Publicado: 10.03.2014 09:05 |Actualizado: 10.03.2014 09:05

Santos mantiene el control del Congreso colombiano

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El resultado de las elecciones legislativas de este domingo en Colombia ha sido un campanazo de alerta para el presidente Juan Manuel Santos de cara a las presidenciales, porque si bien puede seguir controlando las fuerzas políticas en el Congreso, ha quedado más dependiente de las alianzas.  El más votado fue el Partido Social de la Unidad Nacional (Partido de la U), de Santos, que aseguró 21 de los 102 senadores, con lo que se convierte en la mayor fuerza política del país, pero con el apoyo de sus aliados del Partido Liberal y Cambio Radical.

Con los senadores del Partido de la U, los 17 del Partido Liberal y los nueve de Cambio Radical, que lidera Germán Vargas Lleras, candidato de Santos a la Vicepresidencia, la coalición de Gobierno llega a 47 miembros en la Cámara Alta. El movimiento Centro Democrático, creado el año pasado por el expresidente Álvaro Uribe, que se perfilaba como el que más votación tendría, no lo consiguió, y según los escrutinios, se quedó con 20 senadores en su debut.

Lo más seguro es que la llegada del Centro Democrático cambie un poco el panorama en el Senado, pues la apisonadora de la coalición de Santos, que imponía sus fuerzas en el legislativo, ya no tendrá márgenes tan amplios para sacar adelante iniciativas espinosas como lo hizo en el cuatrienio pasado. Pese a que Santos tiene al movimiento uribista como su más férreo opositor, el presidente puede seguir maniobrando en el Congreso, porque sus aliados políticos le darán suficiente oxígeno para mantener el control, aunque tenga que buscar nuevos socios.

En cualquier caso, Santos, que aspira conseguir la reelección el próximo 25 de mayo, tiene dónde escoger a la hora de hacer nuevos acuerdos. Por un lado está el Partido Conservador, que el mes pasado abandonó la coalición oficialista después de decidirse a presentar un candidato presidencial propio, y por otro, las fuerzas de izquierda que pueden resultar decisivas a la hora de aprobar leyes relacionadas con los acuerdos de paz que el Gobierno negocia en Cuba con las FARC.

Los conservadores, que tradicionalmente y salvo algunas excepciones suelen estar del lado del Gobierno, obtuvieron en estas elecciones 18 senadores, lo que les convierten en la tercera fuerza del país. Parte de los caciques conservadores son proclives a retomar el apoyo que el partido le retiró a Santos hace sólo una semanas, por lo cual no sería extraño que una parte de los senadores decidiera volver al redil y darle al presidente los apoyos que le hacen falta, lo que llevaría a una división del partido azul.

En la Cámara de Representantes, compuesta por 166 miembros, la coalición de Gobierno obtuvo 91 escaños (39 del Partido Liberal, 36 del Partido de la U y 16 de Cambio Radical), con lo cual Santos no tendrá problemas para aprobar sus iniciativas. La oposición en este caso estará liderada por los conservadores, que obtuvieron 27 escaños, y por el Centro Democrático (12).

La abstención, que se mantiene entre un 55 y un 60%, sigue siendo alta, y los analistas la explican porque hay apatía de los votantes hacia la clase política y sus dirigentes, en los que no se ven representados. Para el senador Juan Lozano, del Partido de la U, la "enorme abstención debe entenderse como el alarido del pueblo engañado, que progresivamente está dejando de creer en instituciones y dirigentes".

La jornada electoral deja como gran ganador al Partido de la U, con más de dos millones de votos, mientras que su aliado, el Liberal, encabezado por curtidos políticos como Horacio Serpa, no arrojaron el enorme caudal de votos que se esperaba. El Partido Conservador sale bien librado porque superó la previsión de las encuestas, y puede ser la bisagra del Gobierno en el Senado, o un opositor duro si se alía con los uribistas del Centro Democrático. La jornada también deja vivas a fuerzas de izquierda como el Polo Democrático Alternativo, que pese a bajar de ocho a cinco senadores, y de seis a tres representantes, seguirá dando la batalla en el Congreso.

El Congreso que nazca de estos comicios será clave, ya que su principal tarea será dar cauce legal a los acuerdos alcanzados en la mesa de negociaciones con las FARC para sellar la paz. El uribismo es el principal opositor a este proceso de paz y había adelantado que, de conseguir una mayoría suficiente en la sede legislativa, dejará en papel mojado los acuerdos firmados por el Gobierno y las FARC en La Habana.