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Sangrienta ola de ataques contra los chiíes en Irak

Cinco explosiones, algunas en zonas de peregrinación, causan 72 muertos

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La comunidad chií de Irak fue ayer blanco de una ola de cinco sangrientos atentados que causaron la muerte de al menos 72 personas y agravaron el enfrentamiento entre suníes y chiíes en el país, inmerso en un conflicto sectario desde el pasado diciembre.

El ataque más sangriento tuvo como objetivo un grupo de peregrinos que se dirigía al santuario chií de Kerbala para celebrar la festividad del arbaín, que marca el fin de los 40 días de luto guardados por la muerte del imán Husein, nieto de Mahoma y venerado por el chiísmo.

Un total de 45 personas murieron y 68 resultaron heridas al detonar un terrorista suicida el cinturón de explosivos que llevaba adosado al cuerpo cerca de la ciudad de Nasiriya, según informaron fuentes policiales. El atacante hizo estallar los explosivos junto a una caravana de atención a los peregrinos, en la que se dispensaba comida y bebida a los fieles, que estaba ubicada en la zona de Al Batha, al oeste de Nasiriya.

Se recrudece el conflicto sectario desencadenado tras la retirada de EEUU

Este atentado se cometió apenas unas horas después de que las explosiones consecutivas de dos coches-bomba causaran la muerte de al menos 27 personas y heridas a otras 31 en el barrio mayoritariamente chií de Kazamiya, en el norte de Bagdad.

Un primer coche-bomba estalló en la plaza de Al Oruba, en ese barrio, y poco después un segundo vehículo explosionó en la plaza de Al Zahra. Las detonaciones provocaron también grandes daños materiales en los coches estacionados en los alrededores y en los edificios colindantes.

El incidente de Kazamiya no es el único registrado ayer en la capital iraquí, donde 12 personas murieron y 37 resultaron heridas en otras dos deflagraciones en el barrio de Ciudad Sadr.

Dos artefactos explosivos fueron detonados junto a una concentración de jornaleros en esta zona del este de Bagdad, según fuentes de la Policía, que aseguraron que el estado de muchos heridos es de enorme gravedad. Ciudad Sadr, al igual que Al Kazamiya, es un barrio habitado principalmente por chiíes, religión que profesa la mayoría de la población en Irak.

Los atentados de ayer se producen en un contexto de violencia creciente y una escalada del enfrentamiento entre los líderes de la comunidad chií y suní, desatada después de la retirada de Irak de las tropas de EEUU.

Occidente teme que el primer ministro iraquí se alíe con la teocracia chií iraní

La orden de arresto emitida en diciembre contra el vicepresidente suní Tariq al Hashimi por su supuesta vinculación con el terrorismo desencadenó el conflicto, agravado el pasado 26 de diciembre por una serie de atentados contra chiíes que dejaron más de 63 muertos.

Al Hashimi pertenece al bloque político Al Iraqiya, una coalición laica formada tanto por chiíes como por suníes, que tiene ocho ministros en el Ejecutivo de unidad nacional y que ha decidido boicotear las sesiones del Parlamento y del Gobierno.

EEUU teme que la orden de arresto forme parte de una estrategia del primer ministro, el chií Nuri al Maliki, para excluir a la minoría suní del Ejecutivo, y se inquieta ante la posibilidad de que Bagdad se alíe con la teocracia chií que gobierna Irán.