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"La renegociación de la deuda fue un atraco brutal del FMI"

El canciller de Ecuador insiste en que el motín policial fue un intento de golpe de Estado contra el presidente de su país, Rafael Correa

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La imagen de Rafael Correa acorralado en un cuartel policial de Quito, zarandeado por la muchedumbre y con el rostro cubierto por una máscara antigás mostró al mundo la delgada línea roja que separa un Gobierno elegido en las urnas de la subversiva amenaza de la asonada. El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, insiste, más de un año después, en que la intención de la Policía era perpetrar un golpe de Estado contra el presidente, quien mantiene abierto otro frente: la demanda contra El Universo por acusarle en una columna de 'haber ordenado fuego a discreción contra un hospital lleno de gente inocente', el mismo donde Correa permaneció horas retenido hasta que fue liberado, en silla de ruedas, por el Ejército.

Tras el revuelta policial del 30 de septiembre de 2010...

'Intentaron matar a Correa, pero el tiro que iba dirigido a él impactó en otro'

Una precisión: lo que pasó entonces fue un intento de golpe de Estado. Lo vejaron, lo agredieron, le tiraron bombas lacrimógenas, le quisieron quitar la máscara antigás, lo secuestraron y al final lo intentaron matar, pues el disparo que iba dirigido a él impactó en la persona que lo custodiaba.

¿Ha habido depuraciones?

Pese a que pidió disculpas al pueblo ecuatoriano, todavía hay mucha gente en la calle que no ha sido enjuiciada ni sentenciada. La Policía ha tenido muchos problemas, como la infiltración de bandas de delincuentes y de gente mala. Queda mucho por hacer para limpiar la corrupción y terminar con la ineficacia.

¿Es vulnerable Correa un año después del motín?

Los problemas por resolver no le hacen vulnerable a él, sino a la sociedad ecuatoriana.

El Universo fue multado con 40 millones de dólares y tres años de cárcel. ¿Intenta Correa silenciar a la prensa?

Algunos medios han dado la cara por la oligarquía y se han convertido en los principales opositores del Gobierno. El Universo ha lanzado una campaña permanente para desprestigiarlo, pero no lo logran. Antes, con tres o cuatro periodicazos de El Universo, se caía un ministro o el presidente. Ahora, llevan años intentando desacreditarlo, pero, aun así, su gestión ha sido aprobada por el 70% de la población.

Pero una condena así, ¿no supone el cierre del diario?

En Ecuador hay una ley que establece este tipo de penas y es la Justicia la que decide el fallo. Está claro que una persona incurrió en un delito y otras coadyuvaron a que fuese cometido: acusaron al presidente de ser un asesino. No hablamos de cualquier cosa.

'Todavía queda mucho por hacer para acabar con la corrupción policial'

¿Cómo hicieron frente a la élite ecuatoriana enquistada en el poder?

La partitocracia está contra las cuerdas o en retirada. No ha podido surgir la figura de un miembro de la oligarquía que represente una alternativa. A lo mejor nace mañana, pero el liderazgo de Correa y la revolución ciudadana con un pueblo movilizado en las calles permanentemente han sido tan fuertes que la derecha ha tenido que volver a sus cuarteles. No hay que cantar victoria, pero les está resultando difícil retomar el control del Estado y sus privilegios.

Usted acusó a un lobby de banqueros, aseguradoras y exministros de especular con la deuda externa.

Hicieron atrocidades. Nos endeudaron como criaturas en los años setenta con la famosa acumulación de liquidez. Llegaron los banqueros con los maletines llenos de petrodólares para entregar dinero a coste muy bajo. Al poco, las tasas subieron, la crisis de la deuda en México estalló en América Latina y los procesos de renegociación fueron un atraco brutal. Con la complicidad de autoridades de nuestro país, por supuesto, pero fue un robo de los banqueros, que hicieron una fiesta con nuestros recursos. En 1999, Ecuador destinaba el 87% de los ingresos tributarios a pagar la deuda externa, mientras el FMI amenazaba con convertirnos en unos parias de la humanidad si no aceptábamos sus imposiciones. Esos procesos, además de ilegales e ilegítimos, violaban las leyes internacionales. Cuando hicimos una auditoría, les dijimos a los acreedores: 'Señores, nosotros no reconocemos esos papeles. Ya se han llevado bastante plata'. Y logramos recortar el 70% de la deuda.

'La partitocracia está en retirada y la derecha ha vuelto a sus cuarteles'

¿En qué se diferencian del socialismo real?

Nuestro proyecto no implica el control del Estado sobre la economía, pero sí una regulación que evite los monopolios, no dañe a los trabajadores y redistribuya la riqueza. El socialismo del siglo XXI implica cuidar la naturaleza, porque el socialismo real no lo hizo y el capitalismo la devastó. Es realmente democrático, pues la experiencia anterior torció su camino y, en vez de convertirse en una verdadera expresión de participación, se burocratizó de tal manera que frustró y truncó el desarrollo democrático de la sociedad.

¿Cuál es su diagnóstico de la revolución social en América Latina?

Hay distintos procesos de transformación, porque no hay un modelo. En Ecuador estamos construyendo un Estado plurinacional que avanza hacia una sociedad de justicia, hemos disminuido la pobreza, nuestro crecimiento económico es impresionante. Eso no significa que todo marche perfectamente, porque hay problemas y manifestaciones. Pero, en general, se está produciendo algo importante: la consolidación de la cohesión social ligada al crecimiento económico.

¿Le da crédito a Wikileaks sobre el ofrecimiento de las FARC para financiar la campaña de Correa?

Los cables eran auténticos y nadie los ha desmentido. Otra cosa es que el contenido sea verdad. La embajadora de EEUU también dijo que Correa nombró a un jefe policial, sabiendo que era corrupto, para mantenerlo controlado. Eso es falso.