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Un sacerdote gay, otro derechista y el primer sermón de una mujer

El simbolismo religioso marca la toma de posesión de Obama

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'So help me God'. Con la ayuda de Dios. Desde que George Washington pronunció esta frase en la primera inauguración, el 30 de abril de 1789, en el balcón del Federal Hall en Nueva York (la capital se trasladaría luego a Filadelfia), los presidentes estadounidenses han invocado tradicionalmente la protección de los cielos en la ardua tarea de gobernar.

Pero hay Dios y Dios. Y los pastores que participan en los eventos inaugurales suelen dar, en un país tan creyente como este, una buena idea de las ideas del nuevo mandatario. En el caso de Obama, la cosa ha sido cuanto menos ecléctica. O ecuménica.

Rick Warren, el pastor evangélico conservador de la iglesia de SaddleBack, en el condado de Orange, en California, un megatemplo con decenas de miles de fieles, pronunciará el sermón de la inauguración minutos antes de que Obama jure su cargo.

La elección de Warren, que el pasado verano organizó un encuentro con los dos candidatos electorales durante la campaña, ha generado controversia, no sólo por sus ideas derechistas sino sobre todo por su ferviente oposición al matrimonio homosexual.

Para compensar, el nuevo presidente escogió para el sermón del concierto inaugural del domingo a Gene Robinson, obispo de la Iglesia Episcopal, abiertamente gay, cuyo nombramiento en 2003 causó escándalo.

Robinson, inspirándose en lo que aprendió durante su cura de desintoxicación (era alcohólico), invocó el 'un Dios comprensivo' y habló de la pobreza, de la malaria, del hambre y del sida. 'Obama demuestra que quiere incluir a todos los estadounidenses', dijo Robinson.

El reverendo Joseph Lowery será el encargado de dar la bendición final a la ceremonia de hoy. Metodista negro del Sur profundo, a sus 87 años, Lowery es una figura de los derechos civiles, que estaba con Martin Luther King cuando pronunció el I have a dream en 1963. Y mañana, la reverenda Sharon Watkins, de la Iglesia de los Discípulos de Dios, se convertirá en la primera mujer en dar el último sermón de clausura de las festividades presidenciales.