Publicado: 11.10.2014 10:21 |Actualizado: 11.10.2014 10:21

Rumanía, "zona cero" de la trata de mujeres en Europa

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Andreea es una estudiante de 22 años que cayó víctima de la trata de personas hace unos años para ser explotada sexualmente en España. Su país de origen, Rumanía, está considerada por muchos expertos como una especie de "zona cero" de la explotación sexual en Europa.

"No me cabe ninguna duda, Rumanía es la zona cero de la esclavitud moderna en Europa", afirma a Efe Iana Matei, presidenta de la organización "Reaching Out" (Dando la mano), que ayuda a las mujeres rumanas a salir de la prostitución forzada.

El año pasado, las autoridades rumanas identificaron a casi 900 víctimas de ese tráfico ilegal de personas, la mayoría de ellas explotadas sexualmente en España, Italia o Alemania, aunque los expertos creen que el número real es hasta 20 veces mayor.

La gran mayoría de estas mujeres suele proceder de estratos sociales muy bajos, aunque a veces también estudiantes y chicas de buena familia caen en la trampa de los llamados "loverboys", o sea, "enamoradores".

Así le sucedió a Andreea, que se enamoró en la universidad de un joven que le regalaba joyas, flores, bombones de chocolate y que la cuidó con fingido cariño cuando fue operada de apendicitis.

El hombre logró finalmente convencerle de emigrar con él a España, donde iban a buscar una vida mejor para salir de la pobreza en Rumanía, con un salario medio de apenas 350 euros mensuales.

"Pero nada más pisar territorio español, se la llevó a una casa donde había dos chicos y tres chicas más y le dijo que, a partir de ese momento, empezaba a trabajar como prostituta", cuenta Matei, quien se ocupa de la estudiante desde que logró escaparse de sus captores.

La joven rumana, que no quiere hablar con la prensa sobre lo sucedido, no podía creer lo que le decía su compañero.

"Todos tus regalos han costado unos 20.000 euros; devuélveme el dinero y serás libre", le contestó con vehemencia el que hasta entonces pensaba era su novio.

Poco después Andreea fue violada por el "loverboy" enfrente de todos los demás, "lo que la marcó y rompió psíquicamente", asegura Matei, al precisar que la joven tardó casi dos años en salir de ese infierno y rehacer su vida.

Esta ruptura psíquica hace además que muchas mujeres acaben no considerándose víctimas de esa explotación.

"Muchas veces, las mujeres que son explotadas sexualmente no se consideran víctimas y aceptan su condición", cuenta una trabajadora social de FREE -otro grupo social que se ocupa de mujeres liberadas de la explotación sexual- que prefiere mantener el anonimato.

"Las engañan, las pegan, las torturan y las drogan, juegan con el miedo", asegura esta experta, para la que está claro que "por cada víctima hallada (por las autoridades), hay otras veinte más".

Según datos recientes de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), la trata de personas para su explotación sexual o laboral genera 32.000 millones de dólares y afecta a 2,4 millones de personas en el planeta, sobre todo a mujeres.

Para evitar que más jóvenes rumanas caigan en la trampa de la trata de personas para la explotación sexual, organizaciones como FREE están haciendo campañas públicas de concienciación.

"Él dijo que me cuidaría, luego me vendió por unos pocos euros" o "Me dijo que me ama pero me mintió utilizándome por dinero", señalan algunos de los cárteles que la organización usa para advertir a las chicas de los peligros de los "loverboys".

"Intentamos que las mujeres denuncien sus casos, pero resulta complicado; existe una connivencia entre la Policía, la Justicia local y los clanes mafiosos que impiden condenas", asegura la trabajadora social de FREE.

Por ello, las víctimas que consiguen escaparse acuden a grupos que les defienden y que les proporcionan el anonimato para evitar así que se vuelvan a cruzar con sus captores.

Las víctimas lamentan también la falta de políticas sociales y la inhibición del Gobierno rumano por luchar contra la imagen de Rumanía como un lugar turístico sexual.

"Se debe desmontar el mito de que la mujer rumana es fácil como pregonan los mensajes de algunas políticos locales", señala Matei, de la organización "Reaching Out".

Se refiere así al polémico alcalde del balneario de Constanza, Radu Mazare, quien cada verano suele hacer campaña turística con las "bellezas" locales que esperan a ser "cazadas" y "descubiertas" por los turistas extranjeros.

Mientras tanto, la historia de Andreea tuvo un final feliz, ya que la joven ha conseguido rehacer su vida en una pequeña ciudad al norte de Bucarest y se ha casado hace poco.