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Las reformas llegan al deporte cubano

Tras medio siglo de práctica amateur, el gobierno de Cuba permitirá a partir de ahora a sus deportistas competir en ligas profesionales, tanto dentro como fuera de la isla

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El gobierno cubano anunció que sus atletas podrán competir en las ligas profesionales, tras 50 años de promover exclusivamente el deporte amateur. La apertura les permitirá poder ser contratados directamente en diferentes países y cobrar el 100% de sus ingresos. Sólo deben comprometerse a regresar a la isla para participar en los grandes eventos deportivos nacionales y para representar a Cuba a nivel internacional.

Los deportes más beneficiados con la medida son el béisbol, el boxeo y el voleibol, modalidades en las que Cuba cuenta con atletas de talla mundial. 'Eso es bueno porque nos da la posibilidad de crecer, de tener algo y de luchar por algo', asegura a Público el lanzador del equipo de béisbol de Pinar del Río, Guillén Martínez. Mientras que Lisbán Correa del equipo habanero de Industriales aseguraba que es una oportunidad para que 'nos desarrollemos en el béisbol y en la vida social' y agregaba que 'va a beneficiar mucho al deporte porque lo hará más competitivo'. Con la 'posibilidad de topar y jugar ese béisbol (profesional) habrá menos deportistas que deserten', expresó otro jugador de Industriales.

Hasta ahora el deporte cubano era solamente amateur y su promoción comienza desde las escuelas primarias, donde se detectan los valores y se trasladan a centros educativos en los que se combina la educación académica con el entrenamiento. El Estado corre con todos los gastos de formación de los atletas y después les paga un salario similar al de cualquier otro trabajador. Los privilegios de los atletas cubanos se limitaban a recibir una casa, un automóvil o pasar sus vacaciones en un buen hotel. Además se les otorga educación superior, en su mayoría como entrenadores, para que tengan un trabajo cuando se acabe su vida deportiva.

Este sistema permite el acceso de cualquier persona a los eventos deportivos, la entrada a un estadio cuesta alrededor de 10 céntimos de euro y las competiciones se retransmiten por televisión de forma gratuita sin tener que pagar ningún derecho a los equipos. La Revolución Cubana estableció desde sus inicios que el deporte es un derecho de todos y logró elevar sus resultados hasta llegar a tener más medallas de oro en unos Juegos Olímpicos que cualquier otro país de América Latina.

Desde el triunfo de la revolución en 1959 las Grandes Ligas de béisbol de EEUU y el boxeo profesional han intentado atraer a deportistas cubanos ofreciendo cifras astronómicas para que abandonen Cuba. El peso pesado Teófilo Stevenson y el jugador de béisbol Omar Linares fueron algunos de los que rechazaron públicamente estas ofertas, respondieron que los únicos millones que les importaban eran los millones de cubanos que los esperaban en la isla.

Sin embargo, a lo largo del último medio siglo cientos de deportistas dejaron Cuba en busca de un profesionalismo que no solo les daría más dinero sino también una competencia mucho más exigente. El boxeo amateur, por ejemplo, se combate a 3 asaltos y el atleta lleva la cabeza protegida, mientras que en el profesional se pelea a 15 round y sin protección. También las Grandes Ligas son para los bateadores cubanos la prueba de fuego, muchos han triunfado y jugado en los más importantes equipos de EEUU pero otros no han podido mantenerse en esa categoría.

Emilio, un fanático que se reúne diariamente en el Parque Central de La Habana para hablar de béisbol, dijo a Público que esta apertura 'es vida para los deportistas cubanos, se demoraron mucho en hacerlo, tendrían que haberlo hecho hace años. Eso va a evitar que los peloteros cubanos se vayan en masa'. Mientras Brian Rodríguez, también miembro de la peña del parque, aseguró que ahora 'habrá menos que se queden porque aquí los deportistas no abandonan el país por el tema político sino por el económico' pero agregó que 'yo considero que un deportista no puede ganar más que un médico o un profesor', demostrando que medio siglo de deporte amateur ha dejado su huella.

La apertura cubana pone ahora la pelota en el tejado de Washington porque el embargo económico que pesa sobre Cuba desde hace 50 años no permite que un deportista con residencia en la isla pueda cobrar dinero en EEUU. Lo consideran un delito que está penado con 10 años de prisión y 250.000 dólares de multa. Pero no es una medida sólo en contra de los atletas, no se lo permiten a nadie, ni siquiera los jubilados cubano-americanos pueden disfrutar del retiro en su país de origen.