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Sarkozy utiliza a Merkel para su campaña electoral

El Consejo de Ministros francoalemán se convierte en una plataforma de apoyo de la canciller alemana a la reelección del presidente francés

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Nicolas Sarkozy sacó ayer la artillería pesada en un intento de frenar la consolidación de las aspiraciones presidenciales del socialista François Hollande, favorito de los sondeos, y del conjunto de la izquierda. Y la artillería pesada sarkozyana tenía un nombre: Angela Merkel, canciller alemana, que visitó París para decir: 'Apoyo a Sarkozy en todos los planos'.

Una operación electoralista con la excusa de un Consejo de Ministros francoalemán para ir afinando la futura 'convergencia fiscal' entre los dos países y apretar las tuercas al Gobierno de Grecia, en una dura negociación con los acreedores privados que se lucran con su deuda y con la troika europea (eurozona, BCE y FMI). En esos terrenos, nada serio hubo: un 'libro verde' sobre los supuestos beneficios de armonizar el impuesto sobre las sociedades de ambos países y nuevas presiones a Grecia, advirtiéndole de que 'el tiempo apremia' en las negociaciones y de que 'no habrá nuevos desbloqueos de fondos' si no aplica la austeridad.

Hollande ironiza sobre lo revelador de que 'Sarkozy necesite a Merkel'

Pero el plato fuerte se sirvió por la noche, con una entrevista televisiva conjunta de Merkel y Sarkozy: un intento de dejar descolocado al socialista François Hollande, favorito de los sondeos para la primera vuelta presidencial francesa del 22 de abril próximo. Desde por la mañana, en rueda de prensa, Sarkozy acompañado por Merkel intentó descalificar a Hollande y su afirmación de que él renegociará todo nuevo tratado europeo. Por la noche, en TV, Sarkozy ensalzó de nuevo el modelo alemán, y atribuyó todos los problemas de Francia a la semana laboral de 35 horas y al derecho de jubilación a los 60 años, ambas conquistas sociales de la izquierda.

'Que Sarkozy necesite a Merkel, eso es algo que aclara mucho sobre su situación', se limitó a replicar, entre otras frases irónicas, el propio Hollande. No le viene mal un duelo de apariencia europea contra el precandidato virtual Sarkozy. Permite a Hollande parecer opositor a nivel de la UE, ahora que la subida de intenciones de voto del Frente de Izquierdas, la única fuerza que cuestiona realmente la política de austeridad, preocupa a su estado mayor electoral.

Sarkozy aún tuvo tiempo, además, de referirse a la que está siendo, desde el fin de semana pasado, una polémica que los conservadores intentan colocar en el centro del tablero político francés.

El ministro Guéant carga contra el islam en busca de los votos ultras

Apoyó al ministro de Interior, Claude Guéant, quien pronunció unas frases que sabía explosivas el sábado. Dijo que hay que 'proteger nuestra civilización', y que, 'contrariamente a lo que dice la ideología relativista de la izquierda, para nosotros no todas las civilizaciones son equivalentes' porque existen 'aquéllas que defienden la humanidad y nos parecen más avanzadas que las que la niegan'.

Además, añadió que 'las oraciones en la calle' como las que están obligados a celebrar los musulmanes de Francia, por carecer de mezquitas son el ejemplo de esa supuesta existencia de civilizaciones inferiores 'que aceptan la tiranía, la sumisión de las mujeres y el odio social o étnico'.

El batiburrillo de Guéant, aspirante a intelectual, provocó un torrente de críticas. El candidato presidencial del Frente de Izquierdas, Jean-Luc Mélenchon, afirmó que 'esa frase estúpida y abyecta' de Guéant estaba 'pensada para ser filtrada', generar una 'cuasixenofobia de Estado' y así 'ocupar el terreno de Marine Le Pen', la candidata neofascista.

Como es costumbre de la derecha sarkozyana, las frases de Guéant inmediatamente generaron una apariencia de debate en su seno: el canciller Alain Juppé calificó de 'inadecuadas' esas declaraciones.