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Un rescate que termina en tragedia

Mueren ocho turistas chinos durante un secuestro en la capital de Filipinas

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La operación rescate desencadenada ayer por comandos especiales filipinos para liberar un autobús secuestrado en el centro de Manila, con 22 turistas chinos en su interior, se saldó con al menos ocho rehenes muertos. En el asalto de los SWAT también resultó abatido a tiros el secuestrador, un ex policía filipino que había sido despedido hacía un año y exigía ser reintegrado a su puesto de trabajo.

El incidente comenzó sobre las 10.30 de la mañana, cuando el secuestrador, identificado como el inspector de policia Rolando Mendoza, de 55 años, se subió al autocar armado con un rifle M-16 y tomó a los pasajeros como rehenes. En el autocar viajaban 22 turistas de Hong Kong, además del conductor y dos guías locales. Poco después de subir al autocar, el secuestrador puso en libertad a nueve pasajeros, incluyendo a tres mujeres y tres niños. Para la liberación de los 15 rehenes restantes, Mendoza exigía su reintegración en el cuerpo policial.

El secuestrador y la policía mantuvieron negociaciones al pie del vehículo a lo largo de toda la tarde. Sin embargo, las dificultades para llegar a un acuerdo con el secuestrador obligaron a la policía filipina a ordenar la desafortunada intervención del autocar, ejecutada por un equipo de oficiales armados con cascos y chalecos antibalas que rompían los cristales del vehículo y terminaron por tirar gases lacrimógenos al interior. 'No nos dio otra opción', se justificó el coronel de policía, Nelson Yabut, citado por la agencia Reuters.

'La forma en que se hizo y el resultado, en mi opinión, fueron lamentables'

Los responsables de la operación alegaron que el hecho de que el secuestrador fuese un ex teniente de policía hizo que tomasen mayores precauciones a la hora de asaltar el autocar, por miedo a que Mendoza reconociese sus tácticas.

El Gobierno de Hong Kong, de donde eran las víctimas, no dudó en condenar la actuación de los comandos filipinos. 'La forma en que se hizo y el resultado, en mi opinión, fueron lamentables', dijo Donald Tsang, jefe de Gobierno de la ex colonia británica, en rueda de prensa en Hong Kong.

El desenlace sangriento del asalto del autocar fue retransmitido en directo por las numerosas cadenas de televisión reunidas frente al autocar, junto al céntrico Luneta Park de Manila.

Previamente a la intervención, el inspector de policía Roderick Mariano aseguró, citando al chófer que logró escapar del autobús momentos antes de que fuese rodeado por los agentes, que el secuestrador había disparado contra los turistas, informa Associated Press.

Según los informes de la policía del año 2008, Mendoza fue despedido junto a otros cuatro policías, acusado de robo y extorsión. Los cargos contra Mendoza fueron presentados por el propietario de un hotel de Manila, que le culpó de haberle acusado falsamente de traficar con drogas con el fin de extorsionarlo. El hermano del secuestrador, Gregorio Mendoza, también policía, aseguró que su hermano sentía 'que había sido víctima de una injusticia', informa AP.