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Rousseff arrasa en las regiones más pobres

La candidata obtendrá sus mejores resultados en el Nordeste  

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El poeta Sérgio Vaz ha entrado en campaña. Es toda una personalidad en Campo Limpo, un poblado pobre al sur de São Paulo, donde desde hace nueve años celebra cada miércoles un encuentro de poetas y artistas. Vaz lanzó un manifiesto a favor de Dilma Rousseff. Así argumenta su apoyo: 'Todo el mundo sabe que si Dilma pierde, los mayores perjudicados serán las personas de la periferia, de las favelas, de la región Nordeste'. 'El Gobierno invirtió tanto en la cultura, en proyectos oriundos de la periferia que si ese proceso se interrumpe, nosotros, los artistas, perderemos también', añadió.

En una urbe tan rica pero con tantos pobres como São Paulo, donde la desigualdad social sigue marcando el pulso de la ciudad, basta darse un paseo por un barrio noble, como Jardins, para percibir el apoyo mayoritario al candidato del Partido Social Democrático de Brasil (PSDB), José Serra. Dilma acumula afectos en la periferia de la ciudad, en los barrios más humildes. Allí, ya muchos dicen que tendrán saudade de Lula.

Los electores de José Serra viven en las regiones más ricas y blancas

Ese mismo esquema se reproduce a nivel nacional: las regiones más pobres, como el Nordeste, constituyen el principal bastión electoral del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, mientras su oponente Serra consigue sus mejores resultados en el Sur y en el Sureste, donde se concentra la riqueza del país.

En la periferia de São Paulo, muchos ciudadanos que nunca se vincularon a ningún partido político están haciendo campaña activa a favor de Dilma, sobre todo desde que, días después de la primera vuelta, las encuestas pintaron un panorama poco favorable para la candidata del PT hasta el punto de llegar al empate técnico con Serra. Dilma ha recuperado la ventaja ahora, pero no son pocos los que difunden sus mensajes de apoyo al PT en internet, en la calle, en los bares; promueven caminatas a favor de la candidata.

Existe clara relación entre la percepción de ayudas sociales y el voto al PT

Temen la vuelta de los tucanos, como se conoce a los miembros del PSDB; temen que acaben con los logros sociales acumulados en los últimos ocho años. No es lo que les cuenta la propaganda electoral del PT, es una mejoría que han sentido en carne propia, en su vida diaria. Aunque quede tanto por hacer y aunque, como muchos dicen, Dilma no es Lula. Es fácil escuchar frases como: 'Me gusta Lula, pero el PT es otra cosa'.

La frialdad de los números confirma lo que se percibe en la calle. Los electores que viven en las regiones pobres de Brasil dieron la victoria en primera vuelta a Dilma, y serán esos mismos votantes quienes ratificarán su triunfo definitivo si, como pronostican todos los sondeos, la candidata de Lula sale vencedora en la segunda vuelta de mañana. El análisis de los datos de la votación en primera vuelta y del reparto de la Bolsa Familia no arrojan lugar a dudas: hay una correlación casi directa entre la percepción de ayudas sociales y el voto a la candidata del PT. Así lo demuestra un estudio del politólogo Cesar Zucco, de la Universidad de Princeton, que ha comparado el alcance del programa Bolsa Familia y los resultados de la primera vuelta electoral en los 5.565 municipios brasileños.

Si se compara el listado de los 13 estados con mayor cobertura de la Bolsa Familia con el ranking de los estados donde Dilma obtuvo mejores resultados el 3 de octubre, siete nombres coinciden en la lista: Amazonas, Maranhão, Piauí, Bahia, Ceará, Pernambuco y Espirito Santo. Cinco pertenecen a la región Nordeste, donde se concentran las ayudas sociales. En Maranhão, Dilma consiguió más del 70% de los votos; en Calumbi (Pernambuco), arrasó con el 94,8% de los sufragios. En la primera vuelta, la candidata del PT fue la más votada en todos los estados del Nordeste.

A la inversa, se repite la ecuación: la ex ministra obtuvo sus peores resultados electorales en aquellos estados menos cubiertos por la Bolsa Familia, como São Paulo, que concentra un tercio del PIB brasileño, o Santa Catarina, en la región Sur, la más blanca del país. Es de esperar que un escenario parecido se dibuje en la segunda vuelta; al menos así lo pronostican las encuestas, que dan una ventaja ostensiblemente mayor a Dilma en los estados de la región Nordeste.