Publicado: 13.07.2014 20:12 |Actualizado: 13.07.2014 20:12

Sderot, el pueblo más castigado por los cohetes

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"No creo que una invasión de Gaza lo solucione todo; no ha ocurrido antes ni va a ocurrir ahora. La experiencia dice que el problema no tiene una solución tan fácil, una solución mediante la fuerza como la que se busca", comenta Roni Keidar, una maestra jubilada de 70 años que vive en el moshav Netiv Haasara, justo al lado de la valla que separa Israel de la franja de Gaza, donde los cohetes que disparan las milicias palestinas caen a diario.

Roni no comparte la opinión mayoritaria de que una operación terrestre como la que ha tenido lugar este domingo fuese necesaria ni inevitable, y atribuye su punto de vista heterodoxo al tiempo que vivió en El Cairo con su familia. Su marido era ingeniero agrícola y durante varios años estuvo destinado como agregado en la embajada israelí para asesorar a los egipcios en esa materia.

Roni Keidar: "Creo que es imprescindible levantar el asedio sobre Gaza, dejar que los palestinos puedan llevar vidas normales""Entonces conocí a muchos palestinos que vivían en El Cairo, trabé amistad con ellos y aprendí a ver las cosas desde nuestro lado y desde el suyo, conocí la otra cara del conflicto y conocí que existe otra narrativa distinta de la nuestra", explica Roni."Ahora tengo muchos amigos en Gaza que me llaman por teléfono habitualmente y con los que me escribo por correo electrónico, que me preguntan por todo y se interesan por mi salud y la de mi familia. Estas relaciones influyen en mi modo de pensar, aunque yo provenga de una familia muy sionista".

Su marido murió hace algunos años y Roni se ha quedado a vivir en el moshav, donde también viven tres de sus cinco hijos. El moshav Netiv Haasara estuvo antes en la península del Sinai pero se trasladó a su actual emplazamiento en 1982, cuando como consecuencia de los acuerdos de paz de Camp David Israel abandonó la península egipcia y evacuó a sus colonos.

"Comprendo el dolor que sienten los israelíes pero también comprendo el que sienten los palestinos", dice Roni, que es consciente de que su opinión no es muy popular en Israel. "Creo que es imprescindible levantar el asedio sobre Gaza, dejar que los palestinos puedan llevar vidas más o menos normales, que puedan trabajar, estudiar o comer sin interferencias de la ocupación".

Roni pertenece a una ONG llamada Kol Aher (Otra Voz), que es muy pequeña y que defiende el fin de la ocupación. "Creemos que no es posible continuar como hasta ahora porque esta situación va a tener consecuencias muy negativas para Israel a corto plazo", explica.

A muy pocos kilómetros de Netiv Haasara está Sderot, una localidad de casi 25.000 habitantes situada a apenas un kilómetro de la valla de Gaza. Sderot es uno de los nombres que se usan más frecuentemente en Israel puesto que es donde caen más cohetes. Al estar tan cerca de Gaza y ser la localidad más poblada de la zona, las milicias palestinas disparan contra ella sus cohetes a discreción cada vez que sube la tensión. El primer cohete Qassam cayó en Sderot en 2001 y desde entonces han caído aquí millares de cohetes y granadas de mortero. De algo más de la veintena de israelíes que han muerto como consecuencia de los cohetes, trece eran vecinos de Sderot.

El gobierno israelí ha financiado la construcción de un refugio en cada vivienda, donde se esconden los habitantes de Sderot cada vez que suenan las sirenas, aunque al estar tan cerca de Gaza no siempre hay tiempo suficiente para activar las sirenas. La plaza central de Sderot estaba desierta el sábado. Hacía mucho calor y los vecinos estaban encerrados observando el shabbat. Solo algunos vecinos abandonaban sus hogares para acudir a las sinagogas pues en Sderot, como en el resto país, la religiosidad va en aumento.

En el centro de la plaza había dos equipos de televisión, uno del Canal 1 (público) y otro del Canal 10 (privado), que son dos de los tres canales generalistas que hay en Israel. Sus corresponsales entraban en antena en directo intermitentemente durante todo el día, contando los últimos incidentes, aunque el sábado no cayeron cohetes en Sderot hasta primera hora de la tarde, cuando se oyeron cinco fuertes explosiones.

"Hemos de destruir completamente a Hamas y transferir el poder a Abu Mazen", asegura Bar ShemurBar Shemur es, a sus cerca de treinta años, el corresponsal del Canal 10, y entre conexión y conexión resume parte de la historia de Sderot. "La mayoría de los habitantes son judíos del norte de África que llegaron después del establecimiento de Israel, gente que no pertenecía a la élite asquenazi que había llegado antes y se había asentado en el norte y el centro del país, y que era la gente que dominaba la política y la educación, como sigue siendo ahora".

"Sderot se planificó inicialmente como una ciudad de desarrollo aunque más tarde casi todas las fábricas cerraron y el desempleo creció. Hay también rusos que llegaron después de la caída de la Unión Soviética en los años noventa. La gente en general votaba al Likud, aunque en los últimos años se ha ido haciendo más religiosa. El último alcalde de Sderot es religioso", explica Bar Shemur.

"La gente de Sderot no olvida que en 2009 Netanyahu dijo que lo primero que haría como primer ministro sería desmantelar Hamas, y es evidente que no ha cumplido su promesa. Los vecinos viven una realidad muy dura desde hace 14 años, cuando empezaron a caer los cohetes. Están cansados y están convencidos de que el gobierno solo actúa cuando caen cohetes en Tel Aviv"."Así que te dicen: ‘Nos alegramos de que caigan cohetes en Tel Aviv para allí también sepan qué es esto'.Al mismo tiempo creen que los periodistas exageramos lo que pasa en Tel Aviv, lo amplificamos, y por el contrario minimizamos lo que ocurre en Sderot. Es un agravio que nos lo recuerdan continuamente, y la verdad es que siento simpatía por ellos. Es imposible no sentir simpatía por el sufrimiento de esta gente".

Otra persona que se acercó el sábado a Sderot es Michael Bar Zohar, un historiador y novelista que vive en Tel Aviv pero que cada vez que hay una escalada se acerca a Sderot para expresar su solidaridad con la población local. A Bar Zohar, un exdiputado laborista de 76 años, se le considera el biógrafo oficial de David Ben Gurion y varios de sus libros, incluidos algunos sobre el Mossad, se han traducido al español.

"En una situación como esta Ben Gurion no hubiera dudado en invadir Gaza. No podemos permitir que se repita la historia de los cohetes cada pocos meses. Sé que entrar en Gaza es peligroso, pero también sé que es necesario. Hemos de destruir completamente a Hamas y transferir el poder a Abu Mazen", dice Bar Zohar en un español bastante correcto. Sin embargo, algunos analistas israelíes discrepan de esta opinión pues creen que si se acaba con Hamas grupos más radicales tomarían el testigo y la situación sería susceptible de empeorar.