Publicado: 28.11.2014 17:42 |Actualizado: 28.11.2014 17:42

Sarkozy se sitúa como favorito en las primarias de la conservadora UMP

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Los 268.341 militantes de la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) están convocados desde hoy para elegir a su nuevo presidente, en una votación en la que el ex jefe del Estado de Francia Nicolas Sarkozy es el favorito.

Las personas registradas pueden proceder al voto electrónico a partir de las 20.00 hora local de hoy (19.00 GMT) y tienen de plazo hasta la misma hora de mañana, cuando tendrá lugar la votación física.

Con la proclamación de los resultados, prevista para el sábado por la noche, por una "alta autoridad" creada "ad hoc" por el partido, se espera pasar página del fiasco de la votación organizada el 18 de noviembre de 2012.

En aquella ocasión, la noche electoral con denuncias cruzadas de pucherazo fue la apertura de una larga crisis entre los dos pretendientes a dirigir la UMP, el entonces presidente, el ex ministro Jean-François Copé, y el que había sido primer ministro de Sarkozy, François Fillon, que se consideraron ambos ganadores.

Una crisis que vivió una nueva vuelta de tuerca cuando Copé se vio obligado a dimitir en mayo pasado al frente del gran partido de la derecha francesa por estar en el centro del escándalo Bygmalion, por la presunta financiación irregular de la campaña presidencial de Sarkozy en 2012.

Ahora, aunque la UMP ha previsto una segunda vuelta el 6 de diciembre, nadie alberga dudas de que Sarkozy obtendrá más del 50 % de los votos mañana y la única cuestión es si el resultado de sus otros dos contrincantes, los ex ministros Bruno Le Maire y Hervé Mariton, será testimonial o les dará poder de negociación.

Una encuesta del instituto demoscópico Odoxa hecha a militantes el pasado día 21 daba al expresidente francés una intención de voto del 63 %, mientras que Le Maire obtenía un 31 % y Mariton un 5 %.

Sarkozy espera que la toma de control de la UMP le sirva de trampolín para volver a la carrera por la Presidencia de Francia en 2017 y desquitarse de su derrota en 2012 frente al socialista François Hollande.

Los tres ex primeros ministros que con carácter provisional se han encargado desde mayo -desde el estallido del escándalo Bygmalion- de la gestión de la formación conservadora, Fillon, Alain Juppé y Jean-Pierre Raffarin, no han querido decir por quién votarán.

Tanto Juppé como Fillon aspiran a ser los candidatos de la UMP para las elecciones presidenciales francesas en 2017, pero han decidido por razones diversas no disputar a Sarkozy las riendas del partido.

Previamente, decidieron que se organizarán en 2016 unas primarias para seleccionar al candidato presidencial y Sarkozy se ha comprometido a respetarlo, pese a todos los cambios que tiene intención de hacer en la formación, incluido el del nombre.

Juppé hizo hoy un llamamiento a los militantes a que participen en la votación de mañana y dijo esperar que "no habrá ninguna ambigüedad y que todo será muy transparente".

La campaña, finalizada ayer, permitió a Sarkozy reunir a unos 79.000 simpatizantes en 19 mítines por todo el país, pero el de mayor resonancia fue el del pasado día 14, cuando dijo que si vuelve a la jefatura del Estado derogará la ley del matrimonio homosexual aprobada por el Ejecutivo socialista en 2013.

Un posicionamiento para atraer el voto más escorado a la derecha que causó división entre las filas de la propia UMP, donde numerosos barones, como Fillon, Juppé o Le Maire, han declarado que no se puede volver atrás en los derechos concedidos a los homosexuales.