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El régimen de Gadafi pierde el control del este de Libia

La revuelta expulsa a las fuerzas leales al dictador de varias ciudades. Cada vez más unidades militares se unen a los manifestantes que acorralan al tirano

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Ciudades enteras están escapando al control despótico de Muamar Gadafi, cuyo régimen se está desmoronando. Incluso Mustafá Abdel Yalil, el exministro de Justicia libio, que dimitió el lunes en protesta por la represión, dijo ayer a la cadena Al Yazira que la zona oriental del país 'ha sido liberada totalmente del control del régimen de Gadafi'.

Algo que el Gobierno reconoció de forma implícita cuando el responsable de relaciones generales del Ministerio de Interior, Naji Abu Hrus, afirmó que en Darna y Al Baida, dos ciudades de la región oriental, se había proclamado la creación de 'un emirato islámico'.

Bengasi es una fiesta para celebrar la derrota de la tiranía

Mientras el poder absoluto de Gadafi parece abocado a su final, pese a las amenazas que vertió el martes en su discurso, las cifras de víctimas no dejan de aumentar. La Federación Internacional de Derechos Humanos elevó ayer el número de muertos 'con nombres y apellidos' hasta los 640, más del doble de los reconocidos oficialmente. El miembro libio de la Corte Penal Internacional (CPI) Sayed al Shanuka llegó a hablar desde París de más de 10.000 muertos.

Pero ni las derrotas que la revolución le ha infligido, ni los muertos convencen al dictador y a su numerosa prole de que se acerca el final de su poder. Saadi Gadafi, uno de los hijos del dictador, dijo ayer al Financial Times que su padre tendrá un 'rol preeminente' en cualquier régimen que se forme en el país, aunque reconoció la necesidad de 'sangre nueva' para introducir las reformas.

Miles de libios celebraron ayer en la ciudad de Bengasi su éxito contra la dictadura repartiendo comida en las calles y ondeando banderas tricolores libias, la enseña nacional anterior al régimen de Gadafi. Según Al Yazira, los revolucionarios ya dirigen las emisoras de radio de Bengasi, Al Baida, Darna y Ajdabia,.

Uno de los hijos del tirano dice que hace falta «sangre nueva»

En Tobruk y Al Baida, testigos citados por la cadena qatarí, aseguran que no se ve ya ni a militares ni a policías leales al Gobierno. Sólo de noche, supuestos mercenarios a sueldo de las autoridades se aventuran a salir. Oficiales del Ejército de la región de Al Yabal al Ajdar, cuya capital es Al Baida, anunciaron que se han unido a la revolución. Incluso en Misrata, situada mucho más hacia el oeste y a sólo 211 kilómetros de la capital, Trípoli, los manifestantes afirman haber arrancado ya el control de la urbe de las manos de Gadafi.

Abdel Baset Ahmed Abu Meziriq, un activista de derechos humanos de esta ciudad, explicó que las manifestaciones contra Gadafi comenzaron allí el sábado por la tarde y que, al día siguiente, las revueltas habían acabado con la presencia local del régimen. Para llenar este vacío, los revolucionarios han formado comités populares dirigidos por jueces y abogados, que gozan del respeto de la población.

En Tobruk, las unidades locales del Ejército se han unido a la protesta. El general Mayor Suleimán Mahmud, su comandante en jefe, ha anunciado que sus tropas han dado su lealtad a los manifestantes.

'Estamos del lado del pueblo', afirmó Mahmud. 'Yo estaba de su lado [del de Gadafi] en el pasado, pero la situación ha cambiado: es un tirano' explicó.

Cada día se conocen nuevas deserciones de militares que se niegan a masacrar a sus conciudadanos. Un avión militar se estrelló ayer cerca de Bengasi, después de que sus dos pilotos saltaran en paracaidas. Los militares prefirieron estrellar el aparato antes de cumplir la orden de bombardear la ciudad, informó el diario Quryna citando a fuentes militares.

Un avión de las líneas aéreas libias intentó ayer aterrizar en Malta, antes de volver a Trípoli después de que las autoridades maltesas le denegaran el permiso para tomar tierra. Al Yazira informó de que la hija de Gadafi viajaba en ese vuelo, un extremo que no se ha podido confirmar.

Mientras, miles de personas han huido en estos últimos tres días por la frontera de Ras Ajdir entre Túnez y Libia, como ha confirmado a Público un capitán de la Policía de Aduanas del paso entre los dos países que afirmaba esperar el paso de unas 3.000 sólo en el día de ayer.

Casi todos ellos eran inmigrantes extranjeros chinos, turcos o tunecinos y que trabajan en Libia, y se han visto obligados a huir ante la creciente violencia y odio despertado por régimen entre la población contra todos los extranjeros. También había algunos libios que viven cerca de la frontera y han decidido pasar a Túnez huyendo de la brutal represión que ha lanzado Gadafi en el oeste del país.

Said, un joven tunecino avanzaba solo, sin maletas y sin compañía llorando a lágrima viva. ' Me han robado todo y han matado a mis dos amigos delante de mí', aseguraba, al tiempo que un grupo de libios le gritaba y le increpaba para que no hiciera declaraciones a la prensa extranjera. Hay mucho miedo entre los refugiados, que prefieren pasar desapercibidos temerosos de las represalias que puedan sufrir a su regreso.