Publicado: 25.10.2014 17:04 |Actualizado: 25.10.2014 17:04

Rousseff y Neves llegan igualados a la jornada electoral, según el último sondeo de la víspera

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El candidato conservador Aécio Neves y la actual presidenta brasileña, Dilma Rousseff, están casi empatados en las encuestas en la víspera de la votación que decidirá las elecciones presidenciales en Brasil, según mostró una encuesta publicada el sábado, víspera de la segunda vuelta.

Neves tiene un apoyo del 45,3% de apoyo frente al 44,7% de la presidenta Rousseff, según la encuesta de la pequeña compañía MDA. Las grandes empresas de demoscopia dan a Rousseff una ventaja de entre 6 y 8 puntos porcentuales.

Sin tener en cuenta los votantes que no han tomado una decisión y las respuestas nulas o en blanco, Neves tendría un 50,3% de los votos válidos frente al 49,7% de Rousseff, estimó MDA. La diferencia entre ambos puede ser aún menor, ya que el margen de error del estudio es de más o menos 2,2 puntos porcentuales, por lo que es considerado un empate técnico.

En la noche anterior a la difusión de este sondeo, la corrupción inflamó el último debate preelectoral televisado entre Rousseff y el opositor Neves.

Los escándalos de desvíos de dinero público que, en los últimos años, han salpicado tanto al Gobierno brasileño como a las gobernaciones controladas por la oposición dominaron todo el encuentro, organizado por la televisión Globo, y propiciaron los momentos más tensos entre ambos candidatos.

El debate también tocó otras cuestiones candentes durante la campaña, como la crisis económica, la precariedad de la educación y la salud públicas o las políticas sociales, que son la principal baza de Rousseff de cara a las elecciones.

La presidenta se querellará contra la revista 'Veja' por afirmar que Lula y ella conocía la red de corrupción en Petrobras

El candidato socialdemócrata, que por sorteo hizo la primera pregunta, abrió el fuego preguntando directamente a Rousseff si, como afirmó hoy la revista Veja, ella y su antecesor y mentor, Luiz Inácio Lula da Silva, sabían que en la petrolera estatal Petrobras se había enquistado una vasta red de corrupción.

"Esa revista que hace una sistemática oposición publica una calumnia de esa dimensión sin ninguna prueba y usted endosa esa denuncia", respondió Rousseff, quien se dijo "indignada" por la acusación.

Rousseff afirmó que esa acusación "desaparecerá" el lunes, después de las elecciones, aunque prometió mantener la demanda ante la Justicia que anunció que interpondrá contra Veja.

En un claro gesto a los militantes del Partido de los Trabajadores (PT), fuerza que está en el centro de la espiral de denuncias, Rousseff vistió hoy durante el debate una chaqueta roja, color del partido.

La corrupción volvió al debate en otras tres ocasiones, la segunda, de la mano de un elector indeciso que, según las normas del debate, fue invitado por sorteo y tuvo oportunidad de preguntar a los candidatos.

Entonces Rousseff presentó una lista de cinco propuestas para combatir la corrupción, incluyendo medidas contra la impunidad y una reforma para acabar con la financiación empresarial de las campañas políticas, lo que consideró que "es una vergüenza".

El candidato socialdemócrata acusó a Rousseff de no haber tenido "interés" de combatir la corrupción y sostuvo que la principal medida para acabar con los desvíos de fondos públicos es "sacar al PT del Gobierno", una manifestación que generó aplausos en parte de la grada de invitados, que por ello fueron reprendidos por el moderador.

En otro momento del debate, Neves desempolvó un caso de corrupción destapado en 2006 por el que fueron condenados 25 políticos y empresarios, entre ellos varios ministros del Gobierno de Lula.

Rousseff replicó aireando los escándalos de corrupción ocurridos en el pasado, en gobiernos del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y recientemente, en la gestión de esa formación en las gobernaciones de São Paulo y Minas Gerais.

Al margen de la corrupción, Neves acusó a Rousseff de "fracasar" en la política económica, "ahuyentar" a los inversores y haber convertido a Brasil "en un cementerio de obras inacabadas" por los problemas de gestión y planificación.

La mandataria hizo una vehemente defensa de sus políticas sociales e insinuó que Neves no las continuará, argumentando que el PSDB se opuso "sistemáticamente" a dar subsidios a los pobres cuando estuvo en el Gobierno, entre 1992 y 2003.

En su turno final, Rousseff sostuvo que ella representa "el Brasil del amor, de la esperanza y de la unión" y que tiene una "mirada especial" hacia las mujeres, los negros y los jóvenes. "Luchamos tanto para mejorar de vida y no vamos a permitir que nadie te quite lo que conquistaste", interpeló la presidenta a los telespectadores.

Neves concluyó presentándose como "el candidato del cambio" y pidió el voto para hacer un Gobierno basado en "valores" y en la "eficiencia del Estado".

Los candidatos terminarán este sábado sus respectivas campañas, en las que podrán participar en mítines y actos callejeros para pedir el voto.

En la primera vuelta de las elecciones, el 5 de octubre pasado, Rousseff fue la más votada, con un 41,59% de los votos, frente al 33,55% de Neves.