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Sarkozy se topa con la Iglesia en su campaña antigitanos

El Papa, el cardenal de París y un popular sacerdote denuncian las deportaciones de inmigrantes

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El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha empezado a poner la marcha atrás en la política antigitanos que lanzó a finales de julio. Si bien las críticas internacionales y de la izquierda venían como anillo al dedo al presidente, deseoso de recuperar a su electorado ultra, algo cambió en las últimas 48 horas. El Papa y varias personalidades populares de la Iglesia francesa fustigaron duramente a Sarkozy, amenazando con distanciarle de su base electoral católica.

El frente que no se esperaba Sarkozy se abrió el domingo. Desde su residencia de verano de Castelgandolfo, y en francés, el Papa Benedicto XVI dijo que hay que 'saber acoger las legítimas diversidades humanas' porque 'todos los hombres están invitados a la salvación'. El mensaje fue interpretado como una crítica indirecta a Sarkozy.

Villepin: 'Es una mancha vergonzosa y una falta moral contra la República'

El mundo católico de base francés ya estaba muy movilizado en defensa de los gitanos desde hace semanas. Un sacerdote muy popular, el padre Arthur Hervet, anunció también el pasado domingo un gesto simbólico: devolvió la medalla de la Orden del Mérito que le había sido concedida afirmando que 'no sabía que el precio' era la complicidad con las expulsiones de gitanos. En sus declaraciones, cometió un exceso que permitía interpretar que le deseaba 'un infarto' a Sarkozy. En realidad, aclaró luego, lo que quería decir es que esperaba que 'Dios hable al corazón' del presidente.

El cardenal y arzobispo de París, André Vingt-Trois, presidente de la conferencia episcopal francesa, y otras personalidades se sumaron a las críticas. Lo suficiente como para que en el Gobierno se dispararan las alertas. De inmediato, el portavoz del Gobierno, Luc Chatel, como alcalde de Chaumont (centro del país), subrayó que su municipio acoge estos días una congregación de más de 26.000 gitanos de culto evangelista.

La aprobación del presidente francés entre los católicos cae al 47% en julio

Además, el ministro de Interior, Brice Hortefeux, se declaró dispuesto a recibir a Vingt-Trois y escuchar sus quejas.

La brecha abierta por lo que la oposición ha llamado 'racismo oficial' del Gobierno es tan grande que otros políticos aprovecharon para meter más el dedo en la llaga. Con aplomo, el ex primer ministro Dominique de Villepin, eterno rival de Sarkozy, afirmó que 'hay una mancha vergonzosa en nuestra bandera nacional' a causa de la 'falta moral contra la República y contra Francia' cometida por el Gobierno.

Un sondeo de IFOP señala que la aprobación de Sarkozy entre los católicos practicantes cayó al 47% en julio pasado. Otro, de ViaVoice, indica que Sarkozy volvió a caer en la opinión general (tiene un 34% de opinión favorable) tras las medidas antigitanos.

El presidente pasó el curso político precedente lanzando y gestionando consignas populistas antiburka, pro identidad nacional, anti jóvenes inmigrantes para recuperar su base ultra. Lo único que ha logrado con esa estrategia es hacer subir el Frente Nacional en las elecciones regionales celebradas el pasado marzo.