Publicado: 13.12.2014 08:00 |Actualizado: 13.12.2014 08:00

"La reforma de Obama deja fuera a los miles de menores que llegan solos a la frontera"

Esta mexicana, defensora de los derechos humanos especializada en infancia, denuncia "una estructura de mafias y Estado" en los casos de tráfico migratorio en Centroamérica

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El pasado verano saltaron todas las voces de alarma cuando miles de niños y niñas provenientes de Honduras, Salvador y Guatemala comenzaron a emigrar solos hacia México y EEUU en busca de sus familiares, emigrados años atrás, o simplemente en un viaje de huida hacia algún lugar mejor. Las detenciones de menores en la frontera estadounidense se dispararon un 92% de un año a otro en un fenómeno sin precedentes. Lourdes Rosas, mexicana, defensora de derechos humanos especializada en menores y adolescentes en movimiento, ha trabajado en el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, en Tapachula (Chiapas) y actualmente es consultora responsable de monitoreo de derechos de la niñez y adolescencia en Guatemala. Público charla con ella con motivo de su visita a Madrid como integrante del Comité de Solidaridad con México en la semana de conmemoración de los Derechos Humanos.

La migración de menores no acompañados a EEUU no es un fenómeno nuevo, pero nunca antes habían sido tantos los niños que trataban de cruzar. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado?

Hay que preguntarse qué está pasando en los lugares de origen, qué tipo de gobiernos están actualmente en el poder  y cuál es su prioridad. Actualmente las políticas neoliberales están afectando sobre todo a los agricultores que pierden sus tierras. Los proyectos de minería y el abuso de los recursos naturales por parte de transnacionales canadienses, estadounidenses y europeas están expulsando a los agricultores de sus tierras, originando desplazamientos internos primero y después las migraciones internacionales. Por otra parte está el tema de violencia que existe en la región.  

¿De dónde proviene?

Hay una violencia generalizada que parte desde la estructura misma del Estado, que se alía con grupos criminales y donde entran en juego también las empresas. Son Estados que al ser tan corruptos, son muy permeables.  Este panorama,  sumado a la desigualdad y la pobreza, tiene efectos en la migración.  Son los mismos niños los que están diciendo a los padres: "yo no quiero vivir acá". Porque inclusive los centros escolares, sobre todo en Centroamérica, se están volviendo un riesgo, porque es allí donde los captan para integrarse en las pandillas.

¿Hay un mayor peso de las pandillas y las maras?

"Hay una violencia generalizada que parte desde la estructura misma del Estado"

Bueno, las maras las formaron los primeros deportados y cada vez son más grandes. Estos niños que migran son niños en abandono social, porque por una parte hay un rompimiento del tejido familiar,  a veces se quedan con hermanos o tíos que cometen abusos sexuales con ellos, y la sensación de abandono ante la falta de referentes, sin familia y sin un Estado protector, es muy fuerte. No hay quien les oriente o acompañe. Las pandillas se aprovechan de este quebrantamiento y terminan teniendo una función social. Crean una estructura y dan una identidad a los menores, aunque sea dentro de la delincuencia, suponen un grupo de pertenencia. Al emigrar, estos niños están escapando de toda esta violencia social e intrafamiliar, de no encontrar un Estado benefactor.

¿A qué se enfrentan estos menores en su viaje de huida?

Cuando salen lo pueden hacer solos o acompañados por coyotes. En cualquier caso, aunque lo hagan acompañados y paguen 4.000 dólares por el viaje, también están expuestos a peligros. Hay toda una estructura de tráfico y mafias donde están incorporadas las autoridades de migración, los policías federales, y otros cuerpos del Estado que el coyote ya sabe que tiene que ir pagando. No te explicas cómo llegan 50.000 niños sin que nadie los vea, eso es irreal. Pero también están los que van solos, sin un peso y sobreviviendo en el camino. No es el niño accidental que tenemos en la cabeza que busca a sus padres, no; son niños que han trabajado desde pequeños, y este trayecto lo hacen de igual manera, estacionándose en alguna ciudad, trabajando para juntar dinero e ir viajando. Normalmente se van por rutas que no conocemos, más clandestinas, no se dejan ver, se vuelven invisibles para el sistema.

¿Qué situación encuentran al llegar? ¿Qué pasa con ellos?

"No te explicas cómo llegan 50.000 niños sin que nadie los vea, eso es irreal"

México tiene más de 50 centros de detención donde se mete a los menores y se les da un tratamiento igual que a los adultos. No tienen derecho de audiencia, en ningún momento saben ante qué procesos se están enfrentando, no se les da el derecho de ser escuchados. En algunos casos, si el niño manifiesta tener miedo de volver, se les puede dar el derecho de solicitar asilo, pero eso son los menos. Cuando les preguntan si tienen miedo de volver a su país, habrá quien diga que no, porque lo único que quieren es salir de allí. El procedimiento para pedir asilo puede llevarles de tres meses a seis años privados de libertad en ese lugar y la única alternativa es un albergue para niños a puerta cerrada.

¿Y en EEUU?

En EEUU es otro proceso y es un poco más complejo. Además es un proceso diferente para los niños mexicanos y para el resto de niños centroamericanos. A los mexicanos los pueden deportar en caliente y a los centroamericanos no es que no puedan, pero sí hay para ellos una corte de migración que se ocupa de los casos. Se ve si tienen recursos familiares en EEUU y aunque sus familiares estén en situación irregular se los entregan y luego se les da seguimiento hasta identificar en qué situación jurídica quedan. Son sistemas tramposos, que al final lo único que hacen es controlar los flujos migratorios militarizando las fronteras, dejando a las personas en una migración circular y haciendo más vulnerable el tránsito, exponiéndolos una y otra vez.

¿Supone alguna mejoría para estos menores la reforma migratoria de Obama?

"Las maras dan una identidad a los menores en un Estado fallido"

Esta reforma afecta a los hijos de inmigrantes nacidos en territorio estadounidense. No arregla la situación de los que llegan. Esto es para los que ya están, para regularizar de alguna forma su situación, pero deja fuera a todos los menores que están llegando y a personas económicamente activas. A su vez, supone reforzar aún más las fronteras. A cambio de solventar la situación de estos inmigrantes se pide a los países que contengan los flujos.

Los defensores de derechos humanos estáis en una situación complicada en América Latina: asesinatos, torturas, detenciones injustificadas ¿Cómo lo vive usted?

"El Gobierno mexicano es experto en ocultar la realidad" El panorama es bastante complejo. Sobre todo en México ha habido una criminalización de la defensa de los derechos humanos. Está habiendo una política de acoso y, literalmente, de agresión directa, asesinatos y enjuiciamientos y desgaste, de estar presionando para que las defensoras y defensores de derechos humanos abandonen la lucha. El Gobierno mexicano es experto en ocultar las realidades y dar una imagen externa de democracia. Te ponen mil trabas, hacen un entramado institucional tan complejo que consiguen que no puedas llegar a los juzgados. La inteligencia del país observa cada paso que das. Ante esto, la estrategia es trabajar en red, apoyarnos mucho y ampliar nuestra red transnacional y hacernos visibles sin dejar de denunciar las situaciones.