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Reino Unido presenta la mayor reforma de la protección social

El Gobierno quitará el subsidio por desempleo a quien rechace más de tres trabajos

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Un día después de la protesta masiva y violenta contra los recortes sociales protagonizado por los estudiantes, el Gobierno británico presentó hoy la mayor reforma del Estado del bienestar desde la Segunda Guerra Mundial. El Libro Blanco tiene como principal objetivo a los parados de larga duración. Los parados que rechacen más de tres ofertas de trabajo perderán el subsidio durante tres años. Pero hay también una serie de medidas de guante blanco, como que ningún trabajador cualificado (ingenieros, por ejemplo) será obligado a coger empleos menos cualificados (limpieza, por ejemplo).

El ministro para Empleo y Pensiones, el conservador Ian Duncan Smith, aseguró hoy que la situación actual presenta 'una crisis nacional' y que las reformas 'ayudarán a los parados a trabajar y a tener más ingresos que cuando están enganchados al círculo vicioso de los subsidios'. Antes de ser nombrado ministro este año, Duncan Smith presidía un instituto independiente dedicado a estudiar vías de erradicación de la pobreza.

La medida de más calado radica en la simplificación del sistema de prestaciones por desempleo, dado que actualmente existen hasta 30 ayudas relacionadas con las rentas del trabajo. Los ingresos bajos se complementan con prestaciones por vivienda, hijos escolarizados o dependientes, invalidez, ingresos insuficientes para una vida digna, etc.

Este sistema tan diversificado, según Duncan Smith, 'es caro de administrar, susceptible de fraude y aleja a los trabajadores de buscar un empleo o trabajar más horas'. El Gobierno propone sustituir casi todos los subsidios vinculados al trabajo por uno sólo que se llamará Universal Credit. Este sistema asegurará que nadie que vive de subsidios perderá ingresos con la introducción del nuevo sistema. Las prestaciones relacionadas con el trabajo cuestan 87.000 millones de libras (104.400 millones de euros) al año al Estado.

Duncan Smith apuntó también hacia los trabajadores inmigrantes, recordando que el 70% de los cuatro millones de empleos creados en los recientes años del boom económico fueron adjudicados a extranjeros, mientras que 4,5 millones de británicos han continuado viviendo de subsidios, 'atrapados en la mentalidad de la dependencia del Estado'.

Su homólogo en la bancada de la oposición, el laborista Douglas Alexander, le contestó que 'la retórica está muy bien, pero si hoy hay cinco solicitantes por cada trabajo, de dónde saldrán los empleos para todos los parados'. El interrogante está en el aire. Lo que sí apoyan los laboristas es la simplificación del sistema de subsidios.