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La reforma constitucional de Mohamed VI no logra convencer a los votantes

Los islamistas cantan victoria en las elecciones legislativas de Marruecos

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Marruecos tuvo la oportunidad de poner fin a las reformas emprendidas desde la eclosión de las revueltas árabes o de mostrar su inconformismo con el sistema. Sus ciudadanos participaron en unas elecciones legislativas que tendrían que haberse celebrado en 2012, pero que el rey, Mohamed VI, adelantó ante las protestas del Movimiento 20 de Febrero.

El gran favorito es el Partido Justicia y Desarrollo (PJD), liderado por el islamista Abdelilah Benkirán, que ya consiguió el mayor número de votos (503.396) en 2007, aunque no pudo alcanzar el Gobierno debido a un diseño de las circunscripciones que minimizó su representación en el Parlamento. Se mostró tan seguro de su triunfo que, tan pronto como se cerraron los colegios electorales, organizó una fiesta en la sede de su partido.

Khalid, un ingeniero de 32 años de Rabat, acudía a votar con su padre de 64 y ambos optaron por confiar en el PJD. 'Marruecos, como Libia, Túnez, Egipto y probablemente Argelia, necesita un partido islamista moderno', explicó. Además de la subida de los islamistas en otros países árabes, el hecho de que el PJD nunca haya gobernado supone otra razón de peso para los electores. 'El resto de partidos ya tiene experiencia y no nos ha dado nada', sentenció Khalid, que no votó en los comicios de 2007.

La participación llega al 45%, pero sin resultados el sábado o el domingo

De todos modos, habrá que esperar a esta tarde o a mañana para conocer los resultados, que se demoran unas 48 horas. Los emigrantes no han podido ejercer su derecho al voto directamente, pero sí confiar este a un familiar o amigo a través de un poder.

Estas elecciones se desarrollaron en un panorama de desinterés general por parte de los ciudadanos. De los 21 millones de posibles electores mayores de 18 años, solamente estaban inscritos 13,6 millones. A las nueve de la noche, dos horas después del cierre de los 38.190 colegios, la participación era del 45%, según el ministro del Interior, Tayeb Cherkaui. Antes de hacerse público este dato, los presidentes de varias mesas habían coincidido en las cifras de participación: entre 80 y 100 personas habían votado en cada urna al mediodía, con mayoría de hombres y menor presencia de mujeres y jóvenes.

También lo confirmaba Adnane, un interventor del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), liderado por un amigo del rey y parte de la coalición G8. Aseguró que, a las 13.30 horas, habían votado 80 personas, un 30% de ellas, mujeres. El partido le pagará 200 dirhams (poco más de 20 euros), 'la comida y cigarrillos' por su trabajo durante la jornada electoral.

La identificación en los colegios es más permisiva para atraer a los votantes

Houda, estudiante de Marketing en Settat (Casablanca), depositó su voto en el Liceo Hassan II de Rabat. Esta chica de 21 años votó en blanco porque 'siempre es la misma gente'. 'Quiero cambios, jóvenes que puedan representar las opiniones de este sector de la población', asegura. No pertenece a ningún movimiento político y tampoco está conforme con las peticiones del Movimiento 20-F, que pidió el boicoteo, porque hay 'cosas' con las que no está de acuerdo, como 'comer en el Ramadán'.

Ha tenido la oportunidad de votar porque su universidad le ha dado el día libre. En otras facultades de Rabat, las clases terminaron a las 16 horas con el fin de que los estudiantes acudieran a las urnas. También tuvieron facilidades otros colectivos, como los funcionarios.

Ante la preocupación por una baja participación, los vocales de las mesas, encargados de comprobar los datos de los votantes, se mostraron permisivos con quienes no presentaban el carné de identidad y sólo portaban las tarjetas de inscripción, sin foto, lo que no permite identificar a la persona. Mientras, otros ciudadanos votaron con el carnet de conducir.

El arabista Bernabé López considera que 'una baja participación será un logro para el 20-F'. Este movimiento de jóvenes disconformes con las reformas, integrado también por dos partidos islamistas y tres de izquierda, ha pedido el boicot a la elecciones durante las últimas semanas.

La jornada electoral, que discurrió sin incidentes, contó con 4.000 observadores para asegurar la transparencia de las votaciones y el recuento. De estos, solamente 200 eran extranjeros. Sin embargo, el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) permitió participar a 60 diplomáticos, entre ellos dos españoles, según Alberto Navarro, embajador de España en Marruecos.