Publicado: 08.09.2016 23:27 |Actualizado: 08.09.2016 23:39

Reino Unido y Francia se unen
a la vergüenza española de
las vallas antiinmigrantes

La ya conocida como 'La Gran Muralla de Calais', que Londres y París levantarán para bloquear el paso de los migrantes de 'La Jungla' al Canal de la Mancha, se suma a las alambradas que, como las de Ceuta y Melilla, son la única respuesta de los Estados miembro de la Unión Europea ante los flujos migratorios.

Publicidad
Media: 3.25
Votos: 8
Comentarios:
Una de las vallas ya levantadas junto a la entrada del Eurotúnel, cerca de Calais. - REUTERS

Una de las alambradas ya levantadas junto a la entrada del Eurotúnel, cerca de Calais. - REUTERS

MADRID.- Reino Unido y Francia han optado por la solución drástica y más fácil. La misma que otros países europeos han tomado durante los últimos meses para blindar sus fronteras ante la crisis de los refugiados; la misma medida antiinmigración que implantó España en Melilla o Ceuta. Londres y París levantarán dos muros de cuatro metros de altura y un kilómetro de longitud en el puerto de la ciudad francesa de Calais, junto a La Jungla, el inmenso poblado de chabolas y otras precarias construcciones donde se asientan miles de migrantes que sueñan con poder llegar a territorio británico.

La ya conocida como La Gran Muralla de Calais estará lista en cuatro meses ─las obras comenzaron a mediados de agosto─ y se unirá a los kilómetros de vallas y alambradas ya instaladas en la zona. El objetivo es fortificar el último tramo de la autopista que conecta con el puerto y bloquear el paso a los que intentan encaramarse a cualquier tipo de vehículo para llegar al Canal de la Mancha. La parte externa de los muros será de hormigón resbaladizo. El interior estará adornado con flores y plantas para la vista de transportistas y automovilistas.



La parte externa de 'La Gran Muralla de calais' será de hormigón resbaladizo. El interior estará adornado con flores y plantas para la vista de transportistas y automovilistas

La construcción, que costará 2,3 millones de euros, será financiada por Reino Unido. La obra forma parte del plan de 17 millones que Londres ofreció a París para que siguiera frenando desde suelo francés el paso de migrantes a territorio británico. Se trata de una nueva valla antiinmigración en Europa, semejante a las de Ceuta y Melilla. Las vallas construidas por España para hacer frente a la "presión migratoria" han servido de inspiración para las alambradas levantadas por otros países como Hungría o Bulgaria contra el mayor éxodo humano desde la II Guerra Mundial, la llamada crisis de los refugiados.

La valla de Melilla, de hecho, se ha utilizado para fomentar, a miles de kilómetros de distancia, medidas similares. El magnate Donald Trump, cuando todavía era precandidato republicano a la Casa Blanca, incluyó imágenes de 2014 de la frontera de España con Marruecos en un vídeo electoral para justificar la construcción de su tan pretendido muro de separación entre Estados Unidos y México.

Acabar "lo antes posible" con 'La Jungla'

El proyecto de Reino Unido y Francia para Calais he generado multitud de críticas entre los activistas y voluntarios que trabajan en La Jungla. "Este muro sólo hará que los inmigrantes tengan que irse más lejos para atravesarlo", declaró a The Guardian, al conocer la noticia, Françoise Guennoc de la organización Auberge des Migrants. "Cuando se ponen vallas en cualquier lugar del mundo, la gente encuentra la forma de traspasarlas. Es un desperdicio de dinero. Puede suponer un mayor peligro para la gente, hacer subir las tarifas de los traficantes de gente y la gente terminara por correr un riesgo más alto", argumentó.

Las condiciones en las que viven los migrantes de La Jungla han sido objeto de denuncia casi continua por parte de multitud de organizaciones. "Las condiciones en estos campamentos son antihigiénicas, las personas viven sin agua corriente, electricidad o letrinas. Las condiciones allí son espantosas", ha criticado William Spinder, portavoz de ACNUR, organismo que también ha puesto de relieve que los refugiados e inmigrantes se encuentran desinformados, sin que las autoridades francesas les expliquen sus opciones para poder pedir asilo.

Agentes antidisturbios pasan entre los refugios levantados en la 'Jungla' de Calais. - REUTERS

Agentes antidisturbios pasan entre los refugios levantados en la 'Jungla' de Calais. - REUTERS

En noviembre de 2015, el Consejo de Estado, la máxima instancia administrativa de Francia, confirmó una decisión judicial que obligaba al Estado francés a mejorar las condiciones del asentamiento. En su sentencia, el Consejo constataba que el acceso al agua potable y a los sanitarios es "manifiestamente insuficiente" y que no se había encargado de la recogida de basuras ni de la apertura de accesos para los vehículos de emergencias.

La respuesta de las autoridades llegó apenas dos meses después. En marzo comenzó el desmantelamiento parcial del campamento. En sólo dos días se destruyeron 15.000 metros cuadrados ante la mirada de impotencia de los inmigrantes y refugiados. El objetivo del Gobierno galo, según reiteró hace apenas unos días el ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, es acabar por completo y "lo antes posible" con el asentamiento. El proceso está parado a la espera de que se resuelva un recurso judicial.

Ataques xenofóbos y represión policial

Las afueras de la ciudad de Calais han sido desde 2001 lugar de refugio para migrantes, reactivado desde 2015 tras la crisis de refugiados llegando a convertirse en el mayor asentamiento de toda Europa. En La Jungla malviven hasta 10.000 personas de una quincena de nacionalidades. A pesar del desmantelamiento parcial de marzo, su tamaño prácticamente se ha duplicado durante el verano, y, con ello, también se han multiplicado los incidentes.

A pesar del desmantelamiento parcial llevado a cabo en marzo, 'La Jungla' prácticamente ha duplicado su tamaño durante  los meses de verano

El flujo de migrantes ha espoleado a la extrema derecha, que en los últimos meses ha incrementado sus acciones violentas contra los habitantes del asentamiento y los activistas que trabajan en él. Además, organizaciones racistas han conseguido ganarse con propaganda antiinmigración a la población local, que de forma mayoritaria también rechaza el campamento. En las elecciones regionales de diciembre, el Frente Nacional obtuvo en la región de Pas-de-Calais un 42% de los votos.

Los inmigrantes, por su parte, acusan a la Policía francesa ya no sólo de no hacer lo suficiente para protegerles de los ataques, sino de aumentar la represión contra quienes cada noche tratan de colarse en un camión para atravesar el Eurotúnel. A partir de ahora, con la construcción de La Gran Muralla de Calais, lo tendrán aún más difícil. Sin embargo, no tendrán otra opción que seguir intentándolo, al menos mientras levantar vallas y muros deje de ser la única "solución" de la Unión Europea ante los flujos migratorios.