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Sarkozy crea una célula de crisis por la falta de gasolina

Los camioneros franceses se suman a la huelga contra el plan de reformas sociales del Gobierno conservador. El Elíseo no cede y se enfrentará hoy a otra jornada nacional de manifestaciones

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Los camioneros franceses no defraudaron las expectativas y ayer se sumaron a la protesta contra el recorte de pensiones programado por el presidente Nicolas Sarkozy. Unos 1.500 de ellos, según los sindicatos, vinieron a reforzar los bloqueos que mantienen los trabajadores del petróleo, provocando más caos en el abastecimiento de carburantes y transformando los atascos de tráfico en arma de lucha sindical. Frente a ellos, el Gobierno moderó el uso de la fuerza e instauró una célula de crisis para evitar el colapso de las gasolineras.

Cobró así más fuerza la protesta que exige negociaciones sobre pensiones y rechaza el plan de Sarkozy, consistente en elevar la edad legal mínima de jubilación de 60 a 62 años, y de 65 a 67 la edad que da derecho al 100% de la pensión de base, y seguir alargando los periodos de cotización obligatorios hasta 41,5 años. Un sondeo del instituto CSA revela que un 71% de franceses es partidario de la jornada nacional de acción de hoy.

El presidente habla del combustible como una prioridad de la democracia

El día de ayer fue prolijo en señales de que el seísmo social es serio, aunque nadie sepa por ahora si las huelgas supondrán el fracaso de Sarkozy o si el Elíseo saldrá reforzado de la crisis. El presidente francés sigue haciendo como si no sintiera la tierra temblar y fue a Deauville (costa oeste) para una cumbre con Angela Merkel y Dmitri Medvédev, pero un signo no escapó a los observadores. Además de la reunión clásica de cada noche sobre la huelga, organizó otra ayer por la mañana, imprevista. El Gobierno anunció la activación del Centro Interministerial de Crisis para 'garantizar el abastecimiento en carburantes'.

Porque, con los camioneros en acción, hubo ayer más de 35 bloqueos de refinerías y depósitos intermedios de combustible, que responden al esquema que los sindicalistas han bautizado como 'juego del gato y el ratón'.

Si las fuerzas antidisturbios llegan, se van pacíficamente, alertan a su coordinador sindical y este se encarga de movilizar a otros piquetes huelguistas en otros puntos del país.

Casi 200 jóvenes son detenidos tras altercados con la policía

Además de los 35 bloqueos, se produjeron más de cien operaciones de corte de carreteras y plataformas logísticas de mercancías. Los sindicatos, sin ser desmentidos por el Gobierno, hablaron de 'innumerables' operaciones de peaje gratuito en las autopistas y de 'operaciones caracol', en las que los sindicalistas con sus vehículos hacen circular en carreteras y autopistas a velocidades del orden de 20 kilómetros por hora.

Con las 12 refinerías en huelga y 11 paralizadas, agregadas a las acciones de bloqueo en carreteras, el abastecimiento en carburantes es caótico. Sumando los cierres parciales o totales de gasolineras, se estaría llegando a las 4.000 estaciones afectadas (el 32% del total), de las cuales 950 están sin una gota de gasolina. La Agencia Internacional de la Energía dijo ayer que Francia ha empezado a utilizar sus reservas estratégicas y que, aunque 'las reservas son suficientes', existe 'un problema logístico para llevar el carburante hasta las gasolineras'.

Los estudiantes mantuvieron la presión. El Ministerio de Educación habló de 261 institutos de secundaria 'perturbados', mientras que los sindicatos estudiantiles contaban 950 centros en huelga o bloqueados. Las universidades, hasta ahora en segundo plano, empiezan a unirse al movimiento. Cinco centros superiores (Rennes II, Caen, Burdeos III, París VIII y Pau) votaron por el bloqueo a partir de hoy y otras 12 votaron a favor de la huelga. Varios choques se produjeron entre policías y jóvenes, especialmente en Nanterre (oeste de París) y Lyon. Las autoridades afirmaron que detuvieron a 196 jóvenes, sin precisar presuntos delitos.

Desde Deauville, Sarkozy reiteró que 'pondrá en marcha' la reforma, y aseguró que 'en una democracia es normal que el Gobierno garantice que el automovilista encuentra gasolina'. Hablar de la gasolina como una prioridad de la democracia, tal como están los sondeos y el país, constituye de por sí todo un programa.