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Régimen y rebeldes sirios se acusan del uso de armas químicas en Alepo

Al menos 25 personas fallecieron en esa ciudad este martes tras la explosión de un cohete con una supuesta carga prohibida. Londres reclama "una seria respuesta de la Comunidad Internacional"

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El régimen de Bashar al Asad y los rebeldes sirios se acusaron mutuamente este martes de haber empleado armas químicas en las afueras de la ciudad de Alepo, la segunda más importante del país, en lo que sería el primer episodio de empleo de este armamento. Según las primeras informaciones, al menos 25 personas murieron y más de 80 resultaron heridas después de la detonación de un cohete cargado supuestamente con productos químicos en Khan al Asal.

Por el momento no ha habido ningún tipo de confirmación independiente aunque el testimonio de un fotógrafo de la agencia Reuters después de haber visitado varios hospitales improvisados en Alepo parece dar veracidad a que se trató de un arma química. 'Vi sobre todo mujeres y niños. Dijeron que la gente se ahogaba en las calles y que el aire olía a cloro', dijo.

El ministro de Información, Omran al-Zoabi, acusó a los rebeldes de haber disparado el cohete con una carga química en dicha localidad, 'se trata de la primera ley que firma el Gobierno en el exilio [...] es una escalda muy peligrosa', dijo, lanzando un dardo a los países occidentales como Reino Unido que han decidido dar todo su apoyo logístico a los rebeldes para derrocar a Al Asad. Por su parte, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, confirmó el suceso, pero acusó al mismo tiempo al régimen de haber empleado las armas químicas.

Desde hace meses se especula con que Al Asad estaría movilizando un supuesto arsenal químico cuya existencia no se ha podido verificar de manera independiente. El régimen reconoció el pasado verano tener este tipo de armamento  pero siempre ha negado que fuera a emplearlas contra su propia población. Sí que advirtió de que no dudaría utilizarlas en caso de que hubiera una agresión extranjera, pero por cómo se ha desarrollado el conflicto, y teniendo en cuenta la larga presencia de combatientes de otros países árabes en el bando de los rebeldes, la frontera entre lo extranjero y lo autóctono parece muy difusa. 

De hecho, Zoabi aseguró en su rueda de prensa que Turquía y Qatar, que apoyan a los rebeldes, tienen una 'responsabilidad legal, moral y política' por el ataque.

Dos semanas atrás, según Reuters, combatientes rebeldes tomaron una academia de policía en Khan al Asal, a unos ocho kilómetros al suroeste de Alepo, que se utilizaba como una base de artillería por las tropas de Asad. Pero según el Observatorio, las fuerzas del Gobierno retomaron el control de al menos una parte de la localidad.

Las naciones occidentales han advertido a Damasco contra cualquier uso de armas químicas y también han expresado su preocupación acerca de que estas reservas caigan en manos de grupos integristas. Tras conocerse lo ocurrido, Londres avisó de que 'el uso o la proliferación de armas químicas demandaría una seria respuesta de la Comunidad Internacional y nos obligaría a revisar nuestra posición hasta el momento'. Rusia, por su parte, que desde que se iniciaran las protestas pacíficas contra Al Asad ha estado al lado del régimen, acusó a los rebeldes del uso de armas químicas.

Damasco despierta un gran recelo al no haber ratificado ni la Convención de Armas Químicas de 1992, el Tratado contra las Pruebas nucleares de 1996, o el Tratado de no proliferación en 2004. Según muchos expertos, Siria podría haber empezado a acumular armas biológicas en los setenta -a raíz de la Guerra de los Seis Días- y hoy en día podría tener el cuarto arsenal más importante del mundo, con grandes reservas de agentes como Sarin, Mostaza y VX.

Los principales centros de producción química de Al Asad se encontrarían en Homs, Hama, Latakía, Al Safir y Alepo. El armamento configurado con los tres compenentes está considerado como armas de destrucción masiva por la Resolución 87 de Naciones Unidas.