Árabe, que sigue manteniendo una posición ambigua sobre su posible candidatura electoral.

En la plaza también estaba Abdelrahman Yusuf, portavoz de Mohamed el Baradei, el ex director del Organismo Internacional de la Energía Atómica y reconvertido ahora a líder opositor. El Baradei confirmó por la tarde que se presentaría a la presidencia si así se lo pide la gente, desmintiendo una información al contrario que había salido antes.

Gobierno y oposición se encuentran perdidos en un laberinto en el que les va a resultar muy difícil encontrarse. La revuelta popular que duerme y lucha en la plaza Tahrir no ha designado a ninguno de los líderes opositores que han iniciado contactos con el vicepresidente Suleimán. Y los manifestantes ya han dejado claro que no aceptaran otra cosa que no sea la salida inmediata de Mubarak. El margen de maniobra es, por tanto, muy limitado.