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Los seguidores de Mubarak desatan una batalla campal en El Cairo

Los detractores del régimen habían permanecido toda la noche en la plaza Tahrir y estaban dispuestos a llegar "hasta el final". En las calles adyacentes se concentraban los seguidores del presidente y se han desatado las pele

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La plaza Tahrir, corazón de las protestas populares de los últimos nueve días, se ha convertido en un campo de batalla. Los ánimos están más encendidos que nunca después del anuncio del presidente del país, Hosni Mubarak, en el que aseguró que no iba a dimitir a pesar del clamor del pueblo. 

Por la mañana, cientos de manifestantes seguían concentrados en la plaza 'dispuestos a llegar hasta el final' después de que ayer protagonizaran la denominada 'manifestación del millón', protesta que sin embargo no logró la dimisión inmediata del presidente. La situación ya era tensa ya que en las calles adyacentes a la plaza también se habían agolpado los seguidores de Mubarak gritando 'Mubarak, Mubarak, te queremos' y 'Al Yazira, ¿dónde estás ahora?', informa Óscar Abou-Kassem desde El Cairo.      

Sin embargo, pasado el mediodía en España, los seguidores del régimen han entrado en la plaza guiados por trabajadores de los medios estatales y armados con palos y piedras. Entonces han comenzado una serie de enfrentamientos entre ambos grupos que se perseguían por Tahrir. Los incidentes han dejado tres muertos, según el Ministerio de Sanidad egipcio. Asimismo, el Gobierno cifra en más de 1.500 los heridos, de los cuales cuatro están en estado grave.

Los opositores hablan de 750 heridos. El Gobierno confirma un muerto 

El ministro de Sanidad, Ahmed Sameh Farid, ha precisado que ambulancias custodiadas por el Ejército entraron en la plaza para evacuar a los heridos.  Otros están siendo atendidos en un hospital de campaña improvisado instalado en una mezquita junto a la plaza. El grupo opositor 6 de abril eleva el número de heridos a 750.  

Las imágenes de las televisiones árabes mostraban grupos de gente corriendo de un lado a otro. Hay informaciones que aseguran que hay numerosos policías vestidos de paisano entre los seguidores de Mubarak. Los manifestantes contrarios al régimen acusan a los partidarios del presidente egipcio de lanzar cócteles molotov contra la plaza e incluso contra el Museo Egipcio. El Ejército, que se mantiene al margen de las peleas, ha utilizado cañones de agua para apagar las llamas y efectuó varios disparos al aire para intentar separar a los dos bandos.

Los enfrentamientos continúan a estas horas en los aledaños de la plaza. Los periodistas extranjeros que cubren los sucesos en el mismo El Cairo han sufrido la ira de los manifestantes y algunos han llegado a ser agredidos. La plaza, por su parte, ha quedado parcialmente desalojada. Un periodista de la BBC informaba por la tarde de que parecía haber más partidarios de Mubarak que detractores protestando.

Por su parte, un portavoz del Movimiento 6 de abril aseguraba que 'la violencia ha bajado porque los matones salieron de la plaza y ahora están en calles anexas. Ahora controlamos todos los accesos a la plaza Tahrir, aunque todavía se registran enfrentamientos menores'. Mientras, el ejército mantiene sus posiciones en torno a la plaza Tahrir, después de que los seguidores de Mubarak se hayan marchado y el epicentro de las protestas se haya 'tranquilizado relativamente', aseguran fuentes de las fuerzas de seguridad.

Varios periodistas extranjeros han sido agredidos 

En tanto, el recién nombrado vicepresidente del país, Omar Suleimán, instó en un comunicado a los ciudadanos 'a responder a la petición de las Fuerzas Armadas de volver a sus hogares y cumplir con el toque de queda', que desde hoy se extiende de 17.00 horas local (15.00 horas GMT) a 07.00 horas (05.00 horas GMT). Suleimán hizo este llamamiento 'en respaldo de los esfuerzos del gobierno para recuperar la tranquilidad y la estabilidad, y contener los daños y pérdidas que desde hace una semana causaron las manifestaciones en Egipto', según la nota, difundida por la agencia de noticias estatal Mena. 

Ya durante la noche se habían producido nuevas manifestaciones y protestas, y hubo enfrentamientos entre los partidarios y detractores del régimen en Alejandría. 

Tras el discurso de Mubarak, el Ejército lanzó un mensaje de calma a través de la televisión estatal, pero a juzgar por el ambiente de la plaza, los opositores no piensan retirarse. 'Vosotros comenzasteis a salir para expresar vuestras peticiones y sois capaces de recuperar la normalidad en Egipto', dijo un portavoz militar. El Gobierno, además derestablecer el servicio de Internet, suspendió todas las sesiones del Parlamento.

Desde los partidos opositores tampoco hay muestras de retirada. El premio Nobel de la Paz, Mohamed El Baradei, dijo anoche que 'Mubarak es un muerto viviente, una persona que no quiere irse, un dictador que no quiere escuchar la clara voz del pueblo', en una entrevista con la CNN.

Por su parte, los Hermanos Musulmanes han insistido este miércoles en que la única salida del presidente es la dimisión inmediata. 'Está claro que el presidente Mubarak ignora las peticiones del pueblo y de los Hermanos con las otras fuerzas opositoras, que todavía piden la salida del presidente, y no menos de esto', dijo a la agencia Efe el portavoz, Gamal Nasar.

'Mubarak es un muerto viviente, un dictador que no quiere escuchar la voz del pueblo'

El gobernante dijo que, 'al margen de las actuales circunstancias', no tenía intención de presentarse como candidato presidencial para las próximas elecciones y afirmó que adoptaría una serie de pasos para preparar 'una transición en paz'.

'¿Por qué no dijo eso antes Mubarak?', se preguntó Naser, quien dijo el presidente es 'muy terco' por no entender el mensaje de las calles. 'Los jóvenes insisten en que el presidente se vaya sean cuales sean los sacrificios', agregó.

Según este portavoz, los Hermanos Musulmanes seguirán participando en las manifestaciones que se desarrollan desde el pasado 25 de enero contra el régimen de Mubarak, en el poder desde 1981, y permanecerán en la calle hasta que deje el poder.

'Es normal que las protestas continúen hasta que se vaya el presidente, porque esta es la primera petición', añadió, y expresó su confianza en que 'este periodo no vaya a durar mucho'.