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Sarkozy gasta aún demasiado en sus viajes

El Tribunal de Cuentas critica que el presidente invita a demasiadas personas

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Nicolas Sarkozy no podía permitirse un escándalo más este verano. No sólo por el caso Bettencourt, sino también por la polémica ocasionada hace un año por los carísimos sondeos que encargaba a un miembro de la ultraderecha francesa, Patrick Buisson. El presidente francés anuló ese contrato. El informe del Tribunal de Cuentas presentado ayer sobre los gastos del Elíseo asegura que la oficina del presidente ha hecho 'progresos sensibles' en general, aunque sigue derrochando demasiado dinero en viajes.

El Tribunal, presidido por el socialista Didier Migaud, hizo pública ayer su auditoría sobre los gastos del Elíseo en 2009, que estaban en el centro de la atención pública desde varias interpelaciones de un diputado de la oposición, René Dossière. Para el Tribunal, Sarkozy ha dado pruebas de 'una gestión cuidadosa del buen empleo de los fondos públicos', como lo prueba el excedente de 222.000 euros registrado en un presupuesto de gastos total de 112,6 millones, en leve alza respecto a 2008.

Aun así, lo cierto es que el diputado socialista Dossière había expresado su perplejidad al ver que Sarkozy presupuestaba más para 2009 que para 2008. Ese año, los gastos del Elíseo habían estado muy hinchados, no sólo por los sondeos, sino también por la presidencia francesa de la UE y por las operaciones de lanzamiento del G-20, que corrieron a cargo de Francia en muchos casos.

Donde sí expresa dudas el Tribunal de Cuentas es en el presupuesto de viajes de Sarkozy y su equipo. En 2009, el presidente francés gastó 19,7 millones de euros en desplazamientos, frente a 14 millones en 2008. Dos explicaciones para el Tribunal: por un lado, en 2008, algunos viajes de Sarkozy estaban sufragados por la UE y, por otro, tuvo más cumbres fuera de casa en 2009.

Los expertos insisten en un punto en el que Sarkozy no ha cambiado. Sigue invitando a demasiadas personalidades privadas citan por ejemplo un desplazamiento a provincias con 62 notables a cargo del Estado y, por otra parte, deja demasiadas libertades a sus colaboradores. Algunos de ellos, por ejemplo, aprovecharon el viaje del presidente a Nueva York en marzo pasado para afirmar que debían estar allá una semana antes y una semana después de su presencia oficial. A cargo del Estado.

El presidente francés ha demostrado que, en un contexto de austeridad con las clases medias y bajas, empieza a tener cuidado con el dispendio propio. Este año, anuló la célebre Garden Party del 14 de julio en el Elíseo.