Publicado: 28.11.2016 23:51 |Actualizado: 28.11.2016 23:53

Los retos inmediatos que enfrenta Raúl Castro

La legalización de las pymes, una mayor autonomía de la empresa estatal o el pago de la deuda externa son algunos de los desafíos que afronta el presidente de Cuba

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Un hombre y una mujer rinden tributo a Fidel Castro en la Plaza de la Revolución de La Habana. REUTERS

Un hombre y una mujer rinden tributo a Fidel Castro en la Plaza de la Revolución de La Habana. REUTERS

LA HABANA.- Durante los últimos diez años, las reformas de Raúl Castro contaron con el respaldo del comandante Fidel. En 2010, el líder máximo de la Revolución Cubana confesó públicamente que el modelo construido por él mismo ya no servía para Cuba. Ese espaldarazo fue clave en un momento en el que se especulaba con diferencias políticas entre los hermanos. Sirvió para que el nuevo presidente se consolidara en el poder, creando un proyecto propio, además de un equipo de personas para llevarlo adelante y hacerse cargo del país en 2018.

Después de su retiro, Fidel siempre fue consultado de los cambios más trascendentes que se planeaban desarrollar en la isla, según reconoció Raúl Castro. Seguramente no se dio ningún paso sin garantizar antes su apoyo o, por lo menos, su neutralidad. Este proceso de debate interno podría explicar, en parte, la lentitud con la que se implementaron las reformas económicas durante los últimos diez años.



Es de esperar que el proceso de cambios económicos se acelere, pero no sólo influye en ello la muerte de Fidel. También la próxima etapa, en la hoja de ruta de Raúl Castro, marca transformaciones de mayor calado. La legalización de las pymes le dará al sector privado garantías legales gracias a que contarán con personalidad jurídica. Esto significa, además, que tendrán la posibilidad de importar insumos, uno de los grandes límites de crecimiento del trabajo no estatal debido a la inexistencia de mercados mayoristas donde abastecerse.

El otro paso inevitable a corto plazo es dar una mayor autonomía a la empresa estatal, la cual está maniatada por mecanismos de decisión y finanzas totalmente centralizados a nivel de gobierno. Sus importaciones deben ser aprobadas por los ministerios y tramitadas a través de importadoras estatales que determinan a quién comprar y cuándo. Sus finanzas en divisas están en una cuenta única nacional, donde muchas veces no encuentran el dinero para sus insumos, reinversiones, ampliaciones o mejoras salariales.

Cuba deberá soportar unos años de estrechez financiera debido al pago de la deuda externa, pero la negociación con el Club de París le abre una ventana para la obtención de créditos blandos y de inversiones. A medio plazo, le ahorrará entre un 30 y un 50% en sus importaciones, al poder saltarse a las empresas intermediarias que utiliza hoy. Fidel había calificado la deuda del Tercer Mundo como impagable e incobrable, pero no calculó la presión que podían ejercer los países desarrollados.

Sin embargo, el movimiento más complejo que se espera a corto o medio plazo es la unificación monetaria y sobre todo cambiaria. En Cuba existen dos monedas –el CUC y el CUP- y entre ellas hay cinco tasas de cambio legales pero diferentes: desde el 1x1 interempresarial hasta el 1x24 que utiliza el cubano de a pie. Esto genera enormes dificultades contables, facilita la corrupción y provoca deformaciones económicas, ya que, por ejemplo, empresas rentables aparecen como deficitarias y viceversa.

El problema monetario también repercute en la economía familiar. Los trabajadores estatales –más de tres millones de personas- reciben sus salarios en CUP pero deben comprar gran parte de sus alimentos, la ropa, el calzado y los productos de limpieza en CUC, con lo cual su ingreso se reduce 24 veces, alcanzando apenas para una cuarta parte de la canasta familiar.

Los conocimientos del millón de profesionales, principal herencia del fidelismo, seguirán siendo el principal recurso económico de la nación. Los cooperantes médicos, enfermeros, entrenadores deportivos, profesores, arquitectos o ingenieros que trabajan en otras naciones producen ocho mil millones de dólares, el 70% del ingreso nacional. La biotecnología cubana se abre paso en el mundo, incluso en los EEUU, con una vacuna contra el cáncer y un medicamento para evitar amputaciones a los diabéticos. Laboratorios cubanos fabrican fertilizantes, insecticidas y medicamento animal en cinco países de África. Finalmente, China acaba de llegar a un acuerdo para contratar médicos cubanos, lo cual puede paliar una eventual pérdida del Gobierno de los chavistas en Venezuela.