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Sangriento ajuste de cuentas entre los rebeldes y los leales a Gadafi

Los insurgentes buscan al dictador libio, que insta a sus fieles, en un mensaje grabado, a luchar contra las "ratas"

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El coronel Muamar Gadafi lanzó este jueves toda su artillería verbal grabada de costumbre para arengar a los suyos contra las 'ratas enemigas'. En un mensaje de voz emitido por una televisión próxima al antiguo régimen libio, el dictador, desde su escondite, exigió a sus leales que salieran de sus casas a luchar contra los rebeldes que han asentado su control sobre la capital Trípoli, aunque ayer continuaron combates y tiroteos en varios puntos de la capital libia.

Se han producido ajustes de cuentas brutales en ambos bandos al encontrarse decenas de combatientes que fueron ejecutados con las manos atadas. El Consejo Nacional de Transición (CNT), el Gobierno de la insurgencia que ya controla casi todo el país, había exigido a sus tropas respetar los derechos humanos y desistieran de cometer matanzas de venganza.

Aparecen decenas de cadáveres de ejecutados de ambos bandos

De momento, la población civil no hace caso al llamamiento de Gadafi y no se ha echado a la calle con sus armaspara apoyar al régimen. Son sólo soldados del Ejército y mercenarios quienes están resistiendo en varios puntos dispersos de la capital, con un tesón sorprendente y una cantidad de munición que parece no tener fin.

Gadafi pidió a las mujeres y niños que lucharan dentro de las casas mientras los hombres lo hacen en la calle, y les instó a no tener miedo de los rebeldes, 'tened sólo miedo de Alá', adoctrinó.

Sus peticiones no quedaron ahí. También llamó a las tribus amigas que están fuera de Trípoli a marchar sobre la capital. 'Cada tribu debe controlar su zona e impedir al enemigo que ponga su pie sobre esta tierra pura. Oh, jeques de las mezquitas, oh, eruditos, llamad al pueblo a la yihad. Salid como sus líderes', decía el mensaje. 'Libia es para el pueblo libio y no para los agentes extranjeros, no para el imperialismo, no para Francia, no para Sarkozy, no para Italia. Trípoli es para vosotros, no para los que confían en la OTAN', añadió.

«Libia es para el pueblo, no para Sarkozy, ni Italia», proclama el dictador

Convertido en fugitivo, Gadafi está teniendo el final que esperaba. Ha conseguido ser el centro de atención y burlar una caza y captura que tiene a toda Libia y al mundo en vilo. Los opositores intensificaron ayer su búsqueda, en especial en el barrio de Abu Salim, donde se concentraron unos mil combatientes, algunos venidos del oeste a la capital como refuerzo para terminar de tomar el control total.

Estaban convencidos de que el dictador se encontraba en un apartamento de la capital con su familia, aunque finalmente el coronel, que vale una recompensa de un millón de euros, se les volvió a escurrir de las manos. Llevados por el furor de la batalla, los rebeldes entraron en los edificios oficiales y casas del clan Gadafi, llevándose todo lo que pudieron.

Aún quedan bolsas dispersas de leales al régimen luchando en lugares como el complejo residencial de Bab al Aziziya, las columnas de humo negro que salían de allí eran visibles desde toda la ciudad. Los combatientes, exhaustos y en tensión tras cuatro días de combate en pleno ramadán, sin poder comer hasta la caída del sol, hacen turnos para tener cubiertos la enorme cantidad de puestos de control que hay en toda la ciudad, cada cien metros, a la búsqueda desesperada de gadafistas. Además, el agua y la comida comienzan a escasear en la capital.

Miembros del Gobierno rebelde celebran su primera reunión en la capital

Trípoli estaba ayer aún más desierta que en los días anteriores. El asedio de los francotiradores sigue estando presente y ayer se cobraron cuatro víctimas, según fuentes del Hospital Central. El miedo se respira en la calle y en particular esta guerra, como todos los enfrentamientos civiles, se caracteriza por no tener un solo frente; toda la ciudad aloja una posible amenaza.

Por ejemplo, el barrio en el que se sitúa la Medina, en el que está situado el Hotel Corinthia, era una zona sin problemas hasta que ayer a primera hora de la tarde sufrió un ataque por parte de fuerzas leales al régimen que fue repelido por los rebeldes. Se trata de uno de los edificios en los que se alojan los periodistas internacionales que están cubriendo el conflicto. No hubo que lamentar heridos.

Las violaciones contra los derechos humanos no son monopolio de uno de los bandos, sino que se dan en ambos. Este jueves aparecieron en el barrio de Abu Salim una treintena de cadáveres de gadafistas en un campamento militar. Al menos dos de ellos tenían las manos atadas con esposas de plástico y presentaban signos de tortura, lo que significa que fueron claramente ejecutados.

Según el testimonio de una trabajadora sanitaria británica, se encontraron también 17 cuerpos de supuestos prisioneros ejecutados por las fuerzas gadafistas. Según un superviviente, eran prisioneros que fueron ejecutados por los guardas del régimen antes de que las fuerzas rebeldes entrasen en el complejo presidencial.

Hace tres días, los insurgentes iniciaron un proceso de diálogo con los jeques de la ciudad natal de Gadafi, Sirte, el próximo objetivo de los rebeldes tras tomar Trípoli. Ayer se vivió un paso importante con la llegada de algunos miembros del Consejo Nacional de Transición a la capital desde Bengasi, el feudo de la insurgencia desde hace medio año. Celebraron su primera reunión en la ciudad. 'Por fin llegamos', dijo el ministro de Petróleo de los rebeldes, Ali al Tarhuni, 'es un momento histórico'.

Al igual que las llamadas de Gadafi a sus fieles a luchar, el líder del CNT, Mustafa Abdel Jalil, también instaba a todo el pueblo a sumarse a la lucha contra el régimen, especialmente a los que todavía apoyan al Coronel. 'Insto a nuestro pueblo en las zonas que no han sido liberadas a unirse a la revolución', dijo en una rueda de prensa desde Bengasi.