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El rey de Bahrein libera a 250 presos políticos chiíes

Los manifestantes siguen exigiendo la caída del Gobierno

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El rey Hamad bin Isa al Jalifa de Bahrein ordenó ayer la liberación de más de 250 presos políticos chiíes con la intención de congraciarse con la oposición, que desde hace una semana se manifiesta en la capital, Manama, exigiendo la instauración de una monarquía constitucional y un Gobierno que refleje la voluntad de la mayoría de la población, que es de origen chií.

Entre los liberados hay un grupo de 23 presos, todos ellos chiíes, que fueron condenados por 'conspirar' contra el régimen. El rey también ordenó la liberación de más de 200 reos adicionales que habían sido condenados en los últimos meses por realizar actividades contrarias al régimen, y concretamente por participar en las protestas chiíes del pasado mes de agosto.

Millares de personas siguen manifestándose en las calles de Manama, particularmente contra el primer ministro, Jalifa bin Salmán al Jalifa, un tío del rey que lleva en el cargo desde que el país se independizó en 1971, y a quienes muchos consideran responsable del Gobierno autoritario.

En Manama se espera desde hace dos días la llegada de Hasán Mushaimaa, líder del partido chií radical Haq, que fue condenado en rebeldía por haber tomado parte en la conspiración con la que se pretendía dar un golpe de Estado. Mushaimaa, que residía en Londres, anunció su inminente regreso 'para poner a prueba al Gobierno'.

La minoría suní, que representa el 30% de la población, gobierna Bahrein en base a unos privilegios que discriminan a los chiíes, el 70% de los habitantes. Bahrein cobija las bases de la V Flota de la Marina de Estados Unidos, cuya principal misión consiste en presionar a Irán.

El rey Al Jalifa está haciendo todo lo posible por reconducir las protestas, que en la última semana han dejado siete muertos. EEUU insiste en que no se responda con dureza contra los manifestantes. Las autoridades retiraron hace algunos días al Ejército y a la Policía de la plaza de la Perla, el lugar que sirve de punto de encuentro de los manifestantes. El monarca ha indicado su intención de abrir un diálogo con la oposición, pero los chiíes dicen que están esperando propuestas concretas que no acaban de llegar.