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Los restos de Rudolf Hess acabarán bajo el agua como Bin Laden

El cadáver fue exhumado de su tumba para poner fin a la peregrinación de grupos de neonazis

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Las autoridades alemanas han exhumado los restos óseos del cadáver de Rudolf Hess y los han arrojado al mar tras incinerarlos. Con ello pretenden evitar que su tumba, ubicada en la localidad de Wunsiedel, en el sur de Alemania, siguiera siendo punto de peregrinación de grupos neonazis. Su tumba ha sido arrasada y, la lápida, desmantelada.

La exhumación se llevó a cabo la pasada noche, coincidiendo con el 67 aniversario del fallido atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944, cuando un grupo de oficiales encabezados por Claus Schenk von Stauffenberg intentó matar al dictador.

Hess, que fue detenido en 1941 y sentenciado a cadena perpetua, fue enterrado en Wunsiedel después de suicidarse en la cárcel de Spandau (Berlín) con 93 años, el 17 de agosto de 1987.

Era por entonces el último reo de la penitenciaria, donde cumplía cadena perpetua dictada durante los Procesos de Nuremberg y había pasado 46 años, por lo que en los ambientes neonazis era considerado una especie de mártir.

Según el diario Suddeutsche Zeitung, la congregación luterana que gestiona el cementerio aceptó la voluntad de Hess de ser enterrado Wunsiedel, pero pronto los extremistas empezaron a tratar la tumba, en la que figuraba la frase 'Me atreví', como un templo.

El peregrinaje anual de neonazis a su tumba tocó techo en 2004, cuando las autoridades cifraron en unas 5.000 las personas llegadas desde toda Europa, entre ellos contramanifestantes de izquierdas. En 2005, un tribunal prohibió reuniones entorno a la tumba.

Su tumba ha sido arrasada y, la lápida, desmantelada

En vista de que ni los largos procedimiento judiciales contra las marchas, ni la prohibición explícita del Bundestag evitaron las concentracones, las autoridades locales incentivaron las negociaciones con la familia para el desmantelamiento de la tumba.

El traslado de los restos debería haberse producido ya en 2007, por decisión entonces de la parroquia, que sin embargo accedió a postergarlo a la espera de que expirara el contrato de sepultura de la viuda de Hess, unos años después.

Ahora, tras su exhumación, las cenizas de Hess acabarán en el mar, como pasara con Osama Bin Laden tras su asesinato el pasado mes de mayo.