Publicado: 12.10.2014 00:00 |Actualizado: 12.10.2014 00:00

La reconstrucción de Gaza podría durar 20 años si sigue sometida al bloqueo impuesto por Israel

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Este domingo se celebra en El Cairo una conferencia internacional de países donantes para financiar la reconstrucción de la franja de Gaza. En el encuentro, organizado por Egipto, Palestina y Noruega, se debatirán las condiciones para su puesta en marcha tras la última ofensiva israelí en la llamada operación Margen Protector. Cincuenta días bastaron para provocar la mayor destrucción vista en el enclave palestino en los últimos 20 años.

Hoy, mes y medio después del alto el fuego, la panorámica de Gaza sigue siendo una montaña de escombros. Barrios destruidos. Familias enteras desaparecidas. Una situación catastrófica sin precedentes que aún tiene en la reconstrucción su asignatura pendiente.

Cuando aún continúan las evaluaciones de la devastación, en una situación precaria de antemano —la totalidad de la población carece de servicios adecuados, incluyendo electricidad, agua potable y sanidad, y el 80% depende de la ayuda humanitaria—, se calcula que aproximadamente 110.000 personas se han quedado sin vivienda en Gaza, de las cuales la mitad son niños. Alrededor de 58.000, de las más de 450.000 desplazadas durante el conflicto, siguen refugiadas en 16 escuelas designadas como cobijo por UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo. No tienen un lugar donde ir y el invierno acecha.

La permanencia de desplazados en las escuelas hace que se hayan establecido turnos para impartir clases, lo que ha reducido el horario escolar de cada alumno. La falta de espacio en algunas de ellas se traduce en tres tandas. "Se les intenta dar al menos algunas horas de educación al día", asegura a Público Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA en España, quien también lamenta que algunos niños no puedan acceder a ella por el mismo motivo.

A ello hay que sumar que de las más de 300 escuelas que hay en la franja, 26 han sido destruidas y 122 dañadas. Entre tanto, el curso este año empezaba tres semanas más tarde. "Para volver a poner en funcionamiento las escuelas primero tuvimos que rehabilitarlas por los daños sufridos en ellas, además accedieron grupos de desactivación de explosivos para asegurarse de que no quedaba ningún artefacto dentro que pudiera causar un accidente".

Diecisiete hospitales de los 32 de la franja resultaron dañados, de los cuales seis tuvieron que cerrar durante la ofensiva y tres permanecen cerrados en la actualidad. En atención primaria cuatro de las 42 clínicas dañadas han sido completamente destruidas y 17 permanecen cerradas.

El Ministerio de Agricultura estima que se han perdido 550 millones de dólares en el sector agrícola y pesquero, provocando que unas 40.000 personas hayan perdido sus recursos. La escasez de productos y su gran demanda han disparado el precio de los alimentos en una población donde los habitantes no tienen poder adquisitivo. Alrededor del 70% sufre inseguridad alimentaria.

La única central eléctrica de Gaza fue dañada y continúa inoperativa, lo que hace que se produzcan cortes de electricidad de hasta 18 horas. Los daños masivos al sistema de agua se traducen en que unas 450.000 personas no dispongan de ella en sus hogares.

Sin embargo, la mayor destrucción se ha producido en el tejido social. Los más de 2.100 muertos han dejado a 1.500 niños huérfanos. Naciones Unidas calcula que 373.000 niños padecen traumas severos y necesitan apoyo psicosocial de manera urgente. "Esto es lo que más nos preocupa", señala Martí, "niños que por la noche no quieren cerrar los ojos porque tienen miedo a dormirse". UNRWA ha contratado a más de 200 expertos para prestar apoyo psicosocial a los niños, padres y maestros en su vuelta a la escuela.

El embajador de Palestina en España, Musa Amer Odeh, sostiene, en declaraciones a Público, que "es una situación catastrófica, por eso pedimos a la conferencia internacional que se acelere el proceso para dar solución. Nuestras capacidades son limitadas. Aun así, todo el cuerpo sanitario que trabaja en Gaza merece un Nobel de la Paz por los trabajos que están realizando. Israel ha bombardeado hospitales, ambulancias, ha matado a personal sanitario. A los hospitales llegaba una cantidad exagerada de muertos y heridos y a pesar de ello han podido trabajar en estas condiciones 24 horas al día. Son ángeles".

La reconstrucción de Gaza pasa por el levantamiento del bloqueo que Israel viene imponiendo desde 2007, a través del cual se impide la libre circulación de personas y mercancías al exterior e interior de la franja. "Si el bloqueo permanece, será imposible reconstruir Gaza", señala Martí. "Todo el mundo empieza a asumir que no se va a producir".

"Si el bloqueo permanece, será imposible reconstruir Gaza"

Lo que sí se produjo es un acuerdo a mediados de septiembre a tres bandas entre Naciones Unidas, Israel y la Autoridad Nacional Palestina que todavía no se ha hecho público. Este pacto permitiría llevar a cabo los trabajos requeridos para la reconstrucción y garantizaría que los materiales que entren en la zona no se usen para otros fines, según explicó el enviado especial de Naciones Unidas para el proceso de Paz en Oriente Medio, Robert Serry, al Consejo de Seguridad de la ONU, organización que se encargaría de vigilar que el uso de esos materiales se limite al ámbito civil.

"Un mecanismo de reconstrucción tiene que ser acordado porque si no, no la hay. Lo que no se puede permitir es que la franja de Gaza viva bajo los escombros. Yo creo que van a dejar entrar materiales de reconstrucción. El problema es cuánto tiempo va a transcurrir hasta que se recupere todo y qué va a pasar en ese largo plazo", asegura Martí.

Según las primeras estimaciones, se calculó que la reconstrucción durará 10 años con el levantamiento del bloqueo y 20 si no se produce. El embajador aventura que el coste de la misma será de unos cuatro billones de euros. Pero no se atreve a establecer el tiempo. "Depende de las condiciones que imponga Israel, ya que son ellos los que permiten la entrada o salida de mercancía y su cantidad". "Para que Israel levante el bloqueo a Gaza necesita una presión internacional. Ésta debe hacerse efectiva porque está cometiendo un crimen de guerra. Las leyes internacionales deben castigar a quien comete este tipo de actos". "Israel tiene que pagar por su ocupación. Cuando Israel sienta que su agresión contra la población palestina conlleva un precio internacional ante las presiones de la comunidad internacional, seguro que se lo pensará cuatro veces antes de actuar".

Por su parte, Yolanda Vega, portavoz de Amnistía Internacional, denuncia a Público que nunca se produce una rendición de cuentas por ninguna de las partes. Para la ONG, tal impunidad constituye una absoluta falta de respeto a las víctimas y prepara el terreno para un nuevo ciclo de violencia. "Después de Plomo Fundido hubo una investigación por parte de Naciones Unidas, se llegó a toda una serie de conclusiones y luego se esperaba que las partes tomaran medidas para que los responsables de esas violaciones de derechos humanos rindiesen cuentas. Pero no fueron a los tribunales, no se les ha juzgado. Entonces las víctimas no han tenido en ningún momento ni verdad, ni justicia, ni reparación. Si no hay rendición de cuentas, hay vía libre. Pueden cometer crímenes de guerra y no pasa nada. Lo importante es que haya investigaciones y se avance por la vía de la Justicia", afirma.

"Las víctimas no han tenido en ningún momento ni verdad, ni justicia, ni reparación"

"¿Cuántas víctimas más necesita el mundo?", se pregunta el embajador. "La comunidad internacional actúa o no actúa. No quiere actuar, es lo que hay. Somos un pueblo que quiere la paz y buscamos justicia. La paz y la justicia no conviven con la ocupación. Nosotros lo tenemos claro. Insistimos para conseguir nuestros derechos nacionales. Esperamos que la comunidad internacional nos ayude a conseguir nuestros derechos lo más rápido posible para ahorrar sufrimiento, sangre y destrucción".

El pasado jueves, el primer ministro del Gobierno de reunificación palestino, Rami Hamdala, y nueve ministros de su gabinete visitaron la franja de Gaza por primera vez desde que invistió el Ejecutivo el pasado mes de junio. "La visita a Gaza es una oportunidad histórica, la reconstruiremos y la haremos mejor que antes", anunció Hamdala. Mientras que el jefe de seguridad de la Inteligencia palestina, Majid Farraj, afirmaba que el grupo se desplazó al enclave para "pasar la página del pasado y empezar una nueva".

No será fácil. Raquel Martí advierte de que esta vez están "muy tocados". "Estaban convencidos de que esta ofensiva iba a servir para levantar el bloqueo, es más, habían asumido que pagarían lo que fuera y el precio ha sido más de 2.000 muertos, 11.000 heridos y 100.000 personas sin hogar. Han pagado ese precio y no han conseguido nada. Han perdido toda la esperanza. Es la primera vez que hay tantas personas escapando por los túneles huyendo de Palestina. En el 2009 no pasó esto. La gente no ve ya ninguna alternativa".

En 2012, UNRWA elaboró un informe al que llamaron Gaza 2020, un lugar inhabitable. En él, según el análisis de la situación en aquel momento, hacían una proyección al año 2020 llegando a esa conclusión si el bloqueo no desaparecía. Y todo ello sin tener en cuenta el cierre de los túneles de Egipto que se produjo en 2013 ni Margen Protector.

"Sabemos que es una situación inhumana y difícil. Tenemos esperanza para buscar salidas y no nos queda otra que soñar en la esperanza. No nos vamos a rendir. El mundo entero puede estar seguro de que el pueblo palestino no se va a rendir. Vamos a seguir luchando. El futuro es nuestro", proclama el embajador.

La resiliencia de las familias tras esta ofensiva se ha llevado al límite

Sin embargo, el continuo ciclo destrucción-construcción no pasa indiferente para nadie, ni siquiera para Palestina. El pueblo palestino siempre se ha caracterizado por su capacidad de resistencia y por salir adelante de las situaciones más adversas. Pero la capacidad de resiliencia de las familias tras esta ofensiva se ha llevado tan al límite que costará mucho más tiempo superar las consecuencias psicológicas del trauma sufrido. Por primera vez han desaparecido familias enteras en una ofensiva. Hay más de 130 familias que han perdido a más de tres de sus miembros.

"Cuando se produce el alto el fuego hay una euforia en la franja, la gente sale a celebrarlo, pero les duró un día. La celebración era porque se habían acabado las bombas, luego se dieron cuenta de que no se había levantado el bloqueo. Ha pasado más de un mes y no ha cambiado nada. No ha entrado un solo material en la franja. Hay toneladas de escombros sin recoger y la gente dice ‘he perdido a mi familia, mi casa, mi trabajo, ¿para qué?'".

A principios de este año, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamaba el 2014 como el Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Entonces nadie imaginaba esta destrucción sin precedentes. "¿Y ahora, hacia dónde vamos?", era la pregunta que se hacía Mahmoud Abbas, presidente del Estado de Palestina, el pasado 26 de septiembre en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. "Hay una ocupación que debe terminar ahora. Hay un pueblo que debe ser liberado inmediatamente. La hora de la Independencia del Estado de Palestina ha llegado", sentenciaba.